El dueño anterior

5/12/2019 | 11:39 |

Por Patricio Chaija (*)

   La novela comienza con la compra de una estancia y la llegada de su nuevo dueño. El lugar, venido a menos, atrae a Enrique por el desafío que impone: restaurar la casa, los caminos, quitar árboles y mejorar la infraestructura en general son algunas de las tareas que se propone el joven poseedor. En principio la decadencia del ambiente, juzga apresuradamente éste, parece deberse a la desidia de Márquez y Élida, empleados que hace tiempo viven ahí. Luego comprende que hay motivos más complejos que pugnan en el territorio: un lugar es de quienes lo habitaron, también, y no solo de quienes caminan libremente por allí en cuerpo presente. El dueño anterior es una historia de fantasmas. 

   La disputa con el antiguo propietario es el conflicto principal contra el que Enrique se ve impelido a actuar. Pero también se cruzan varias historias más, como la del protagonista con su propio padre, estanciero ya retirado que lucha en un departamento en Bueno Aires contra el deterioro mental y físico.  Hay condimentos extra, como el romance de Enrique con Constanza, hija de un hombre de campo que narra de manera apostólica el litigio sobrenatural. Basado en dichos de la gente de la zona, el narrador repone los puntos oscuros de la historia de Enrique en la nueva tierra que adquirió. Es la prosa una esgrima sutil con que el autor prefigura cada línea y nos va desentrañando la historia. 

   El relato fantástico puede pensarse emparentado con Otra vuelta de tuerca, de Henry James, por la aparición de presencias enigmáticas que perturban el aire quieto de la estancia, y más acá en el tiempo con Bestias afuera, de Fabián Martínez Siccardi, ficción autóctona que nos estremece tanto como nos mantiene absortos. La novela de Torres Zavaleta puede pensarse como heredera de ambos intertextos, y es meritoria la voz original del autor en el tratamiento del tema.

El autor

   Jorge Torres Zavaleta nació el 30 de junio de 1951, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

   En su juventud fue un testigo privilegiado de la literatura argentina de la época. Su amistad con Silvina Ocampo, lectora de sus primeras obras, lo acerca a Adolfo Bioy Casares, con quien también entabla una fructífera relación y, a través de ellos, conoce y frecuenta a Jorge Luis Borges. Sus ficciones, testimonio fiel de nuestra identidad cultural, transitan principalmente por el género fantástico, la novela histórica y la literatura rural. Conforman su obra las novelas El verano del sol quieto (Grupo Editor Latinoamericano, 2009), Las voces del reino (Editorial Victoria Ocampo, 2003), La noche que me quieras (Editorial Emecé, 2000), La casa de la llanura (Editorial Atlántida, 1993) y El primer viaje (Editorial Emecé, 1986); los volúmenes de cuentos Ixion (Grupo Editor Latinoamericano, 2016), El borde peligroso (Grupo Editor Latinoamericano, 2015), Memorias del viento (Grupo Editor Latinoamericano, 2011), Cazar un tigre (Grupo Editor Latinoamericano, 2008), El palacio de verano (Grupo Editor Latinoamericano, 1989), El hombre del sexto día (Editorial Orión, 1977); y su obra ensayística Bioy Casares o la isla de la conciencia (Editorial Sur, 2014).

   * Patricio Chaija (Ciudad del Este, Paraguay, 1982) es escritor y profesor en Letras. Domiciliado en Bahía Blanca se desempeña en escuelas medias. Ha publicado El cazador de mariposas (Ediciones de la Cultura, 2009), El Libro de Fede (Ediciones de la Cultura, 2010), Pili (Simurg, 2010), Nuestra Señora de Hiroshima (Simurg, 2012),  El pueblo de los ritos macabros (2015), La oscuridad que cayó sobre Tornquist (2015), Los señores de Xibalbá (La Otra Gemela, 2016) y Los familiares (La Otra Gemela, 2017). Para editorial Muerde Muertos realizó la compilación de Osario común. Summa de fantasía y horror, con la presencia de 17 autores que escriben sobre lo macabro como parte esencial de sus obras.

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