Lo dimes y diretes sobre el gabinete de Alberto

1/12/2019 | 07:00 |

La columna dominical de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

Archivo La Nueva.

Por
Eugenio Paillet

   La verdad, definitiva, verá la luz el viernes próximo. Aunque igual nadie se animaría a firmarlo por anticipado. Ese día el presidente electo, en horario y formato comunicacional que todavía está por definir, anunciará oficialmente quiénes integrarán el gabinete que asumirá el 10 de diciembre. 

   Lo primero que cabe decir es que no se trata de un mero trámite. El tránsito hacia el momento en el que Alberto Fernández develará el misterio -porque en eso se ha convertido esta carrera de nombres que suenan, y luego "suenan", como ironizaba Néstor Kirchner- está plagado de intrigas, operaciones de prensa y trascendidos que hacen que algo que debiera ser rutinario en un país normal, en estas playas se convierta casi en una cuestión de vida o muerte.

   Por caso, en el cuartel general de Fernández aseguran que el gabinete que asumirá en poco más de una semana en un 90% "ya está en la cabeza" del presidente electo. A lo sumo un mínimo puñado de colaboradores, entre ellos el futuro jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, conocen esa lista todavía no escrita sobre ningún papel oficial, en la que abundan los borradores, tachones repentinos y agregados de última hora.

   Pero puede sostenerse que además de Cafiero, Felipe Solá (Cancillería), Wado De Pedro (Interior), Diego Moroni (Trabajo), Agustín Rossi (Defensa), Ginés González García (Salud), Matías Kulfas (Producción), Daniel Arroyo (Desarrollo Social), Marcela Losardo (Justicia) y Gabriel Katopodis (Obras Públicas), jurarán el 10 de diciembre. 

   Sigue la enorme incógnita sobre Hacienda y Finanzas, lo mismo que en para Transporte y el resto de los ministerios, y si habrá nuevas carteras o algunas serán eliminadas del organigrama. 

   En tanto, la línea de colaboradores directos está completa con Julio Vitobello (Secretaria General), Vilma Ibarra (Legal y Técnica), Juan Manuel Olmos (Jefe de Asesores),  Gustavo Béliz (Asuntos Estratégicos) y Cecilia Todesca (asesora especial).  

   Dicen los confidentes que Alberto actúa en esta cuestión del armado de su gabinete con esa vieja lógica política de no "quemar" nombres antes de tiempos. Sabe que muchas veces los apellidos que trascienden se exponen a un desgaste prematuro, cuando no a operativos que por lo general provienen más desde las propias filas del partido que se prepara para gobernar, que de la oposición.

   Ello ocurre por una simple cuestión de cantidades. Fernández debe cubrir más de 1.200 cargos políticos, entre ministros, secretarios, subsecretarios, directores nacionales y directores generales. El problema es que la mayoría de los que se acercan, o son llamados, van con las ínfulas de ser caciques. Hay pocos dispuestos a cumplir el rol de indios. "Acá hay pocos que vienen a arremangarse, la mayoría te trae un plan para dirigir debajo del brazo", lo grafica una fuente del albertismo.

   Un caso que aplicaría y que fue generosamente regado en las redacciones por los voceros es el de Scioli. El exgobernador llegó a las oficinas de Alberto con un amplio organigrama del funcionamiento de Cancillería. Quería ser titular de Relaciones Exteriores. De allí salió con un ofrecimiento de embajador, ni siquiera en Italia, que era su primer reclamo, sino en Brasil, para lidiar con Jair Bolsonaro. Para algunos, más un castigo que un premio por tanta angurria inconsulta.

   Otro caso es el de Massa. El tigrense sufrió en las últimas horas la decisión de Alberto de bajar del ministerio de Seguridad, donde parecía que estaba abrochado, a un hombre suyo y especialista en el tema, Diego Gorgal. A la par se supo que la diputada Mirta Tundis no irá al PAMI, como se daba por descontado. Y por último, pero no menos importante, la esposa de Massa, Malena Galmarini, fue descartada como ministra de la Igualdad de Género, que ahora sería conducido por Victoria Donda. 

   ¿Los tres fueron vetos puntuales de Cristina Fernández? En Puerto Madero no lo confirman pero tampoco lo desmienten. Ahora se suman dudas sobre si Ignacio de Mendiguren irá al Banco Nación. Circula por la misma banda  un rumor que le adjudica a la doctora haber dicho en el Instituto Patria que Massa  "debería darse por satisfecho" con haber sido ungido como el próximo presidente de la Cámara de Diputados.

   La reunión del jueves entre Máximo y Massa habría servido para mitigar ese malestar. A fin de cuentas, como dijo un conocedor del encuentro, "Acá lo que importa es que otra vez, apellido más o menos, los peronistas estamos todos juntos".

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