Principiantes (y no tanto)

Esta es la técnica perfecta para respirar al correr

10/4/2018 | 16:03 |

¿Sabías que posiblemente no utilizás el 100% de tu capacidad pulmonar?

   A muchos corredores principiantes --e incluso a otros con más experiencia-- se les termina el aire cuando salen a correr y empiezan a sufrir esa sensación de ahogo que los lleva a tener que ir más despacio o incluso a abandonar.

   Eso pasa cuando corren a un ritmo mucho más rápido de su capacidad, pero también suele ocurrir porque respiran mal.

   Lo primero que tenés que olvidar para reaprender a respirar es la creencia de que sólo se inspira por la nariz y se exhala por la boca.

   Cuando corremos necesitamos que al organismo ingrese la mayor cantidad posible de oxígeno.

Con la boca abierta: así corren Eliud Kipchoge y Kenenisa Bekele, dos de los mejores corredores del mundo

Respirar con el diafragma

   Cuando corres deberías respirar profundamente desde el estómago y no desde el pecho, porque es la manera de tomar una mayor cantidad de aire.

   Con la respiración del pecho, el aire sólo se queda en la parte superior de los pulmones y durante un tiempo breve.

   Si respirás desde el estómago, el aire llega a la parte baja de los pulmones y empleás toda su capacidad.

   Esto hace que aumente el oxígeno que le provees a tus músculos. Y por lo tanto, ¡que puedas ir mucho más rápido sin ahogarte!

Ponele ritmo a tu respiración

   Una buena forma de acostumbrarte a respirar correctamente y de manera controlada es inhalar y exhalar el aire teniendo en cuenta la cantidad de pasos.

   Si corrés lento podés hacerlo cada 3 pasos (tres pasos inspirando y tres pasos espirando).

   A medida que incrementas la velocidad conviene que aumentes ese ritmo y pases a de 2 o 3 pasos para tomar aire y otros 2 para exhalarlo

   Sin embargo recordá que lo más importante es que respires desde el estómago y aproveches toda tu capacidad pulmonar

Así podés aprender a respirar con el diafragma

   Acostate boca arriba y poné un libro liviano en el estómago.

   Respirá de forma profunda y desde el diafragma. Si lo estás haciendo bien deberías ver que el libro sube y baja.

   Intentá exhalar todo el aire de los pulmones.

   Si bien al principio te costará llevar ese ejercicio al running, con la práctica y la costumbre te va a salir como algo natural.

 

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