Bahía Blanca | Sabado, 04 de abril

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Limanski dijo que no quería perder el negocio "por perseguido"

Al despachante de Aduana se le decretó la prisión preventiva.
Limanski dijo que no quería perder el negocio "por perseguido". La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   El despachante de Aduana bahiense Damián Limanski tuvo sospechas de los mexicanos que operaron con los contrapesos secuestrados en el operativo "Bobinas blancas de acero" pero igualmente trató de seguir adelante con los negocios.

   Así lo entendió el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, quien por ese motivo decidió dictarle la prisión preventiva en el caso que investiga el intento de exportar casi dos toneladas de cocaína envuelta en rollos de acero desde nuestro país hacia Canadá. La mayor parte de la droga estaba en un galpón del Parque Industrial de Bahía Blanca.

   Las otras tres personas de nuestro medio vinculadas a la causa son los hermanos Leandro, Gastón y Juan Ignacio Guasch, titulares de Guasch SRL, quienes tuvieron en un galpón de su propiedad los contrapesos donde más tarde se encontraría la droga, pero se deshicieron de los mismos tras una discusión con los mexicanos.

   Los Guasch recibieron la falta de mérito y ya se encuentran libres en nuestra ciudad, aunque a disposición del magistrado.

   Según el relato de los hermanos, cuando los aztecas pidieron acondicionar esos contrapesos de noche y sin ninguna clase de vigilancia en su predio de calle Indio al 1500, no aceptaron y por eso se produjo el retiro del equipamiento en enero.

   En esta instancia, el juez considera verosímil que, de ahí en más, hayan perdido contacto con ese material (la droga habría procedido de Mendoza y recién se encontró con los rollos de acero en el Parque Industrial).

   Para González Charvay está demostrado que el contacto entre los Guasch y el mexicano Rubén de Luna, presunto cabecilla de la operación, se realizó por intermedio de Limanski. Y que este último trató de no perder la relación en ningún momento con los extranjeros, sospechados de integrar un cártel narco de la región de Michoacan.

   Ante el juez, Limanski admitió "que luego del problema con la gente de México que se fue del galpón comenzamos a sospechar y por ello hubo una conversación con Leandro --que figura en la causa--". En ese momento, Limanski manifestó dudas pero luego pensó que se estaba "perdiendo un negocio por perseguido".

   Agregó que, como despachante, no estaba previsto que interviniera en la posteriormente frustrada exportación de bobinas que se secuestraron en Bahía Blanca.E indicó que una persona de su confianza, Amílcar Darío Martino, le decía que "no podía ser nada trucho porque había abogados y contadores atrás y los dos dueños de la empresa eran Rubén de Luna y Ana", la esposa de De Luna, a quienes habían conocido en diciembre en nuestro país.

   El mexicano De Luna, hoy prófugo, es uno de los principales directivos de Can Trade Connections, firma con sede central en Canadá y filiales en distintos países que funciona como supuesta fachada para realizar operaciones de narcotráfico internacional. Martino, domiciliado en Necochea y ahora detenido, es titular de la sucursal argentina de Can Trade.

   Según Limanski, Martino le contó que De Luna le iba a pagar entre 15 y 20 mil dólares por mes por administrar la empresa aquí.

   Más adelante, el despachante bahiense dijo al juez que poco después de arribados los contrapesos a nuestra ciudad, Gastón Guasch le preguntó para qué los había enviado De Luna. Entonces le confesó que golpeó uno y le pareció hueco. Ante ello, Limanski, Leandro y Gastón lo abrieron con una moladora y vieron que había "un montón de alambre de cobre" y que, entonces, Limanski pidió que lo cerraran porque "tenía miedo que se pudiera romper".

   Limanski también señaló que por sus actuaciones previas en la importación de contrapesos y una máquina para enrollar y desenrollar acero, cobró de las firmas mencionadas una comisión "en efectivo", aunque no recordaba si lo había facturado.

   En cambio, sí tenía presente que, luego del altercado de los Guasch con los mexicanos por impedirles trabajar en el galpón de calle Indio, fue a verlos a su hotel.

   "Me presenté ante un mexicano y le pregunté si eran las personas enviadas por Rubén De Luna y uno me preguntó quién era Rubén. Entonces les pregunté si estaban trabajando en el galpón de Guasch y me dijo que sí. Ahí me presenté formalmente y les dije que, cualquier inconveniente, me contactaran. Después no los volví a ver".

   Según las escuchas, Limanski insistía ante Martino para no perder la línea de negocios con los mexicanos. No obstante, en la Justicia sostuvo que solo realizó actividades legales y que desconocía el fin último de la empresa.

Defensoría oficial: ¿Ausencia llamativa?

   Tanto en su primera declaración como en la ampliación, el 21 y 28 de junio, Limanski se entrevistó con el juez sin la presencia de sus asesores legales, en este caso, la Defensoría Oficial de Campana. En el acta consta que sí se entrevistó con ellos previamente, aunque a la hora de exponer quedó solo ante el magistrado. Hasta el viernes, el bahiense no había designado abogado particular y se desconoce si permanecerá con la misma defensa. Ni su entorno en Bahía Blanca ni la Defensoría dieron detalles.