Bahía Blanca | Miércoles, 04 de marzo

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Beker: “El gobierno no atacó bien el problema de la inflación”

Para el reconocido economista, el Central fijó una meta no consensuada y perdió de vista que los aumentos tarifarios de febrero, marzo y noviembre, junto con las paritarias, condicionan los objetivos de suba de precios.
Las subas de tarifas, como la luz, pactada para este mes, imponen mayores pisos para la inflación minorista.

Por Francisco Rinaldi / [email protected]

   Autor de un verdadero best seller entre contadores, administradores de empressas y economistas que pasaron por las aulas de la UNS, Víctor Beker dirige un centro de estudios en la Universidad de Belgrano. Dice que el Gobierno no encaró bien un tema tan complejo como la inflación, y que la recuperación de la economía nacional depende del resultado del partido que por estos días empiezan a jugar sindicalistas por un lado y autoridades económicas por el otro.

   Director durante la década del 80 en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Beker también se pronunció críticamente con el oscurantismo que sufrió el organismo durante la década kirchnerista.

   "Lo mejor que puede hacer el INDEC con los datos de pobreza es dejar de medirla, porque nadie cree en esos informes", declaró alguna vez a este diario, preguntado sobre su impresión por el desdempeño del Instituto que comandó hace ya varias décadas.

   La Nueva. dialogó, vía telefónica, con el economista. Los tramos salientes, a continuación.

--Por la forma en la que se atacó hasta el momento y por declaraciones de varios funcionarios de peso, como el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, el diagnóstico oficial es que la inflación es un problema monetario ¿coincide con esa idea?

--No. Es cierto que hay un componente monetario detrás de la inflación, pero el Gobierno no atacó bien la inflación.

"Hace falta un plan integral para atacar este flagelo, que no se agote en bajar la emisión de pesos, sino en sentarse a conversar con los sindicatos y los formadores de precios, lo que se llama una política de ingresos, para acordar metas comunes y consensuadas de inflación".

--Desde el Banco Central le responderían que ya lo hicieron. De hecho, ya fijaron una meta del 12 al 17%..

--...¡es que no se puede pretender llegar a esa cifra sin sentarse previamente a negociar con los sindicatos y los formadores de precios!

"El Gobierno y los empresarios salen a declarar que una suba de salarios nominal del 18% los satisface..¿pero qué dirigente sindical firmaría por esa cifra sin tener alguna mínima certeza de como van a evolucionar los precios? Ninguno.

"Ante este escenario, se corre el peligro de que la insistencia de la autoridad monetaria en sus metas haga del nivel de actividad la variable de ajuste (N. de R: contraer la oferta de dinero acarrea mayores tasas de interés, lo que conspira contra la recuperación económica a través del canal del crédito a consumidores y empresas) y ponga en riesgo la incipiente recuperación económica.

"La otra alternativa sería dejar de lado las metas de inflación anunciadas, con el consiguiente costo en términos de credibilidad para el Banco Central".

--¿Entonces?

--Hay que sentarse a dialogar. Volvemos al principio: los sindicatos pueden negociar salarios, pero no precios.

"No me parece irracional la propuesta de un 18% más un adicional si la inflación es más alta, como una especie de cláusula.

"El gran escollo a vencer es que los salarios perdieron una enormidad en todo el año pasado, y los sindicatos quieren recuperar poder de compra, algo imposible de conseguir".

--Usted habla de un plan con una "pata heterodoxa", como los que hubo en el 85 (el Plan Austral, propiciado a instancias del Gobierno de Raúl Afonsín). Y ya sabemos como terminaron...

--Es que ahí precisamente está el gran problema. El Plan Austral tuvo un arranque formidable, sin embargo, no se hicieron los ajustes necesarios y las cosas terminaron como ya sabemos.

"Lo mismo puede decirse incluso con la Convertibilidad. Un muy buen inicio y un final para el olvido.

"Parace que en Argentina los Gobiernos y la gente se enamoran de los modelos económicos, no realizan las adaptaciones y ajustes necesarios en su momento, y después hay que hacer todo junto, de golpe, y con muchos costos para la sociedad".

--¿Y qué pasa con las tarifas?

--Los aumentos tarifarios se constituyeron en una causa autónoma de inflación, conspirando contra el logro del objetivo antiinflacionario.

"En un contexto en que el resto de los precios nominales no desciende, cada incremento en la tarifa de la electricidad, gas o transporte adiciona cierto porcentaje a la inflación anual.

"Por ejemplo, el reciente aumento en la electricidad impactará en los guarismos inflacionarios de febrero, marzo y noviembre.

"Del mismo modo operarán los incrementos en las tarifas de gas, transporte y naftas en los meses en que los mismos sean aplicados.

"Este realineamiento de precios impone un piso a la inflación anual y opera sobre las expectativas de los agentes económicos, reforzando la llamada inflación inercial.

" Y la permanencia de expectativas inflacionarias dificulta el éxito de cualquier política antiinflacionaria".

Fuerte pérdida

    De acuerdo con datos del Centro de Estudios de la Nueva Economía dependiente de la Universidad de Belgrano (CENE), que encabeza Beker, la remuneración bruta promedio de los trabajadores registrados del sector privado fue en noviembre de 2016 de 20.658 de pesos, es decir un 35% superior a los $ 15.304 de noviembre de 2015.

   A su vez, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires para igual período registró un incremento del 45%.

   "Tomando este índice como representativo de la inflación anual, ante la carencia de datos alternativos a escala nacional, el salario real del sector privado habría caído en el período de referencia un 7%", concluyó el entrevistado.

   Beker pormenorizó que "el mayor retroceso se produjo entre noviembre de 2015 y mayo de 2016, cuando la inflación acumulada fue del 30%, frente a un incremento salarial de tan sólo 18%, lo cual implicó un deterioro en términos reales del 9%.

   Las menores tasas de inflación del segundo semestre permitieron una recuperación parcial, arribando así al guarismo del 7% entre noviembre de 2015 e igual mes de 2016.

El consumo

   "El deterioro en el salario real y la caída en el empleo explican la contracción registrada en el consumo durante el año pasado", explicó Beker.

   Es que el volumen de trabajadores registrados ocupados en el sector privado, señalaron desde el CENE, cerró, a noviembre último, en 6.197.131.

   Así, frente a los 6.266.760 de igual mes del año anterior, la pérdida de puestos laborales fue de 69.629 personas, un 1,1% del total, de acuerdo con los datos de aportantes activos al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

   "A esta cifra se arriba luego de restar a los 114.153 puestos de trabajo destruidos entre noviembre de 2016 e igual mes de 2015 los 44.524 creados a lo largo del mismo lapso", según explicó el director del CENE.

   Los sectores que expandieron la ocupación en estos 12 meses son encabezados por el comercio, el agro y los servicios sociales y de salud, con 11.000, 9.200 y 9.400 puestos de trabajo adicionales, respectivamente.

   Por su lado, cuando se analiza la distribución geográfica de la pérdida de empleo, casi todas las provincias la experimentaron.

   Sólo Tucumán, Jujuy, Corrientes, Córdoba y La Pampa muestran guarismos positivos.

   Las mayores pérdidas, en términos porcentuales, corresponden a Tierra del Fuego (12,5%), Santa Cruz (10,3%) y San Luis (6,9%), de acuerdo con los datos del Centro.