Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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Aldea Romana, una entidad que se reinventa para crecer y progresar

En el corazón de uno de los barrios más antiguos y tradicionales de la zona norte de la ciudad, ADYCAR proyecta obras importantes merced al esfuerzo de su dirigencia.
Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Pablo Álvarez (palvarez@lanueva.com)   

   Pese a que reconocen que el aporte de social de la Asociación Deportiva y Cultural Aldea Romana hoy en día es muy acotado, los rostros de sus principales dirigentes denotan felicidad.

   Y no es para menos. Luego de mucho batallar en cuestiones administrativas, acaban de dar el último paso formal para poder escriturar la sede de calle Los Adobes 426.

   Fundado el 5 de febrero de 1949 (Reynaldo Sanbuco fue su primer presidente), este club ubicado en el corazón de Aldea Romana da pelea para subsistir.

   Más conocido como ADYCAR, ya conoció sus momentos de ostracismo (estuvo cerrado a fines de la década del '70 y cuatro años en la del '90) y no quiere volver a ellos.

   Por ello, un grupo de colaboradores con arraigo barrial (casi todos son descendientes de los primeros pobladores del lugar) decidieron unir esfuerzos para darle contención a los niños de la zona.

   “Hay una comisión formada, pero en la práctica ninguno es presidente y ninguno es vocal. Todos hacemos todo”, señala Federico Bianconi, quien da una mano cuando su trabajo de empleado de comercio se lo permite.

   La cantina, en algunos aspectos detenida en los tiempos de inauguración, es el sitio por el que arranca la recorrida. Es, a su vez, el acceso principal a las instalaciones.

   Una puerta humilde conecta con el salón principal, recién pintado, hoy por hoy la fuente de ingresos de la entidad. Con capacidad para 150 personas, con mantelería y vajilla, se alquila para distintos eventos a un precio módico.

   Lleva el nombre de Eliseo Frolla, quien era secretario de esa primera comisión y fue uno de los que cedió los terrenos para construir la sede social junto a Antonio Bonacci y Raúl Guglielmetti.

   “Sabemos que no podemos cobrar demasiado. No queda muy cómodo venir hasta aquí, pero por suerte está muy requerido, lo que nos permite juntar dinero para seguir con las obras”, manifiesta Juan Recchioni, quien convenció a su hijo Carlos, hincha de Olimpo, a sumarse esta pasión familiar.

La actualidad

   Cuando dicen obras, no andan con chiquitas...

   Desde la cantina se accede a otro salón. Cuentan que acaban de levantar la cancha de bochas y que proyectan un gimnasio multipropósito. Para ello, ya tienen varios artículos comprados.

   “Las bochas le daban mucha pérdida al club. No se justificaba seguir con la actividad y por eso decidimos retirar la cancha y ganar un espacio muy importante para hacer un gimnasio cubierto, en el que se pueda practicar distintas actividades”.

   Otra refacción que iniciaron, y que están pronto a finalizar, es un quincho sobre el fondo del terreno. Con una parrilla de amplias dimesiones y un asador, servirá también de cocina para eventos especiales que se realicen en el salón Eliseo Frolla.

   “Se utilizará como quincho para reuniones familiares y también como casita de fiestas para la gente del barrio, que no tiene muchas opciones por estos lados. Tendrá su entrada independiente y un patio a su disposición”.

Un club sin socios

   Hoy por hoy, la Asociación Deportiva y Cultural Aldea Romana no cuenta con socios.

   “Nos da vergüenza cobrar una cuota social cuando no hay actividades que se puedan realizar en el club. En realidad, tenemos una peña que organiza almuerzos, cenas y distintos eventos para recaudar. En total, seremos 30 personas las que trabajamos alrededor del club”.

   Entre ellos, valoran la ayuda de José Sanbuco, Ernesto Gentilli, Graciela Palacios, Gladis y Armando Bianconi y Laura Rosas

   Los proyectos, empujados por el cariño que le tienen al club, son muchos.

   Van desde la formación de escuelas de fútbol y hockey, como también sociales.

   “Estamos pegando el puntapié inicial para cambiar la mirada que tiene el barrio respecto al club. Antes lo veían como una cantina en la que se jugaba a las bochas. Esta comisión pretende que el club se abra a las necesidades del barrio y que los chicos encuentren su lugar en el mundo aquí dentro. Para ello, tenemos que trabajar muchísimo”, señala Federico.

   Y Carlos acota: “Somos conscientes que hoy por hoy no brindamos demasiadas actividades, pero eso va a ir cambiando paulatinamente”.

   Para ello, están gestionando ante la municipalidad, la cesión de un terreno a dos cuadras de la sede social para instalar la cancha de fútbol y de hockey.

   “El terreno no da las medidas para canchas con medidas reglamentarias, pero el objetivo es que sea recreativo. Presentamos un proyecto y ojalá podamos conseguirlo”.

   Juan Recchioni cuenta que, hasta hace poco tiempo atrás, en el propio patio de la sede montaron una escuelita de fútbol, que tuvo mucha aceptación.

   “Cobrábamos una cuota mínima que era destinada al pago del profesor. En muy poco tiempo juntamos casi 50 chicos, pero el lugar no es el ideal y tuvimos que cerrarla. El potencial de chicos es enorme, porque entre Aldea Romana, Las Acacias, Patagonia Norte, Los Horneros, Oro Verde y San Agustín no hay otros clubes”.

   “Hoy por hoy no tenemos subsidios estatales. Hace un par de años atrás, el municipio nos asignó 30 mil pesos en materiales de construcción, que utilizamos para comprar cemento, puertas y ventanas para el quincho”.

   --Sin socios, ¿cómo subsisten?

   --Esas 30 personas que antes mencionamos nos encargamos de conseguir cosas. Si hacemos una cena, un grupo cocina, otro se encarga de vender tarjetas, otro de conseguir donaciones, otro limpia y así vamos abaratando costos para juntar plata. Obviamente, que también pagamos las tarjetas.

   El alquiler del salón principal también es muy importante.

   “Incluso, para que nos quede un poco más de plata, lo limpiamos nosotros mismos después de cada fiesta”.

   Como ejemplo, citan que llegó la factura de un servicio de 7.000 pesos. Y que en caja sólo había 800...

   “No preguntes cómo hicimos, pero la pagamos. Creo que todos los que estábamos en ese momento vacíamos nuestros bolsillos arriba de la mesa. Así es el día a día de este club”.

   “Nadie quiere lucrar con el club. Nos conformamos con que los chicos del barrio se identifiquen con el lugar”.

   Apenas con eso...

Algunos datos

   --Bochas. En 2004, tuvieron la primera satisfacción cuando ascendieron a la Primera A del torneo organizado por la Asociación de Bochas. El equipo era integrado por Rubén Canoni, Cristian Esparsa y Walter Scoccia. En 2005 bajaron y en 2006 volvieron a la división superior de la mano de Scoccia, Canoni y Oscar Randazzo. En 2007 y 2008 clasificaron entre los cuatro primeros.

   --Fútbol. Se destacó en la Liga Barrial de Fútbol en la década del '50 y del '60. Incluso, varios presidentes de ADYCAR también lo fueron de la Liga.

   --Durante muchos años, en sus instalaciones funcionó la Sociedad de Fomento del barrio, como también la sala médica y el Centro de Jubilados.