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El “stop-motion” divierte con el cordero Shaun

Vuelve la animación en plastilina, al mismo nivel que lo hizo con anteriores proyectos. Para toda la familia. María Inés Di Cicco / mdicicco@lanueva.com
El filme permite regresar a los personajes realizados en plastilina como en Wallace y Gromit y Pollitos en fuga.

Shaun, el cordero es una serie animada mediante la técnica conocida como stop motion, producida por los estudios británicos Aardman, mismos creadores de Wallace y Gromit --también llevada al cine y premio Oscar 2005-- y de Pollitos en fuga.

El cordero Shaun está ahora en las pantallas, con la marca inequívoca de la firma: personajes realizados en plastilina, filmados cuadro por cuadro; animales y humanos de voz gutural en un contexto slapstick o cuasi-mudo, con un guión de humor clásico basado en situaciones y musicalizado.

Shaun, un cordero distinto de sus congéneres y que suele llevar a las demás a situaciones confusas, es el gran protagonista, secundado por Bitzer, el perro ovejero; Shirley, la más gorda y grande del rebaño; Timmy, el pequeño; su madre, el dúo de enruladas.

El granjero, en el entorno, los tres cerditos y el toro también aparecen en la trama de la película, donde las ovejas se verán en un enredo citadino para rescatar a su amo.

Traviesas y aburridas de la rutina diaria, las mismas lanudas se encargaron de mandarlo, directo, de la granja a Londres, y ellas deberán ocuparse de devolverlo a su hogar, para impedir que su mundo se derrumbe.

Claro que no les será sencillo, porque además de tratar de localizar al Granjero y convencerlo de regresar, deberán enfrentarse al nunca ausente villano.

Destinada a un público familiar, los productos a Aardman se caracterizan por recurrir a la acción no espectacular y a un sentido del humor que, aunque puede ser bien recibido por un público variado, encontrará mayor efecto en cinéfilos con algún dato extra, para el caso, sobre la cultura inglesa.

Ocurre además --como en general sucede en el cine europeo--, que la narración recurre a sutilezas que requieren la atención de la platea y carece de grandes subrayados.

La estética de la campiña inglesa, siempre preciosa en detalles, se repite como otra de las marcas visuales de la productora; y se añaden los rasgos de la mixtura tradicional, pop y moderna, en una Londres muy bien recreada en lenguaje animado.

Shaun, el cordero resulta una regia opción para el plan familiar del fin de semana. Siempre y cuando no se espere encontrar en ella mucho ruido, se obtendrá mucho de lo bueno.