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“Es un orgullo que digan que dirigí al mejor Olimpo de todos en Primera”

Omar Labruna orientó al aurinegro en la temporada 05-06. Ese equipo sumó 49 puntos en 38 cotejos, pero descendió tras perder la Promoción. Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com
"En Bahía dejé más amigos que enemigos", fue la frase de Omar Labruna, hoy en Nueva Chicago, pero con buenos recuerdos de su paso por Olimpo.

Indiferencia. Total y absoluta.

Pero no olvido. Porque cuando lo divisaron en el banco visitante, el jueves pasado, o cuando la voz del estadio anunció “dirige técnicamente a Nueva Chicago, Omar Labruna”, más de un hincha de Olimpo, sin necesidad de activar el archivo de su memoria, repitió la frase tantas veces escuchada en estos casi diez años: “El equipo de Labruna (dirigió en la temporada 2005-2006) nos mandó al descenso, pero era el que mejor jugaba al fútbol”.

Por eso, ni aplausos ni insultos. Sólo indiferencia...

“Mirá, antes de enfrentar a Olimpo en el cuadrangular, me senté en la platea a ver Sarmiento-Godoy Cruz. Y me sorprendió la cantidad de gente que se acercó a saludarme, sobre todo por el tiempo que pasó. Creo que el hincha reconoce la campaña (49 puntos) y el juego que desplegaba el equipo. En Bahía le dimos un baile infernal a River (2-1) en el Apertura y a Racing (3-0) en el Clausura”, sostuvo el segundo DT (después de Julio Falcioni, que sumó 51 en la 02-03) que más puntos cosechó con Olimpo en un campeonato anual.

--Si ese Olimpo jugaba tan bien, ¿por qué no le pudo ganar ninguno de los dos partidos de la Promoción a Belgrano?

--Porque cuando terminó el torneo, tuvimos que esperar 15 días para enfrentar a Belgrano. A los jugadores los mató la ansiedad, la presión, el hecho de estar confundidos porque el mercado de pases se había empezado a mover y ellos tenían que mantener la cabeza en otro lado. Si hubiésemos jugado enseguida, uno de los dos partidos, allá o acá, lo ganábamos.

“Pero dejáme decirlo, daba gusto ver jugar a ese Olimpo. Y más en una cancha que todo el mundo criticaba por las medidas. Era un equipo hecho a mi medida, con jugadores de buen pie, que tenían la obligación de llevar el balón por abajo y de pensar en el arco de enfrente. Era un equipo protagonista, vistoso, sin miedo a nadie, que en Bahía se agrandaba. Es un orgullo que digan que el Olimpo que yo dirigí fue el mejor en la historia del club en Primera división”.

-- Me parece que el hincha de Olimpo, más allá del descenso, se enojó con vos porque después de perder la categoría, habías dicho que ibas a seguir. Pero aceptaste una oferta de Colombia…...

--Sí, el hincha quedó dolido por eso, porque me lo hicieron saber cuando, en 2009 (3 de septiembre, ganó Olimpo 1-0), visité el Carminatti con Belgrano de Córdoba. Ese día no la pasé bien, me trataron de “traidor”, de “c....”. Por suerte fueron sólo gritos. A la gente de Olimpo le dolió en el alma que me vaya, que no banqué al equipo tras el descenso. Lo que por ahí no se supo es que yo me quería quedar.

“Al día siguiente del descenso, Jorge Ledo me llamó para armar el equipo, para poner en marcha el operativo retorno. Y arrancamos juntos, incluso a cuatro jugadores del plantel que después dirigió Leo Madelón,los convencí yo para que vengan. Pero Ledo sabía que si yo recibía una oferta del exterior, importante, me iba a ir. Quería crecer como entrenador, y justo apareció el Deportivo Cali, un grande de Colombia”.

--¿Tanta diferencia económica existía, por orgullo no podrías haber dicho que no?

--La diferencia de dinero era terrible; iba a recibir tres veces más de lo que me daba Olimpo. Aunque más alllá de lo económico, le di prioridad a mi carrera como DT, a foguearme más y a estar al frente de un plantel con tanta presión.