Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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"Tonto y Retonto 2": el desafío de revivir del absurdo

Jim Carrey y Jeff Daniels están de vuelta con "Tonto y Retonto", la pareja de humor soez, entre ingenuo y desenfadado, que dio golpes en la taquilla hace exactamente veinte años. Agencia EFE
"Tonto y Retonto 2": el desafío de revivir del absurdo. Aplausos. La Nueva. Bahía Blanca

Su estupidez los convirtió en un taquillazo y un filme recurrente en la pequeña pantalla, pero eso no les bastó a los "Tonto y Retonto" para que Warner Bros los dejara explorar los límites del absurdo en una secuela que llega ahora de la mano de Universal, tras veinte años de espera.

Tonto y Retonto 2 es, como su título indica, más de lo mismo.

Se trata de una road movie al sinsentido, al igual que su predecesora, que hilvana bromas para contar una historia en la que sus protagonistas, los irrefrenables Lloyd Christmas (Jim Carrey) y Harry Dumme (Jeff Daniels) buscan, a su manera, solución a un asunto serio.

"Para la audiencia será como volver a ver a dos viejos amigos, no hay ningún mensaje, no hay nada de nada, simplemente es divertido", dijo Peter Farrelly, cerebro de esta saga junto con su hermano Bobby.

Los Farrelly dedicaron un año de su vida a preparar el guión, se recluyeron parte del tiempo para tal cometido, y lo terminaron a finales de 2012, cuando Carrey y Daniels dieron su visto bueno.

Jim, al igual que hiciera en la cinta de 1994, colaboró en el desarrollo.

"La primera película funcionó y dejó el listón muy alto. Preferíamos no hacer la secuela si no iba a estar a la altura", comentó Peter Farrelly.

Ese sentido de la responsabilidad era compartido por todo el reparto, consciente de las expectativas que iba a generar en el público el regreso de Tonto y Retonto, cuyo humor soez, ingenuo y desenfadado recaudó casi 250 millones de dólares en los cines de todo el mundo en 1994.

Contrario a lo que suele ocurrir con las comedias, que viajan peor que los dramas, ya que cada país suele reírse de sus propios chistes, aquel largometraje logró la mitad de sus ingresos en salas fuera de Estados Unidos, y el equipo del nuevo filme quiso replicar esa misma fórmula cómica con precisión quirúrgica.

En la década de 1990 aún no había comenzado la fiebre por las secuelas que vive Hollywood hoy en día y, según reconoció Bobby Farrelly, en aquellos años las agendas de unos y otros no se alineaban para sacar adelante la segunda parte del filme.