Bahía Blanca | Domingo, 05 de abril

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Avanza el derecho a morir en un mundo que envejece

ZURICH (Reuters) -- Los activistas que defienden el derecho a morir esperan que más países permitan el suicidio asistido o eutanasia en los próximos años, a medida que la población mundial envejece, pero los detractores están decididos a impedírselo, una disputa que se encendió aún antes de conferencias al respecto hechas en Suiza.




 ZURICH (Reuters) -- Los activistas que defienden el derecho a morir esperan que más países permitan el suicidio asistido o eutanasia en los próximos años, a medida que la población mundial envejece, pero los detractores están decididos a impedírselo, una disputa que se encendió aún antes de conferencias al respecto hechas en Suiza.


 "Hemos visto en los últimos 20 años una migración general de positividad con respecto a que esto es una causa justa", dijo Ted Goodwin, el estadounidense que preside la Federación Mundial de Sociedades por el Derecho a Morir, en rueda de prensa en Zurich.


 Goodwin hizo estas declaraciones mientras representantes de 55 sociedades por el derecho a morir de todo el mundo se reunían durante tres días para celebrar el trigésimo aniversario de Exit, un grupo suizo que proporciona medicamentos para ayudar a morir a los enfermos terminales.


 El suicida asistido ha sido legal en Suiza desde 1942, si es realizado por una persona que no sea médico y que no tenga interés directo en la muerte. La eutanasia legal sólo existe en Holanda, Luxemburgo, Bélgica y en el estado de Oregon en Estados Unidos.


 Por otra parte, Goodwin añadió que el envejecimiento de las sociedades hace que la mitad de los costos médicos se destinen a los últimos tres a seis meses de vida, que no cambian la trayectoria de una enfermedad.


 El número de residentes suizos que murieron por suicida asistido se multiplicó por siete entre 1998 y el 2009, a casi 300, según mostraron estadísticas publicadas por primera vez en marzo.

"Una carga para la sociedad."




 "Junto con la presión por el costo creciente para el sector de la sanidad y la soledad cada vez mayor de los ancianos, la ayuda organizada al suicidio es un caldo de cultivo que promueve el suicidio", dijo Roland Graf, sacerdote y vicepresidente de Human Life International Suiza, en otra rueda de prensa.


 "Crece la presión sobre las personas que ya no pueden dar a la sociedad lo que se espera de ellas. Cada vez más se sienten una carga para la sociedad y para sus parientes", agregó.


 Un incremento en la llegada de enfermos terminales extranjeros --particularmente de Alemania, Francia y el Reino Unido-- a Suiza para cometer suicidio ha llevado a peticiones en los últimos años para que el país endurezca su legislación.


 Pero en el 2010, los votantes de Zurich rechazaron masivamente la prohibición del suicidio asistido y del "turismo para el suicidio", y en el 2011, el Gobierno nacional se pronunció en contra de imponer nuevos límites al suicidio asistido.


 Goodwin dijo que los ejemplos de Suiza, Holanda, Bélgica y Oregon no habían demostrado ningún abuso destacable.


 "La nuestra es una misión de compasión, de generosidad.
Sabemos que nadie es más vulnerable que quienes se están muriendo y quienes mueren en medio del dolor", dijo. "La sociedad puede proporcionar protección a los individuos vulnerables", añadió.



 La presidenta de Exit, Saskia Frei, dijo que la práctica estaba siendo seguida de cerca por las autoridades suizas: "No hay muerte que se investigue más de cerca que la del suicidio asistido".


 Aún así, Alex Schadenberg, director ejecutivo de la Coalición Prevención de la Eutanasia, señaló estudios de Holanda y Bélgica que dijo que mostraban un número significativo de muertes por eutanasia "sin solicitud explícita o consentimiento".


 "El problema con la eutanasia o el suicidio asistido es que le das a alguien más el derecho a estar implicado en causar tu muerte", dijo.


 "La sociedad debe atender el sufrimiento, pero la respuesta no es dar poder sobre la vida y la muerte a alguien más", agregó Schadenberg.


¿Se suma Francia?





 Goodwin dijo que la elección del socialista François Hollande como presidente de Francia podría ayudar a la causa de la eutanasia en Europa. Hollande ha dicho que está a favor de la eutanasia bajo condiciones estrictas.


 "Si Francia se suma a esta línea, creo que Alemania la adoptará. Es un patrón de cambio en Europa", dijo, señalando que el apoyo a la reforma estaba ganando adeptos en Australia y Massachusetts. "Las cosas van lentas, pero seguras", agregó.