Crecer y actuar en otras tierras
"Estoy tratando de exagerar el acento argentino", admite Germán Girotti.
27 años; metro 84 de estatura, tez "güera" según México --simplemente blanca en Argentina--; cabello bien negro y ojos miel en un rostro de niño sonriente, incluso, en la seriedad.
Esos rasgos le dieron oportunidad al bahiense como uno de los actores emergentes de la TV Azteca.
Durante su infancia y adolescencia combinó el fútbol en el barrio Almafuerte y el básquet de Argentino con largas sesiones de televisión. La ciudad lo recibe ahora de vacaciones, cuando el contrato de exclusividad por diez años con la televisora le deja un rango de acción.
"Vine a visitar familia y amigos. Me estaba olvidando de algunas cosas y me dio un poco de miedo --confiesa--. ¿Viste cuando no sabés si algo es un recuerdo o es parte de la imaginación?"
Se fue de Bahía Blanca hace seis años. Estuvo en Buenos Aires dos y ya transcurrió cuatro en el Distrito Federal (D.F).
En Buenos Aires estudió actuación con Javo Rocha, hizo teatro y modeló para Pancho Dotto --"mucha imagen y poco trabajo"--, migró a otra agencia, exclusiva para varones, lo solicitaron por seis meses de México y poco después una reclutadora de talentos le dio una tarjeta del canal mexicano.
Entrevista y audición; una prueba-taller de tres meses que precede al ingreso al Centro de Formación de Actores para la Televisión --donde la propia televisora se encarga de moldear a los intérpretes de sus elencos-- y a actuar.
Germán egresó hace dos meses como actor, con nuevo rango profesional, obligaciones y beneficios que la Asociación de Actores se encarga de hacer cumplir a pie juntillas.
"En eso, en México, se está a años luz de la Argentina, aunque acá nos consideran mejor en comerciales. Recuerdo uno internacional para una conocidísima marca de maquinitas de afeitar. Trabajé 23 horas para una toma, porque en publicidad no se pagan extras. ¡Lo único bueno fue que ya estaba afeitado y la descartable para el comercial no tenía filos!" (ríe).
Germán Girotti
A corazón abierto
En el "desmadre" del D.F. --24 millones de habitantes, el doble que Buenos Aires pero en un territorio más reducido--, Germán Girotti es, para los televidentes, Eliseo, uno de los cinco residentes del Hospital Santa María de Corazón abierto, versión latina y formato novelero de la norteamericana Grey's Anatomy.
"La primera temporada se emitió el año pasado, a las 20.30, con picos de 12.5 de rating. De corridito se decidieron a continuarla, hicieron pasar dos años dentro de la trama y dieron ingreso a nuevos personajes.
En 2011, el actor había hecho "el Loco" de una obra del mismo nombre basada en los cuentos de Jibrán Kalhil Gibrán, y la encarnadura de Darío --un niño rico descarriado-- en la telenovela Bajo el alma, dirigida y escrita por el reconocido actor y director de cine Fabián Corres.
"Fabián fue mi profesor de Cine y me llamó. Para Corazón abierto sucedió algo similar con Raúl Quintanilla, director de teatro, cine y televisión, y titular de la CeFAT.
"Lo bueno de trabajos como Bajo el alma o Corazón abierto es que se dan participaciones de actores consagrados y trabajar con ellos significa toda una oportunidad".
Sensaciones del desarraigo
Lo incomoda escuchar "hablás raro".
"Me duele sentir que estoy perdiendo el acento argentino. Pero me fue inevitable trabajar sobre el neutro para conseguir empleo --explica--. Hoy escucho a los actores en Argentina y se me satura el oído. Me digo ¡cuánto acento! ¡Tenemos una melodía muy fuerte! Además, allá aprendí a pedir `por favor' y `gracias'. Nosotros somos imperativos y a ellos les choca hasta que comprenden la raíz cultural y que somos así. Bueno, a mí me pasaba lo mismo a la inversa: tanta amabilidad me irritaba", señala.
El desarraigo, confiesa, es una realidad.
"Acá, el olor del asado que se está cocinando a las brasas los domingos es increíble. En el DF el olor resulta extraño. Feo.
"Allá te abrís. A mi papá le dije `te quiero' por primera vez desde allá. Me conecté mejor con mis afectos teniéndolos lejos".
Germán pasó en Argentina dos semanas y cargó en las valijas afectos, olores, sabores y nuevas impresiones.
"Me espera Notas de amor, un programa para un público juvenil, con la mitad del elenco conformado por cantantes. Será una suerte de Rebelde Way-Glee que, veremos... Pero confío porque los gringos son impecables. Además está a cargo de Rodrigo Cachero, un director moderno que apunta a un cambio", comenta.
"Me esperan también mi novia y mi perro Pipo, que amortiguan la distancia con la familia de acá".
Simple observación
"Cuando termine el contrato tendré unos 34 o 35 años y me gustaría regresar a la Argentina. A esa edad, un actor con experiencia puede ser selectivo.
"En México me estoy conectando con el complejo mundo de directores y productores y es importante que me hayan dado la confianza siendo extranjero. En los pasillos del canal me he cruzado con Segundo Cernadas o con Soledad Silveyra, quien hizo una participación para la versión mexicana de Amor en custodia. Significa que han trabajado alguna vez allí y que siguen regresando.
"Los largometrajes son una cuenta pendiente porque hice la teoría pero todavía no arranqué con la práctica. Me encantaría filmar en Argentina. El tono realista que se utiliza acá es a lo que apunto. Allá van por el melodrama exacerbado", compara.
Dice que vio poca tele en su estadía pero en el zapping notó la melange de actores de formación con figuras mediáticas; que le recomendaron Graduados, de la productora de Sebastián Ortega y Pablo Cullel, donde desearía tener alguna oportunidad.
"La busqué antes de irme a México y el propio Cullel me dijo que sin formación, no tenía chances --admite--. Por otro lado, me han dicho que casi toda la programación del Trece es manejada por Marcelo Tinelli. Me da vergüenza ajena", contrasta.