Afirman que urge enseñar a manejar las emociones
Karina Cuchereno
"La Nueva Provincia"
¿Puede una emoción descontrolada hacer tambalear las cosas más importantes de mi vida y llevarme a tomar decisiones desacertadas? ¿Puede una persona brillante intelectualmente no saber manejarse y perder las oportunidades?
Varias corrientes psicológicas indican que las emociones no entrenadas son las que nos llevan a tomar las peores determinaciones, ajenas a lo que realmente pretendemos, y a conspirar contra nosotros mismos en el momento más inoportuno. E, incluso, a enfermarnos.
"Las emociones rigen todas nuestras decisiones, pero ese área está descuidada, tanto desde la escuela como en la casa y los trabajos. No hay una educación en emociones, pese a que son claves para el resto de las cosas", afirman las psicólogas Iara Torti y María Belén Roche, a cargo de un taller para incentivar la inteligencia emocional.
"La inteligencia emocional es, según los expertos, la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción", explicó Torti.
Las especialistas indicaron que hay que expresar lo que nos pasa, pero se debe saber manejarlo, para no exponer las emociones ante personas inadecuadas o en situaciones y lugares inapropiados.
Agregaron que "la mayor parte de las empresas toman a sus empleados por su inteligencia cognitiva y las despiden por su mal manejo de la inteligencia emocional".
Torti indicó que "la carencia de inteligencia emocional está relacionada con la falta de conocimiento sobre nosotros mismos, la incapacidad de manejar lo que nos pasa, de la enseñanza de no demostrar los sentimientos o, lo contrario, de hacerlo en forma desmedida, y la imposibilidad de escuchar al otro".
"Respirar profundo, contar hasta 10 antes de hablar, pensar antes de decir algo, es parte de lo que se debe trabajar para entrenarnos", explicó Roche.
Ambas psicólogas sostuvieron que las emociones determinan cómo respondemos, nos comunicamos, nos comportamos y funcionamos en el día a día. Y señalaron que, bien manejadas, indican una personalidad equilibrada y optimista.
"Ser emocionalmente inteligente no es ser perfecto, no es tener unas cualidades fantásticas. Todas las personas tenemos la capacidad de desarrollar y potenciar estas habilidades si realizamos un entrenamiento adecuado. Es necesario aprender nuevas conductas, nuevas habilidades. Entrenarlas, llevarlas a la práctica una y otra vez para establecerlas como propias. Y aplicarlas. No es mágico, requiere de un trabajo permanente", dijo Roche.
"En las casas y las escuelas debería haber un trabajo sobre el tema: un chico con un berrinche indica algo que no puede decir, hay que enseñarle a decirlo con palabras y no con gritos o patadas", destacó Torti.
Textual
* "Uno de los grandes problemas es que no conocemos nuestras virtudes y precisamos que los otros nos digan qué cosas hacemos bien" (Torti).
* "Manejar las emociones no se logra leyendo un libro o escuchando una conferencia. No es algo mágico, hay que practicar" (Roche).
Charla
El viernes próximo, a las 20, en Roca 605, Torti y Roche brindarán una charla sobre la Inteligencia Emocional y la adquisición de habilidades. Más información en www.sabiduriaemocional.com.ar y en el blog http://sabiduria-emocional.blogspot.com.ar/.
De qué se trata
Según explicaron las profesionales, la inteligencia emocional tiene las siguientes características:
Autoconocimiento o consciencia de uno mismo. Es conocerse en profundidad. Reconocer las propias fortalezas y puntos débiles. El autoconocimiento consiste en ver la realidad interna de cada uno, en ver su pura esencia sin reprimirla ni disfrazarla. Al empezar a reconocer emociones, reflexionar acerca de su significado y expresarlas honestamente, la persona comienza a quitarse máscaras, consiguiendo así un mayor respeto y valor por todos los aspectos de su ser.
Autorregulación. Es saber cuál es el momento adecuado para expresar una emoción y cómo hacerlo. La autorregulación es la capacidad de tolerar cierto nivel de estrés emocional y combatirlo o manejarlo con las herramientas apropiadas. Regular bien las emociones, es decir, saber cómo y cuándo expresar el sentimiento beneficia a quién recibe la emoción y a quien la emite, ya que al expresarla adecuadamente la deja que fluya.
Automotivación. Orientar la intención hacia un logro. Una vez conseguida la autorregulación, se da paso a la automotivación. Se trata del motor interior que impulsa a la persona hacia lo que desea.
Empatía. Ser capaz de ponerse en el lugar del otro. Comprender sus pensamientos y compartir sus sentimientos. Cuando la persona ha adquirido las habilidades de desarrollo personal, puede enfocarse en mejorar la relación con los demás.
Habilidades sociales. Disponer de las herramientas adecuadas para la relación con los demás. Las habilidades sociales ayudan a manejar con éxito las relaciones interpersonales.