Bahía Blanca | Sabado, 04 de abril

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Una historia con varios conflictos

Es la ópera prima de Derick Martini (Nueva York, 1975). El guión lo escribió con su hermano Steven y se basaron en sus experiencias personales y de su familia. La historia registra algunas similitudes con Belleza americana, de Sam Mendes. El título original (Lymelife) alude a una enfermedad descubierta en los años setenta, conocida como Lyme, que es producida por un tipo de garrapata que estuvo en contacto con siervos, y deja secuelas neurológicas y disfunciones psiquiátricas.




 Es la ópera prima de Derick Martini (Nueva York, 1975). El guión lo escribió con su hermano Steven y se basaron en sus experiencias personales y de su familia. La historia registra algunas similitudes con Belleza americana, de Sam Mendes.


 El título original (Lymelife) alude a una enfermedad descubierta en los años setenta, conocida como Lyme, que es producida por un tipo de garrapata que estuvo en contacto con siervos, y deja secuelas neurológicas y disfunciones psiquiátricas.


 El filme está ambientada en esa década, en una zona cercana a Long Island, lindante con bosques donde abundan los siervos. En esa época se produjo una expansión urbana que permitió a familias de clase media establecerse en esa región y concretar su "sueño americano".


 Las dos familias que protagonizan esta historia son vecinos y residen en ese sitio. Una está integrada por Mick Bartlett (Baldwin), su esposa Brenda (Jill Hennessy) y sus hijos Jimmy (Rory Culkin) y Scott (Kieran Culkin), quienes son hermanos en la vida real.


 Mick posee una empresa inmobiliaria en franco crecimiento, pero desde hace varios años vive en conflicto con su esposa por las reiteradas infidelidades del marido.


 Scott asiste al último curso de la escuela secundaria, en tanto Jimmy ingresó al ejército para escapar del hogar y está próximo a partir hacia las islas Falklands.


  El otro grupo familiar lo conforman Charlie Bragg (Hutton), su esposa Melissa (Cynthia Nixon) y su hija Adriana (Emma Roberts). La adolescente es compañera de colegio de Scott y objeto de sus desvelos amorosos.


 Melissa trabaja en la oficina de Mick y es su amante, mientras que Charlie, afectado por el mal de Lyme, permanece en casa, desocupado y con escaso espíritu vital.


 En algún momento los conflictos, que se mantuvieron disimulados, estallan en varias direcciones, obligando a los protagonistas a reacomodar sus posturas y sentimientos.


 La historia está narrada desde la óptica de Scott, quien es el que cumple la tarea señalada en el título, de la que tampoco escapan los restantes personajes, en vista de su evidente inmadurez.


 Aprender a vivir tuvo el apoyo del Sundance Festival y la producción ejecutiva fue asumida por Martin Scorsese y su socia Barbara De Fina, lo que no es un dato menor.


 La narración es lineal, se perciben algunas debilidades propias de los principiantes, pero el director demuestra talento para conducir a su homogéneo grupo de actores, donde se destaca por su solvencia Alec Baldwin, quien también contribuyó a la concreción de este proyecto fílmico.






  A.N.