Louis Washkansky
Hace 45 años, en diciembre de 1967, falleció el lituano Louis Washlansky, primer hombre en recibir un transplante de corazón.
A sus 54 años de edad, Washkansky no tenía más resto en su corazón. Tres infartos de miocardio daban cuenta de un músculo herido de muerte, para el cual no había más oportunidades. En esas condiciones llegó al hospital Graate Aschuur de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, donde fue atendido por el cirujano Christian Barnard. Pocas horas bastaron para que el lugar se convirtiera en el centro de atención del mundo: Barnard entendió que era la oportunidad, el momento y el paciente adecuados para ensayar la que podía ser su única esperanza de vida: colocarle un nuevo corazón. Para eso contaba con el órgano de Denise Darvall, joven de 24 años fallecida en un accidente de tránsito. La operación se extendió durante 9 horas, conmoviendo a la humanidad.
Pocas horas después, el paciente recuperó el conocimiento y desaparecía el fantasma del rechazo, uno de los mayores temores. Fueron 18 días los que vivió con ese "corazón ajeno injertado". La autopsia demostró que la causa del fallecimiento no había sido su corazón sino una "muy mala y extendida neumonía". Barnard se convirtió en una celebridad y aseguró que su operación no fue un experimento sino un tratamiento "a un paciente enfermo". "Tan pronto como se presente la ocasión, haremos otro transplante", aseguró. Hoy el transplante de corazón es una práctica extendida, que asegura una importante sobrevida a los transplantados.