Montecchia hizo emocionar a Rubén Magnano

10/12/2012 | 09:00 | Rubén Magnano y Alejandro Montecchia estaban solos, sentados tomando un café en la confitería del ACA, donde concentró Bahía Estudiantes. A las 19.34 de ayer, el Puma sacó una caja de la bolsa de madera de una joyería bahiense. El DT la abrió y se le llenó la cara de felicidad. Inmediatamente le estiró el brazo para saludarlo. Y no le sacaba la vista de encima al regalo.


 CORDOBA -- Rubén Magnano y Alejandro Montecchia estaban solos, sentados tomando un café en la confitería del ACA, donde concentró Bahía Estudiantes. A las 19.34 de ayer, el Puma sacó una caja de la bolsa de madera de una joyería bahiense. El DT la abrió y se le llenó la cara de felicidad. Inmediatamente le estiró el brazo para saludarlo. Y no le sacaba la vista de encima al regalo.


 "En este último tiempo me sucedieron las dos cosas más importantes como entrenador: el reconocimiento de la gente y ésta réplica de la medalla olímpica 2004", le aseguró a "La Nueva Provincia", emocionado, Magnano.


 "Que venga de la mano de un jugador tiene un precio enorme; me llena de satisfacción. Es un orgullo --agregó-- haber trabajado con personas de la estirpe de él. Las actitudes reflejan un poco el pensamiento de las personas".


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 --Alguna vez dijiste que no eras de hacer amigos. ¿Este gesto va más allá del significado de amistad?


 --Podemos hablar, sin temor a equivocarnos, de una cuestión afectiva en el aspecto laboral, de respeto, de consideración, de reconocimiento... ¿Qué sé yo...? Este acto, para mí, es algo extremadamente curioso.


 --¿Después de 8 años tiene doblemente valor la actitud y el deseo de compartir?


 --Yo, con verlos a ellos con la medalla en el pecho, sentía que tenía la medalla colgada. Lo que pasa que no podía mostrársela a nadie. Sólo quedaba en mi interior. Hoy sí puedo mostrar la medalla. Si bien no me la entregó el comité olímpico, me la dio Alejandro Montecchia. Tranquilamente la podría haber hecho yo, pero no me servía. Esto sí me sirve y mucho. Capaz que en esta mesa de café, haya logrado uno de los mayores triunfos de mi carrera.


 --Sobre todo por el contexto, en un mano a mano y en una mesa de café.


 --Sí y donde hablamos un poquito de sus hijos, de su situación, de su perfil hacia el básquetbol. Y sin cámaras ni micrófonos. Igual, personalmente, me hubiera encantado, para mí, haber registrado la acción. Igual, esta fotografía la voy a llevar grabada por el resto de mi vida.





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