Bahía Blanca | Jueves, 09 de abril

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Con Aston Barret fue una lección de reggae tradicional

Que Aston "Family Man" Barret haya pisado el sábado pasado por primera vez nuestra ciudad fue un hecho histórico: es el prócer de los bajistas que gustan del reggae, uno de los que definió las líneas de bajo modernas mediante su trabajo en Bob Marley & The Wailers, el protagonista de uno de los mayores mitos y éxitos mundiales de la música moderna.




 Franco Pignol


 fpignol@lanueva.com




 Que Aston "Family Man" Barret haya pisado el sábado pasado por primera vez nuestra ciudad fue un hecho histórico: es el prócer de los bajistas que gustan del reggae, uno de los que definió las líneas de bajo modernas mediante su trabajo en Bob Marley & The Wailers, el protagonista de uno de los mayores mitos y éxitos mundiales de la música moderna.


 Sí, estuvo acá, en Sarmiento 52, liderando a una banda de jóvenes y talentosos jamaiquinos que poco tienen que ver con los Wailers originales, pero que logran una buena reproducción de los clásicos de Bob, como I Shot to Sheriff, Survival, Is this Love o Could you be love.


 Esto no fue pasado por alto por la mayoría de los bahienses que gustan del estilo. A las 21.30 (horario pactado del show), la cola para ingresar al gimnasio arrancaba en la boletería y llegaba a completar dos cuadras, hasta la esquina de Zelarrayán y Rodríguez.


 Una vez adentro, el show comenzó 40 minutos más tarde, ya que la banda decidió probar sonido a último momento.


 La formación incluyó tres cantantes (quienes a su vez funcionaban como coro), dos tecladistas (uno rítmico, el otro melódico y percusivo), guitarrista, baterista y Barret.


 Una de las virtudes de la banda de Marley, la original, era el trío de mujeres que lo acompañaba en coros, encabezado por Rita. Esto fue suplantado por el coro de hombres antes nombrado, que si bien fue acertado, no sonó sincero.


 El batero dio una clase de cómo tocar reggae durante más de una hora y media, pero la percusión (muy pobre) fue disparada desde los teclados.


 La particularidad de un show tan conceptual, de reggae tradicional, se notó en la gente. Todos estaban separados, pero parecían hermanados por el sonido conquistador del root, entre humaredas, gorros de colores y dreadlocks hasta la cintura.


 ¿Pogo? olvidate.


 Fue una buena oportunidad para disfrutar del root, del folklore que nació en Jamaica a mediados del siglo pasado, producto de un contexto muy particular, en donde se mezcló la cultura, la política y la religión. Dio como resultado este género que la mayoría de las grandes bandas admira, respeta y hasta reproduce o fusiona en sus canciones: desde Black Uhuru, The Police, hasta Sumo, pasando por miles más.


 Para que hubieran sonado todos los clásicos de Marley se hubiera necesitado dos horas más de show. No tocaron No woman no cry, War o Confrontation, entre muchas otras.


 Sin embargo, encantaron a todos con Exodus, Who the cap fit, Lively Up Yourself, Roots, rock, reggae, Pimpers paradise, Zimbabwe, Jamming y dejaron para los bises la profunda Redemption song y Get up, stand up.


 Con un mensaje de paz y amor y claro, una profunda creencia en el dios de los Rastafaris (Haile Selassie I, tercera reencarnación de Jah), The Wailers se fue de nuestra ciudad para continuar con el "Revolution Tour", con el que están girando por todo el planeta.