Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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LA FIESTA DEL SURUBI

EL "PRINCIPE" DEL RIO En la ciudad correntina de Goya, a orillas del río Paraná, el próximo miércoles 27 de abril comenzará la XXXVI Fiesta Nacional del Surubí, que finalizará el domingo 1 de mayo. Es la mayor fiesta de los goyanos. Un viejo pescador afirma que no hay palabras para explicar qué se siente cuando el cimbrar del nylon sacude las manos.

EL "PRINCIPE" DEL RIO


En la ciudad correntina de Goya, a orillas del río Paraná, el próximo miércoles 27 de abril comenzará la XXXVI Fiesta Nacional del Surubí, que finalizará el domingo 1 de mayo. Es la mayor fiesta de los goyanos.











 Un viejo pescador afirma que no hay palabras para explicar qué se siente cuando el cimbrar del nylon sacude las manos.


 Ese movimiento le está diciendo que ya no está solo, que del otro lado de la línea hay un pez que tironea, coletea, salta.


 Un pez que mordió el anzuelo.


 La pesca, dice, es una experiencia que excita los sentidos, que enerva el cuerpo y hace que las manos cobren vida propia.


 Ellas, las manos, son las que enfrentarán al pez que ya se topo con el cebo y está luchando.


 Hay que saber que el "príncipe" del río tiene cierto parecido con los bagres, que se lo encuentra desde el Alto Paraná hasta las cercanías de la bonaerense Zárate, pero que su lugar preferido son las islas de Goya.


 Estas islas intrincadas y silenciosas son su cuna.


 En el verano frecuenta las cálidas aguas costeras para buscar alimentos y en invierno emigra hacia las profundidades, donde permanece aletargado.


 Su cuerpo, que en lugar de escamas tiene piel, lo mimetiza con el fondo fluvial y lo ayuda a capturar comida sin gastar energías.


 Este pez es uno de los más grandes habitantes de las aguas dulces del país.


 Puede llegar a pesar 90 kilos, aunque la mayoría promedia los 60, y mide entre 1,50 y 2 metros.


 Su cabeza es grande y achatada.


 Los pescadores saben que su boca, sin dientes, succiona suavemente la carnada y saben que tienen que ser pacientes y prepararse para soportar sus corridas.


 Mientras el pescador está inmerso en esa lucha, no sabe si del otro lado del nylon hay un surubí atigrado, pintado o un "cachorro", es decir un ejemplar joven.


 En esos momentos conviene pedirle ayuda al dios Neptuno para ganar esa contienda, que ocurre de noche y al reparo de la luna, una experiencia única que convoca a pescadores del mundo.


 Si el clima es caluroso, el hombre puede ser el ganador, porque el surubí es un bicho muy vulnerable al calor.


 Muchos pescadores eligen instalarse en la isla de Guarapo, un pesquero al que los nativos llaman "Guarapo abierto", porque está río adentro, en lo profundo de la selva.


 El sitio es tan silencioso que se escucha el pasar cansino de los camalotes, los saltos de los peces en los arroyos y la trepada de los carpinchos en los troncos costeros.


 Son muchos los que cada año recalan allí con sus carpas y rematan la noche de pesca comiendo el "mbabuy", un guiso de pescado espeso, con buen vino y guitarras que desgranan chamamés.


 En 1969 los goyanos inauguraron esta fiesta que, a través de los años, fue incorporando festivales de música, canto y danzas; una muestra industrial, comercial y artesanal; competencias ciclísticas y un maratón, y partidos de vóley y fútbol.


 Todo, bajo la supervisión de una Comisión Organizadora.


 La fiesta fue una iniciativa del Club de Caza y Pesca "Doña Goya", apoyada por el municipio.


 Aquel Primer Concurso de Pesca del Surubí lo ganó el Club Yacaré, de Corrientes, y el año pasado el mismo galardón fue para la Barra Pesquera "Surubí Kokyto", de Goya.


 La historia cuenta que los primeros habitantes de este lugar fueron los indios guaraníes, descendientes de los Caribe, un pueblo que se afincó cerca de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú, y en las islas orientales del delta paranaense.


 Ese pueblo eligió estos sitios aledaños a la selva porque en el ella les daba todo lo que necesitaban para vivir.


 Los guaraníes --vocablo que significa "guerrero"-- creían en el dios Tupa, pero no levantaban templos ni profesaban idolatrías.


 Para ellos Tupa era la naturaleza, el viento y los sonidos de la vida.


 Mucho después, en el siglo XVIII, durante la colonización española, la ciudad que actualmente se llama Goya se convirtió en importante escala fluvial para la producción agro-ganadera entre Asunción y Buenos Aires, que desde el puerto porteño se la enviaba a Europa.


 Fue entonces que llegó el matrimonio integrado por Bernardo Olivera y Gregoria Morales, quienes levantaron su casa junto al Paraná Miní.


 Olivera pidió y obtuvo tierras del Real Cabildo de Corrientes y su mujer, a quien apodaban Goya, se dedicó a preparar y vender quesos y empanadas.


 La costumbre de los marinos y de la gente que venía al puerto, en su mayoría paisanos que buscaban mejores conchavos, comenzaron a decir "vamos al puerto de Goya".


 Y cuando, en 1852, hubo que fundar oficialmente la ciudad, el nombre de la pobladora ya estaba tan instalado que a nadie se le ocurrió cambiarlo.


 Seguramente doña Goya también lavó ropa en la Laguna de las Mujeres, una de las cuatro que está dentro de la Reserva Municipal Isla de las Damas, un predio de 2.200 hectáreas habitado por garzas moras, monjitas blancas, aguiluchos colorados y familias de bulliciosos monos carayá.


 En la Reserva hay varios senderos de interpretación, entre ellos el Sendero de los Pájaros, que desemboca en una laguna habitada por yacarés, y a la que de noche, sigilosamente, llegan a beber ciervos de los pantanos, zorros del monte y carpinchos.


 A esta ciudad, rodeada por las barrancas rojas del Paraná, ya están llegando los pescadores que vienen a medir fuerza con el surubí, el poderoso "príncipe de los ríos".


 Serán cinco días de fiesta que comenzarán con la partida de las lanchas --700 el año pasado fueron-- desde el Riacho Goya.


 Un espectáculo como no hay otro en el mundo.


 Días en que la familia pescadora de la región se "enchamiga" y disfruta tanto de la pesca, como de devolver las piezas pequeñas a su hábitat natural: el río.

CORINA CANALE

DATOS DE INTERES

Miles y miles

El año pasado participaron de esta fiesta 700 lanchas, que llevan a bordo a tres personas cada una. En total, 2.100 pescadores. Se estima que llegarán entre 25 mil y 30 mil personas.

Tiempos

Para el concurso de pesca las lanchas salen del Riacho Goya a las 15 del sábado 30, hacia sitios previamente adjudicados. Comienzan a pescar a las 18 y finalizan a las 8 del día siguiente.

Con devolución


Las piezas menores a 65 centímetros son devueltas al río, ya que se utiliza la modalidad de pesca con devolución.



Muelle flotante


Está amarrado en la Avenida Costanera y en él estará el Centro de Cómputos y la oficina de registros. Este año se otorgarán premios por más de 180 mil pesos.



Predio Costa Surubí


Es el lugar donde se desarrollarán los festivales musicales y también la muestra Comercial, Industrial y Artesanal.

Donde está

Goya está sobre la margen izquierda del río Paraná. De Corrientes, la capital provincial, la separan 222 kilómetros por las rutas nacionales 12 y 27.

Especies

La fauna ictícola está compuesta por surubí, dorado, pacú y patí.

Paseos


Algunas opciones son la visita a los molinos arroceros y establecimientos tabacaleros.


Shows artísticos

* Pasado mañana viernes 29 se realizará la Elección de la Reina Nacional del Surubí y actuará la cantante Marcela Morelo.
* El sábado 30 actuará el Chaqueño Palavecino y se realizará el Concurso Nacional de Pesca.
* El domingo 1 de mayo se realizará la Cena de Clausura y actuará el Cuarteto Imperial.

(desglose)

Las golondrinas



























































 A fines de noviembre llegan a Goya las golondrinas que vienen desde San Juan de Capistrano, en los Estados Unidos de Norteamérica, rumbo al sur.


 En marzo pasan nuevamente por Goya en su viaje hacia los cálidos días de California.


 Ambas ciudades se hermanaron según un convenio firmado el 16 de agosto de 1978.


 El Monumento a la Golondrina, obra del escultor Samuel Sotelo, se instaló en 1992, en la Plaza San Martín.