Plaza Pellegrini
Hace 100 años, en enero de 1911, el municipio comenzó los trabajos para materializar la plaza Pellegrini, en las calles Moreno y Tucumán.
Curiosa historia tenía este terreno de propiedad comunal, donde, entre 1862 y 1885, funcionó el cuarto cementerio bahiense, hasta la definitiva habilitación del predio que hoy ocupa la necrópolis. Luego de abandonar ese particular uso, el lugar se convirtió en depósito municipal, con algunos precarios galpones para guardar herramientas, donde se comenzaron a acumular maquinarias en desuso y trastos viejos. Por eso, los propios vecinos elevaron, en 1908, una nota a la intendencia, a fin de solicitar que se transformara en plaza pública.
Apenas asumió como intendente municipal, el abogado Valentín Vergara decidió atender esa solicitud. Para ello se apersonó en el corralón. Tomó cuenta de su estado de abandono y decidió su inmediata reconversión, además de ordenar "el desalojo de los carros" y la demolición de las construcciones existentes.
"La plaza no será muy amplia, pero romperá la monotonía del lugar y ofrecerá un sitio de recreo higiénico y de desahogo, amablemente contorneado por arboledas y jardines", mencionó este diario.
De inmediato, el agrónomo municipal Carlos Arizmendi comenzó a trabajar en el diseño del paseo, mientras los obreros demolían el muro perimetral.
Vergara dispuso, además, que se respetara la decisión de su antecesor, Jorge Moore, de designar la plaza con el nombre de Carlos Pellegrini, a pesar de que algunos vecinos plantearon la posibilidad de llamarla Juan Bautista Alberdi.