Bahía Blanca | Sabado, 04 de abril

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Ultimo adiós a María Elena Walsh

BUENOS AIRES (Télam) -- Familiares, allegados y personalidades de la cultura dieron el último adiós a la cantante, poeta y escritora María Elena Walsh, cuyos restos fueron inhumados en el mediodía de ayera en el panteón de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores del Cementerio de La Chacarita.




 BUENOS AIRES (Télam) -- Familiares, allegados y personalidades de la cultura dieron el último adiós a la cantante, poeta y escritora María Elena Walsh, cuyos restos fueron inhumados en el mediodía de ayera en el panteón de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores del Cementerio de La Chacarita.


 Hasta la sede de la Sadaic se acercaron distintas personalidades para tributarle un último adiós.


 La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner concurrió a la capilla ardiente, donde expresó sus condolencias a familiares de la artista, y permaneció por espacio de 10 minutos.


 "El país ha perdido una de las más grandes figuras de la cultura nacional", señaló uno de los fragmentos de la misiva de Atilio Stampone, titular de Sadaic, refiriéndose a la importancia que tuvo en la vida del país la existencia y la obra de María Elena.


 El guitarrista y compositor Eduardo Falú, la intérprete Teresa Parodi; el ex intendente de la ciudad de Buenos Aires, Facundo Suárez Lastra; y el director general del Teatro Colón, Juan Pablo García Caffi, fueron algunas de las personalidades que despidieron a la artista en La Chacarita.


 Nacida en febrero de 1930 y criada en la localidad suburbana de Ramos Mejía, María Elena Walsh cobró notoriedad a partir de la década del 60 con la creación de un novedoso, revolucionario, fresco e irreverente cancionero escrito y cantado para los niños, que alcanzó momentos decididamente brillantes con composiciones como En el país de no me acuerdo, Canción del jardinero, La vaca estudiosa, Marcha de Osías y El brujito del Gulubú.


 Además, fue una destaca poetisa adolescente, habiendo publicado su primer libro, Otoño imperdonable, a los 17 años, con el que obtuvo el segundo premio Municipal de Poesía, y que mereció elogios de Pablo Neruda, Jorge Luis Borges y Juan Ramón Jiménez, entre otros.


 A este libro siguieron otros de poesía, novelas, obras de teatro, que llegaron a más de 50; también fue prolífica como autora de canciones, dejando algunas imborrables como Campana de palo o Serenata para la tierra de uno.