Bahía Blanca | Miércoles, 04 de marzo

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Ciriaca Palao de Laspiur

Hace 83 años, en julio de 1927, murió doña Ciriaca Palao de Laspiur, primera directora bahiense de la escuela pública, fundada en 1861. Ciriaca nació en Bahía Blanca, el 18 de junio de 1838, una década después de la fundación y un año antes de que llegara (proveniente de Tucumán) el "profesor de medicina y cirugía" Sixto Laspiur, primer médico de este desolado poblado fronterizo de 1.500 personas.

 Hace 83 años, en julio de 1927, murió doña Ciriaca Palao de Laspiur, primera directora bahiense de la escuela pública, fundada en 1861.


 Ciriaca nació en Bahía Blanca, el 18 de junio de 1838, una década después de la fundación y un año antes de que llegara (proveniente de Tucumán) el "profesor de medicina y cirugía" Sixto Laspiur, primer médico de este desolado poblado fronterizo de 1.500 personas.


 Ciriaca creció entre tierra y viento, soledad y aislamiento. Su primera gran experiencia la vivió cuando su padre, Eustaquio Palao, decidió enviarla a Buenos Aires, junto con Benito, su hermano, para que recibiera una educación que en Bahía Blanca no podía obtener.


 En 1855, a los 17 años de edad, Ciriaca contrajo enlace con Laspiur, de 38. Juntos formaron uno de los hogares tradicionales de la ciudad y protagonizaron, en 1861, una página trascendente de nuestra historia educacional. Fue cuando su marido y Felipe Caronti fueron comisionados por el gobierno nacional para conducir la primera escuela local, sita en Sarmiento 64.


 A falta de personal docente y considerando su "idoneidad y bellas dotes", Ciriaca fue designada directora, rectora y docente de la escuela. Junto a ella trabajó su hija Cora, quien, años después, sería la primera maestra oficial de la ciudad, nombrada por el director general de Escuelas, don Domingo Faustino Sarmiento.


 Ciriaca Palao enviudó a los 44 años de edad y, con el tiempo, se convirtió en "una reliquia", según se la describió en crónicas. Falleció, hace hoy 75 años, a sus 89 años de edad. El cortejo fúnebre fue imponente. La Municipalidad dejó su bandera a media asta y el presidente Hipólito Yrigoyen envió un telegrama de pésame. Ciriaca fue educadora de nuestros predecesores, enseñante de quienes materializaron los pilotes sobre los cuales se asienta la ciudad.