"Yo cumplí con mi deber; volvería a hacer lo mismo"
Hace catorce días que recuperó el bien más preciado para todo ser humano, aunque Rodolfo Guidobono sigue preso de sus prejuicios y no logra "gozar" de la libertad.
Pese a ser absuelto por el homicidio del menor Giuliano Sebastián Gallo (14), al policía le cuesta salir de vuelta a la calle, luego de estar casi dos años bajo arresto domiciliario.
No lo confiesa abiertamente, aunque está claro que su vida, a los 48 años de edad, y con una familia constituida --por su mujer y cuatro hijos de entre 16 y 21 años-- ya no es la misma. Y nunca será igual, desde aquel 1 de febrero de 2008.
Se lo nota abatido, casi tanto como los padres del adolescente fallecido en el barrio Mi Casita y no acepta lo que, según su criterio, significó una "traición" de parte de sus camaradas.
Durante una entrevista con "La Nueva Provincia", en su casa del barrio Patagonia Norte, Guidobono admitió que sigue con ganas de retornar a la fuerza --aunque finalmente no lo hará, por consejo de sus más íntimos--, que recibió felicitaciones por su accionar y negó tener intenciones de alejarse de Bahía Blanca.
De lo que sí está convencido es que esa madrugada actuó como debía.
"Yo cumplí con mi deber y volvería a hacer lo mismo. Creo que hice mi trabajo, cumplí con mi deber y defendí la integridad física mía y de mis compañeros, creo que actué bien", sostuvo.
-- Apelando a su sinceridad, ¿el fallo fue más beneficioso para usted de lo que esperaba?
-- La verdad que fue mejor de lo que esperaba. Yo pensé que iba a salir como un (homicidio) culposo y fue mejor, quedé libre de culpa y cargo. Lo mejor que esperaba era un culposo, pensaba que iba a estar cinco o seis meses más acá (en detención domiciliaria) y después iba a quedar en libertad.
-- Aunque, con la absolución, quedó mejor parado ante la sociedad...
-- La verdad es que es un alivio muy grande en ese sentido. Quedé bien con mi conciencia y con la sociedad. No quería salir a la calle y que me miraran como un asesino. Yo trabajé 25 años en la policía y siempre trabajé bien, me tenían como el policía bueno, el del barrio y de donde iba a hacer guardia. Siempre estuve en la comisaría Segunda, era como mi segunda casa.
-- ¿Cree que le resta credibilidad a su postura el voto en contra del doctor Mario Lindor Burgos?
-- Pienso que si los tres estaban de acuerdo, iba a ser muy alevoso. Capaz que al doctor (Burgos) le ha quedado un poco de duda. Estamos viendo, porque la otra parte quiere pedir la anulación del juicio y van a apelar ante (el Tribunal de) Casación, aunque no me van a juzgar dos veces por el mismo delito. Yo estoy tranquilo, siempre dije la verdad, me mantuve en la verdad y, aparte, si tuviera que declarar de vuelta, diría lo mismo.
-- ¿Y sus compañeros en el procedimiento...?
-- Lamentablemente no actuaron de la misma manera; yo fui en apoyo de ellos, que estaban a los tiros y escuché un montón de disparos, cuando me encontraba a la vuelta, con la señora Russo y no pensé que iba a ser defraudado por los mismos compañeros. Ellos dispararon y se taparon conmigo, se limpiaron la sangre con mi uniforme, tuvieron miedo y se dieron cuenta que 'este tonto se hizo cargo y le largamos el fardo a este', porque yo me hice cargo de que hice tres disparos, porque me tiraron.
-- ¿Había disparado anteriormente, en actos de servicio?
-- Nunca en forma de tiroteo; sí de manera intimidatoria. Nunca fui de sacar el arma, de hacerme el 'Rambo'. Yo era de los 'milicos' viejos, de antes, con el palo de goma, pero, ahora, sacás el palo y te pegan un tiro. Pero siempre fui muy cuidadoso, sacaba el arma si era una cosa muy grande. Antes al policía se lo respetaba, no se respeta como antes la autoridad, los uniformes...
Muchas dudas
-- Es evidente que, tras el homicidio, el procedimiento fue irregular desde todo punto de vista.
-- Fue una situación confusa. Quedé detenido en primera instancia, me hicieron bajar enseguida con el chaleco, pero no tendría que haber sido así, sino a los seis efectivos que estaban en el operativo. No que bajaran dos horas después y que limpiaran y aceitaran las armas. Hicieron un montón de cosas por detrás mío. En general, se hizo todo mal, desde el vamos. No preservaron el lugar, se tocó todo, se juntaron plomos, vainas, limpiaron el lugar y dejaron la escena como que fui yo solo. Aparecieron los tres plomos míos, los demás desaparecieron. Afuera había como diez impactos y no se encontró nada. Como yo ya estaba detenido, como quien dice, me hicieron una cama. Eso lo han hecho con una orden de arriba, con la jefatura de acá.
-- ¿Volvió a tener contacto con alguno de sus colegas involucrados?
-- Nunca se me arrimó nadie, ni hablar los compañeros que estuvieron conmigo en el procedimiento. Sacando cuando fueron a declarar, después no los vi más. Pienso que están con miedo, dijeron que no descartan que los puedan volver a llamar a declarar, pienso que pueden estar preocupados o asustados.
-- A su criterio, ¿quién mató a Giuliano?
-- Yo estaba con la familia Russo y en ese momento empezaron varios tiros, se escuchaba que gritaban, que pedían una ambulancia. Tengo la sospecha de que a Giuliano le pegaron cuando yo no estaba en la escena. Pueden ser los policías o, en una confusión, los mismos pibes que estaban con él adentro.
-- Usted cree, como ya lo dijo, que esta muerte tiene más culpables.
-- La madre (de la víctima) tuvo parte de la culpa, porque pienso que un chico de 14 años no tendría que haber estado en un lugar así, con esa clase de junta, tomando bebidas alcohólicas, molestando a la gente. Cómo lo va a dejar con esa clase de junta y ella, durmiendo. En ese momento tenía un hijo de la misma edad, que ahora tiene 16 y está bien educado, jamás lo dejaríamos a esa hora así, nos preocupamos, para eso lo criamos. La madre, además, dijo que iba a ser mi sombra, que me cuide, que iba a matar a alguno de mis hijos, pero creo que lo dice de bronca, no creo que llegue al hecho. La comprendo.
-- ¿Puede surgir alguna enseñanza de esta tragedia?
Que los padres se tendrían que empezar a preocupar un poco más por sus hijos, con quiénes se juntan, no dejarlos en la calle. Más vale que estudien y que practiquen deportes, mirando hacia el futuro. Eso es lo que hice con mis hijos, les dije qué es lo bueno y lo malo, nunca les di un mal ejemplo. Este chico estaba con gente que se creían los dueños del barrio, que amenazaban, que pedían peaje... Giuliano cayó ahí por desgracia; como le tocó a él, le podría haber tocado a cualquiera.
"Ganas de volver"
-- ¿Es una decisión tomada el hecho de alejarse de la policía bonaerense?
-- Me dan ganas de volver, pero, por dichos de mis hijos y mi señora, que me dicen que no vuelva más, porque además mis compañeros me fallaron, no va a ser lo mismo de antes. Siempre me tira, de chiquito quería ser policía, pero uno se pone a pensar y no me encuentro protegido. Ya fui traicionado.
-- ¿Y qué va a hacer de ahora en más?
-- Una vez que empiece a cobrar el retiro, me gustaría seguir ligado a la seguridad (privada). El martes mi señora viaja a La Plata y va a averiguar cómo son los trámites del retiro; me voy con el 82 u 85 por ciento del sueldo.
-- ¿Es cierto que la gente lo felicita en la calle?
-- Mucha gente me vino a ver a casa, en la calle no tanto, porque salí dos o tres veces, todavía me cuesta; tanto tiempo encerrado, con arresto domiciliario, me da un poco de miedo, me cuesta reinsertarme, es como que todos me están mirando. Es cierto que muchos me mandan saludos por intermedio de familiares, pero no me siento un héroe, porque lo que pasó fue lamentable y doloroso.
-- ¿Tiene temor?
-- Un poco de temor tengo, sé que tengo que cuidarme, andar con cuatro ojos, pero no tanto por mi, sino por mi familia y mis hijos. A uno lo han amenazado en el colegio. Igualmente, no pienso irme de Bahía, porque nací acá y mis hijos estudian y trabajan acá. No tengo por qué irme.
No cobra desde febrero de 2008
Más allá de la situación penal, Rodolfo Guidobono sufrió un notable perjuicio económico, ya que desde el 1 de febrero de 2008 que a su bolsillo no llega un peso de su haber como integrante de la fuerza de seguridad.
Si bien durante algunos meses fue desafectado del servicio y percibía prácticamente el 50 por ciento de su sueldo, el dinero, en su totalidad, se lo destinaban a la caja que cubre sus necesidades sociales.
Entre mediados de ese año y fines de 2009 figuraba como exonerado de la institución (no recibía ninguna remuneración), aunque, llamativamente, meses antes de resolverse el homicidio en juicio oral, volvió a quedar en disponibilidad, según dijo.
Esa situación administrativa es tan sorprendente como que el año pasado --agregó-- fuera ascendido de teniente a teniente primero, encontrándose aún bajo proceso por el delito.
Al momento de tomar parte en el trágico operativo en el barrio Mi Casita, Guidobono recibía un sueldo neto de no más de 900 pesos, sin contar las horas adicionales que realizaba como guardia de la casa central del Banco Nación.
"En estos años llegamos a recibir mercaderías de algunos vecinos, fideos, puré de tomate... es mentira que recibimos plata, como dice la familia de Giuliano. Vivimos de la caridad y del aporte de mis dos hijos que trabajan", enfatizó Guidobono.
El fallo fue dividido
El Tribunal en lo Criminal Nº 1, que juzgó a Rodolfo Guidobono, llegó al veredicto absolutorio en fallo dividido.
Los jueces Enrique José Montironi y Hugo Adrián De Rosa, entendieron que no se probó la autoría del policía en la muerte del adolescente, mientras que su colega, Mario Lindor Burgos, opinó en contrario.
Consideró este último magistrado que había elementos para sentenciar al procesado por homicidio simple con dolo eventual, delito que prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión.
Para los dos primeros, surgieron "innumerables dudas" respecto de la fuente del disparo mortal, luego de considerar distintos aspectos previos y posteriores al suceso principal, registrado en la vivienda Nº 25 del barrio Mi Casita.
Mientras Montironi remarcó que, en su criterio, Guidobono fue "sincero" y "no hizo otra cosa que cumplir con su deber" (al abordar la alternativa de la legítima defensa), Burgos, por el contrario, creyó que incurrió en contradicciones y que "jamás debió disparar" su arma reglamentaria hacia la casa, en esas circunstancias.
El fallo --que dejó sin efecto el arresto domiciliario que venía cumpliendo Guidobono--, fue dado a conocer el martes 18 de mayo, motivando que se produjeran incidentes, tanto dentro como fuera del Palacio de Justicia.