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Murió Odronoffs

Hace 35 años, en diciembre de 1975, falleció Juan Manuel Zolezzi, uno de los magos e ilusionistas más prestigiosos que caminaran por nuestra ciudad, popularmente conocido con el nombre de Odronoffs. "Bahía Blanca lo vio nacer y crecer. Se paseó con su poder de mago por casi todas las ciudades argentinas; llevó su ilusionismo, telepatía e hipnotismo a los países vecinos, Europa y Asia, en las tierras de magos y fakires", comentó este diario, al publicar la noticia de su fallecimiento.

 Hace 35 años, en diciembre de 1975, falleció Juan Manuel Zolezzi, uno de los magos e ilusionistas más prestigiosos que caminaran por nuestra ciudad, popularmente conocido con el nombre de Odronoffs.


 "Bahía Blanca lo vio nacer y crecer. Se paseó con su poder de mago por casi todas las ciudades argentinas; llevó su ilusionismo, telepatía e hipnotismo a los países vecinos, Europa y Asia, en las tierras de magos y fakires", comentó este diario, al publicar la noticia de su fallecimiento.


 A los bahienses, supo atraparlos con su enigmática Flor Azteca, una cabeza de mujer (viva) que emergía de un jarrón expuesto en un negocio de la calle Chiclana. También eran impactantes sus "mujeres serruchadas" sobre el escenario y sus trucos con cartas y bebidas.


 Habitante cotidiano de los cafés céntricos, su enigmática figura recorría las veredas bahienses generando respeto, algo de temor y mucho de curiosidad. En los últimos años de su vida, se encargó de escribir el libro El mago bahiense, sintetizando los secretos de sus principales trucos.


 Jubilado con sus aportes como empleado municipal (fue intendente del teatro Municipal) y de la Universidad Nacional del Sur (como inspector de servicios sociales), su casa de Donado al 300 era centro de atracción de propios y ajenos, que podían admirar, además, sus condiciones para la pintura y la ejecución de grandes muñecos tipo marionetas.


 Odronoffs cerró su función en esta tierra a los 86 años de edad. Lo acompañó hasta su último respiro su mujer, Eudrosina Musso, quien, bajo el seudónimo de Miss Liz, había sido su médium de toda la vida.