Ruta 229
Hace 65 años, en diciembre de 1944, se incorporó a la red de Vialidad Nacional el camino entre nuestra ciudad y Punta Alta, adjudicándole el número 229.
El "camino de hormigón armado" había sido inaugurado en 1932, luego de cuatro años de trabajos y merced a la gestión del diputado nacional Enrique González.
Hasta entonces, viajar entre ambos puntos era poco menos que "una expedición a lo desconocido", como consecuencia de un camino que alternaba terrenos altos y duros con otros que no eran menos que barriales salitrosos.
"Cuando se lograba zafar de hondonadas barrosas, los vehículos ondulaban entre los arenales que entorpecían la marcha y dificultaban el corto trayecto, situando a las dos poblaciones en regiones diametralmente distintas y distantes", resumió este diario.
Incluso existía una zona, algo más allá de la denominada Loma Negra, donde --se comentaba-- el propietario de una chacra del lugar se ocupaba, durante las noches, de realizar zanjones en la propia huella. A pocos metros de ese sitio, el chacarero en cuestión tenía apostado un palenque con media docena de "caballitos de tiro" y por diez pesos --pagados por adelantado-- se encargaba de "auxiliar" a quien había tenido la "mala suerte" de hundirse en esos pozos.
La incorporación del camino a Vialidad Nacional permitió, además, iniciar mejoras y señalización, ocupando a unos cincuenta obreros suspendidos por la refinería Isaura, lo cual significó también dar respuesta a un problema social.
Pocos años después, la traza del camino fue corregida, suprimiéndose cruces ferroviarios y algunas curvas peligrosas.