BOLICHES BONAERENSES

Sigue el "ruido" por la restricción horaria

15/10/2009 | 09:00 | A la larga lista de paros y movilizaciones que sufrió el gobernador bonaerense Daniel Scioli --docentes, médicos, trabajadores portuarios, productores rurales y hasta policías-- se sumó esta semana la de los bolicheros. La Asociación de Confiterías bailables bonaerense se movilizó en La Plata en repudio al tope horario que Scioli quiere imponer al sector y que ya cuenta con media sanción del Senado. La situación promete complicarse en Diputados, según algunos medios periodísticos, donde los bolicheros rechazan de plano la posibilidad de restringir el horario de apertura de los comercios.


 A la larga lista de paros y movilizaciones que sufrió el gobernador bonaerense Daniel Scioli --docentes, médicos, trabajadores portuarios, productores rurales y hasta policías-- se sumó esta semana la de los bolicheros.


 La Asociación de Confiterías bailables bonaerense se movilizó en La Plata en repudio al tope horario que Scioli quiere imponer al sector y que ya cuenta con media sanción del Senado. La situación promete complicarse en Diputados, según algunos medios periodísticos, donde los bolicheros rechazan de plano la posibilidad de restringir el horario de apertura de los comercios.


 Con su proyecto, Scioli intenta influir en los altos índices de violencia que se verifican por la ingesta de alcohol en la noche bonaerense, pero los bolicheros refutan eso diciendo que los episodios se producen fuera de los locales y, por consiguiente, reducir el horario de ingreso no ayudará en lo más mínimo.


 Mientras tanto, el gobernador instruyó a sus hombres para que unificaran criterios y le ahorraran el costo político de otro imprevisto como el que padeció con el ajuste fiscal, que gravaba la actividad portuaria, que finalmente sufrió reformas.


 Diputados deberá revisar el proyecto de ley proveniente del Senado, aún sin fecha cierta, pero Scioli quiere tener el grado de consenso necesario como para evitar sobresaltos al momento de iniciar el tratamiento en el recinto.


 Esta no es la primera vez que se intenta limitar el horario de salida de la noche bonaerense. Eduardo Duhalde firmó un decreto que establecía las 3.30 como horario obligado de cierre de los boliches y confiterías bailables. Sin embargo, la medida fue burlada por los bolicheros y derogada en el 2000 por Carlos Ruckauf, y hasta mereció una canción del grupo Kapanga, que hace muy poco estuvo en Bahía Blanca, el que haciendo gala del más puro oportunismo le dedicó:


 Se te nota fachistoide, con olor a represión,


 general sin uniforme, Boris Karloff es mejor,


 sos el mono relojero, te compraste el reloj,


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 si vos no podes dormirte, ¿por qué voy a dormir yo?


 


 ¡Andate a dormir vos!


 ¡yo quiero estar de la cabeza!


 ¡poder tomarme una cerveza,


 y emborrachar mi corazón!...




 El proyecto de ley para adelantar el horario de ingreso a los boliches y acortar el de salida en la provincia de Buenos Aires también generó malestar entre los empresarios nocturnos de la ciudad, quienes aseguraron que la medida atentaría aún más contra la diezmada rentabilidad del negocio, al tiempo que relativizaron sus probables beneficios.


 Es que la noche bahiense se concentra en un sólo día, el sábado, lo que sumado al factor ocupacional, que exige no superar una persona por metro cuadrado en cada local bailable, restringe los niveles de facturación, explicaron los consultados.


 La iniciativa del gobernador bonaerense Daniel Scioli,
establece que el horario tope para ingresar a los boliches será la 1, el que podrá extenderse hasta las 2 en verano, mientras que a las 4.30 deberá finalizar el expendio de alcohol y a las 5.30 las discos deberán cerrarse.



 Desde Chocolate, una disco con veinte años en la ciudad, su encargado de Relaciones Públicas, Adrián Serralunga, le dijo a este diario hace muy poco que el tope horario propiciado por Scioli "debería implementarse en forma paulatina", porque, de otra manera, "generará más descontrol".


 En general, los empresarios consultados interpretaron que una reducción horaria de los boliches incentivará las fiestas privadas, donde es común hacer una "vaca" para el alcohol, y no existe ningún tipo de seguridad para contener desbordes.


 "En ningún lugar los chicos están más contenidos que en una disco. Todo esto incentivará aún más las fiestas privadas, las que no cuentan con controles de ningún tipo (matafuegos, seguridad, etc.) y suelen terminar mal", opinó Serralunga.



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