Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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Galerías bahienses, de paseos comerciales a complejos de oficinas

SOLEDAD LLOBET Especial para "La Nueva Provincia" Algunas de las más tradicionales galerías comerciales de la ciudad se han transformado en verdaderos centros de oficinas, como una forma de adaptarse a los cambios operados en los hábitos de consumo, a los vaivenes de la economía y a las nuevas demandas del sector inmobiliario.
Galerías bahienses, de paseos comerciales a complejos de oficinas. El país. La Nueva. Bahía Blanca


SOLEDAD LLOBET
Especial para "La Nueva Provincia"






 Algunas de las más tradicionales galerías comerciales de la ciudad se han transformado en verdaderos centros de oficinas, como una forma de adaptarse a los cambios operados en los hábitos de consumo, a los vaivenes de la economía y a las nuevas demandas del sector inmobiliario.


 Los complejos denominados Santa Fe, Jardín y Florida son tres ejemplos puntuales de esta mutación que obedece a causas tanto sociales como económicas.


 Sociales porque al no contar con vidrieras atractivas u otros mecanismos de motivación, los circuitos peatonales que encierran las galerías han dejado de considerarse un paso obligado para quienes se desplazan por la zona céntrica.


 En cuanto a las razones económicas del cambio, hay quienes aseguran que con el aumento de la competencia, la aparición de los shoppings y un mayor auge de los negocios que dan a la calle, los locales internos dejaron de representar sitios rentables y propicios para el crecimiento de las ventas.


 En el caso de la galería Santa Fe, su estructura --donde se accede y egresa por el mismo pasillo--, determinó su suerte y la actividad comercial dio paso a la proliferación de oficinas.


 "La galería Jardín era hermosa en tiempos de mucha demanda. Pero unos seis años atrás el comercio se vino abajo y, en vez de aprovechar el momento para instalar negocios, los locales se comenzaron a ocupar con oficinas", dijo Guillermo Isla Vieyra, administrador de las galerías Jardín y Americana.


 Actualmente, el tradicional café que allí funcionaba cerró y los comercios aparecen limitados --salvo raras excepciones-- a aquellos sectores ubicados en el exterior del paseo.


 "En Bahía Blanca hay una carencia de espacios para la instalación de oficinas y su alquiler resulta más elevado que el de cualquier local comercial", destacó Isla Vieyra.


 Algo similar sucedió con la galería Florida, ubicada en la esquina de las calles Alsina y San Martín.


 "Durante años las oficinas funcionaron en el primer y segundo pisos, sin intervenir con la actividad comercial que, desde su inauguración, se reservó para la planta baja", apuntó Mario José Cornelli, administrador y copropietario.


 Según Cornelli, la gente que sale de compras prefiere no desviarse de su trayecto para acceder a este tipo de lugares, aunque no puede negarse que son muchos los que encuentran en ellos un atajo para salvar distancias o un refugio en épocas de frío o calor.


 Otro de los casos que se suman a la lista de centros comerciales devenidos en complejos de oficinas son las galerías Corporación (Alsina 19) y San Martín (San Martín 341).


 Ambos inmuebles, que a lo largo de su historia no pudieron alcanzar el éxito de emprendimientos similares, también terminaron sumándose al mencionado proceso de transformación.

Apuesta al comercio.




 Situadas en el microcentro y diseñadas con el objetivo estratégico de comunicar dos calles principales, las tradicionales galerías Plaza y Visión 2000 subsisten en el tiempo con una gran cantidad de locales destinados al comercio.


 Asimismo, sus cafés --al que se suma el de la galería Florida--, son considerados como su alma y nervio motor, ya que todas las tardes logran convertirse en lugar de encuentro para los dueños de locales y público en general.


 "Para los comerciantes, la época de oro de la galería Plaza no pasó. Sigue vigente y eso se ve los sábados a la mañana, en que no se puede caminar", aseguró Bernardo Dobry, dueño de la sedería Mon Reve, firma que nació junto con el complejo, en octubre de 1961.


 "Tiene ventajas frente a otros centros de este tipo en cuanto al espacio, altura, iluminación y buenos negocios. A esto se suma que para el 50º aniversario ya hay una reserva de dinero hecha para lograr una gran renovación", adelantó Dobry.
También se espera concretar cambios en la Galería Americana, conocida en su época de inauguración --septiembre de 1965-- como "La puerta más grande de O'Higgins".



 Su administrador Isla Vieyra señaló que en los próximos días comenzaría a aplicarse una modificación del reglamento de copropiedad, buscando de esta forma revitalizar su funcionamiento.


 "Se espera a partir de este cambio que los locales de la galería sean destinados en su totalidad a comercios y que se impida su ocupación por oficinas".


  En la misma cuadra, conectando las calles O'Higgins y Drago, la galería Paseo del Angel reparte sus espacios internos entre algunos comercios, un transitado café y varias oficinas.

Cambios recientes.




 A principios de la década del '90, mientras que con la construcción de El Castillo Bahía Blanca sumaba su última galería, el centro comercial Galehot-Borgani sufría una intensa modificación.


 En 1993 este espacio ubicado en Chiclana 226, con salida a Belgrano, fue drásticamente tapiado con una pared que terminó por darle el golpe de gracia a su pasado comercial.
El año 1994 no sólo marcaría la inauguración de El Castillo, sino también el cierre de la tradicional Galería Peuser, con acceso sobre calle O'Higgins, antiguamente conocida como "La Florida Bahiense".



 Construida en 1910, esta obra de carácter neoclásico tuvo su primera intervención en 1996, cuando su fachada y locales frontales fueron reacondicionados.


 Sin embargo, recién en 2006 fue restaurada para reabrir sus puertas con una propuesta comercial fuerte, orientada a la indumentaria del deporte.



Un símbolo de la ciudad








 El 28 de octubre de 1961 se anunció públicamente la inauguración de Galería Plaza como "uno de los acontecimientos más importantes de los últimos tiempos".


 De hecho, este centro comercial es el único que mantiene una actividad fluida, a pesar de los vaivenes económicos del país.


 A tres años de completar sus primeros 50 años de vida, quienes trabajan en la galería esperan con ansias las importantes reformas de infraestructura planificadas para el aniversario.


 En tanto, este año podría concretarse un cambio de rumbo en el Cine Plaza, conocido por sus amplia capacidad de espectadores y pantalla de grandes dimensiones.


 "El municipio está evaluando el alquiler o compra de esa sala por medio de un crédito o mediante el sistema de leasing", dijo el director del Instituto Cultural, Federico Weyland.


 Agregó que el municipio presentará un proyecto destinado a reformular el cine y varios sectores aledaños y señaló que el Concejo Deliberante será la institución encargada de estudiar la propuesta oficial.


 Según Weyland, si se concreta la operación prevista, todos los sectores de la estructura que comprende el Cine Plaza estarán destinados al desarrollo de actividades culturales.


 Por ejemplo, la antesala del cine, vinculada con la planta alta, albergaría exposiciones de arte.


 "Lo interesante es que el edificio está pensado como teatro, si bien se lo adaptó primeramente para cine. Detrás de la pantalla puede concretarse un escenario con foso, con camarines a los costados y un espacio para la escenografía".



La década de oro.








 El boom en la construcción de galerías comerciales en la ciudad se dio en la década del '60, como una herencia de los grandes mercados que funcionaban en ese entonces.


 Las propuestas respondieron a las necesidades de una sociedad ávida de espacios para desarrollar actividades alternativas, como el paseo, la compra y el encuentro.


 De esta manera, con sólo visitar los centros de compras los bahienses podían, por ejemplo, enterarse de las últimas tendencias en moda y de los rumores más recientes.


 Asimismo, el carácter de espacios cerrados les permitió a las galerías establecerse como lugares de refugio frente a las lluvias y las temperaturas, tanto altas como bajas.


 El año 1961 estuvo marcado por la construcción de las galerías Plaza, Corporación-Bambi y Galehot.


 Esta última se completaría con la construcción de la galería Borgani, en 1963, cuya aparición habilitó una importante arteria peatonal conectando las calles Chiclana y Belgrano.


 En tanto, "La puerta más grande de O'Higgins" fue la galería Americana, inaugurada en 1965 bajo un concepto de estructura que se diferenciaba de las anteriores, por su entrada por planta baja y egreso, por planta baja.








 Lugares de encuentro. En la década del '60 las principales galerías bahienses surgieron frente a las necesidades de una sociedad ávida de espacios para desarrollar actividades alternativas, como el paseo, la compra y el encuentro.