Los cambios de los graffitis
BUENOS AIRES (Télam) -- Los graffitis de la ciudad de Buenos Aires muestran hoy un mayor despliegue de la imagen y una fuerte presencia del estilo hip hop a través de grandes murales y de rúbricas de bandas de rock, donde también está implicada la ironía o la crítica social.
"Hay muchos graffitis en la ciudad, y particularmente se nota la proliferación de un tipo de graffiti que antes no se veía tanto, como es el mural, en sus distintas variantes, sobre todo el 'hip hop'", destacó Claudia Kozak, doctora en Letras e investigadora de la Universidad de Buenos Aires y de Entre Ríos.
Al describir la técnica hip hop, dijo que es un tipo de graffiti con desarrollo plástico, pictórico, de grandes dimensiones.
En este sentido destacó que hay una tendencia a una audiovisualización de la cultura y es claro que desde los años 90 en adelante el graffiti en la Argentina empieza a tener un sesgo más ligado a la imagen que antes.
No obstante, destacó que el texto no necesariamente está desplazado.
"Muchas veces está implicada la ironía política o la crítica social".
Kozak precisó que las inscripciones en las paredes exhiben la tensión que hay en la sociedad.
"Hay momentos en que pareciera que no pasa nada pero el graffiti exhibe esa tensión, la lucha ideológica, sea con símbolos políticos de distinto signo, sea con un graffiti 'hip hop'".
Según la investigadora, en Buenos Aires la pintura mural se está viendo mucho.
"Se ve desde los trenes suburbanos porque los graffiteros usan mucho ciertas zonas, que son espacios públicos no custodiados, pero vistos por mucha gente".
La especialista también señaló sobre otro tipo de graffiti que está proliferando, que no es ni hip hop, ni estencil.
"Es otra estética que empezó a verse: son unos muñecos redondeados que parecen marcianitos".
A su vez, señaló que el graffiti puede tener una temática política, sin que haya un referente político partidario reconocible, que es lo que diferencia al graffiti, según la investigadora, de las pintadas políticas.
En la actualidad la pintada política tradicional se ve menos, aunque en los momentos de elecciones aparece más.
"Cedió un poco el lugar a otras modalidades", dijo.
Kozaz precisó que puede ser que haya menos actividad de militancia y esto en algún sentido se ve testimoniado en la pared.
Con respecto a las inscripciones de grupos de rock, que se ven en forma reiterada en las paredes de Buenos Aires, la especialista dijo que esto es muy particular.
"Existe en otros países pero en Argentina se da de una manera muy extensiva en espacio y tiempo".
Recordó que desde fines de los 80 hay graffitis de firmas o de bandas, una idea que comparten con el tag, que proviene del hip hop, y que se trata de una firma, que es el nombre de la banda de música que funciona a modo de logo del grupo.
Por distintas calles porteñas se ven inscripciones de bandas de rock, un recurso que permite cohesionar al grupo y darle visibilidad, primero en el propio barrio, luego en los barrios vecinos, y después en el resto de la ciudad.
La experta destacó, en este sentido, que el graffiti de firma no es sólo el nombre de la banda tirado en la pared sino que tiene una estética.
En el marco de una fuerte influencia del hip hop, Kozak explicó que este tipo de graffiti es parte de un movimiento subcultural que nació en los Estados Unidos como derivado de una confluencia de cuatro elementos básicos: el rap en la música, el baile callejero asociado al rap, la práctica del propio DJ (disc jockey) y el graffiti.
Para la especialista, la idea que tienen los argentinos del graffiti de que se trata de una frase ingeniosa, a lo Mayo francés, no es la misma que se tiene en el resto del mundo: "mas bien todo lo contrario".
"En otros países, en Estados Unidos y Europa en general, el graffiti es el 'hip hop' y el 'tag'".
Individualista y sin permiso
El graffiti, una práctica que se apropia del espacio público sin pedir permiso, busca exhibir lo que para muchos de sus autores es una pieza de arte callejero y marcar la ciudad con un nombre propio.
"Además de marcar la calle, da una identidad", dijo la especialista Claudia Kozak, tras caracterizar al graffiti como una práctica que no es permitida, por lo que tiene algo ligado a la transgresión de las normas.
Caracterizó al graffiti como una práctica que marca un territorio propio y uno ajeno como desafío, y esto se ve en las inscripciones de bandas que se repiten en distintos barrios y a lo largo de un recorrido de una línea de colectivos.
Kozak expresó que en el estilo hip hop hay un componente individualista fuerte porque siempre está el nombre propio del autor.
"Hay una idea fuerte dentro de la subcultura del graffiti hip hop de que los propios integrantes de tu grupo te reconozcan. Eso implica una relación fuerte con esta idea de la identidad subcultural", señaló.
La especialista explicó que este tipo de inscripción está hablando del modo en que el graffitero hip hop se inserta en una subcultura, porque esta práctica está codificada, hay unas grafías particulares.
En la Argentina el hip hop ingresó hace unos años, en tanto en los 80 se vivió un momento bastante particular con los graffitis de leyenda.
"Con la recuperación de la democracia apareció en las grandes ciudades argentinas una escritura proliferante", describió Kozak.
En cambio, en la actualidad los graffitis de leyenda existen, pero no se ven tanto.
"Los 90 fueron años de repliegue hacia lo íntimo y tendieron a desaparecer los graffitis político lúdico poéticos", precisó la investigadora.
Recordó que en los 90 aparece muy fuerte el graffiti personal, las felicitaciones de cumpleaños, decirle algo al novio o a la novia.
"Esto existió siempre pero a fines de los 80 en adelante se plantea como una práctica persistente", dijo.
Finalmente, describió los primeros años de 2000 en que el graffiti de leyenda reflotó totalmente.
"El 2001 fue una coyuntura en la que mucha gente salió a la calle y se recuperó esa memoria no sólo de la pintada política sino del graffiti de leyenda, pero al pasar unos años de esa coyuntura, se empieza a ver cada vez menos".