Servini de Cubría fue víctima de un secuestro virtual
BUENOS AIRES (Télam) -- La jueza federal María Romilda Servini de Cubría fue víctima de un secuestro virtual, en el que el supuesto cautivo era su hijo fiscal, aunque la magistrada se dio cuenta de que se trataba de un engaño y no cayó en la trampa, informaron fuentes policiales y judiciales.
El hecho se registró el domingo por la tarde y comenzó con un llamado que recibió la consuegra de la magistrada.
Según los voceros, en esa comunicación un hombre se presentó como un oficial de la policía y le dijo a la mujer que un familiar suyo se había accidentado.
La consuegra de la jueza se asustó y le proporcionó al supuesto policía las identidades e información de los posibles parientes que podían estar accidentados y así fue que dio el nombre de su yerno Eduardo Cubría, fiscal de Instrucción porteño e hijo de la jueza Servini.
El delincuente entonces le dijo que en realidad Cubría estaba secuestrado y que quería el pago de un rescate para su liberación.
Así fue que la suegra de Servini de Cubría se asustó y le dijo al supuesto secuestrador que hablara con la madre del fiscal y le dio el teléfono de la casa de la magistrada.
El delincuente llamó entonces al departamento de la jueza en el barrio Norte porteño, donde la propia Servini atendió el llamado en el que le anunciaban que su hijo estaba cautivo.
Las fuentes indicaron que por su experiencia en la intervención de este tipo de casos, la jueza se dio cuenta de inmediato de que se trataba de una farsa.
Incluso, comentaron que minutos antes de recibir el llamado extorsivo, Servini de Cubría había hablado por teléfono con su hijo y éste le manifestó que estaba en la fiscalía y todavía le faltaba una hora para salir.
Un vocero judicial aseguró que la jueza le siguió el juego al supuesto captor con la intención de montar un operativo policial para detenerlo, pero el delincuente se dio cuenta de que la mujer no había caído en su trampa y no volvió a llamar.
El caso es investigado por la división Antisecuestros de la Policía Federal y por el fiscal federal Guillermo Marijuán.
Los investigadores analizaban ayer los llamados recibidos en la casa de la jueza y en la de su consuegra, para tratar de determinar si las comunicaciones se hicieron desde un teléfono celular, uno fijo o, como es frecuente en estos casos, desde una cárcel.