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Julio Lamas también la pasó mal

SUNCHALES (Enviado especial) -- Mientras el plantel de Estudiantes desayunaba, ingresó al hotel Julio Lamas. No se trataba de la presentación del flamante entrenador albo, sino que llegó, saludó por arriba, se sirvió un café con leche y esperó el momento para charlar con Leandro Cecchi, a quien tuvo en Ben Hur.

 SUNCHALES (Enviado especial) -- Mientras el plantel de Estudiantes desayunaba, ingresó al hotel Julio Lamas. No se trataba de la presentación del flamante entrenador albo, sino que llegó, saludó por arriba, se sirvió un café con leche y esperó el momento para charlar con Leandro Cecchi, a quien tuvo en Ben Hur.


 "Hola Julio", se presentó Gabriel Schamberger, entrenador-jefe transitorio.


 --¿Cómo andan?


 --Y... Acá andamos, complicados.


 A partir de ahí, Lamas recordó algunos momentos similares que le tocó vivir.


 "Charles Parker, cuando estuve en Sport, llegaba los lunes y generaba un ambiente de tranquilidad y dibujaba una sonrisa durante el primer entrenamientos de la semana. Era la mejor manera de pasar ese momento. El tenía treinta y pico y yo 24 años. Mientras que Bazzi (actual presidente de la AdC) le puso el manto de tranquilidad dirigencial, no trayendo ningún problema, no haciendo cuestionamientos, ni mostrando arrepentimiento durante la temporada; se guardó todo para después.


 --¿En esos momentos el técnico ya no cree en lo que está haciendo?


 --La realidad es que debés mostrar convicción. Los partidos ganados aumentan la confianza y las derrotas la deterioran; a esa situación hay que agregarle que, cuando los resultados acompañan, todo el mundo está de mejor humor y más predispuesto a solucionar conflictos. No hay que dudar más de la cuenta, porque la realidad es que no sos tan malo como te están viendo ni tampoco tan bueno cuando el equipo está en una racha ganadora.


 --Libertad, hasta el momento, es el mejor equipo de la Liga. ¿Te ven como muy bueno?


 --Los resultados influyen directamente en la opinión del aficionado, de la prensa y los dirigentes en general. Y la verdad que cuando un equipo funciona y los resultados acompañan todos lucen, incluso, a veces, mejor de lo que son. Lo mismo en las derrotas. Por eso, es bastante importante mantener la cabeza sobre los hombros, no descreer de todo, autocastigarse y desanimarse más de la cuenta.


 --¿Cómo hacés, cuando estás dulce, como ahora, para que tus jugadores tengan los pies en la tierra?


 --Apelo a la experiencia, porque me ha tocado en una temporada venir con resultados muy exitosos y, algún defecto se termina pagando al final. También, me pasó de tener la humildad y terminar obteniendo buenos resultados. Pero, nada influye más que un hecho. Esto significa más que mil palabras. Y la experiencia que más sirve es la que se hace entre todos juntos como grupo. Lo que pasa que estamos en una Liga con tanta rotación, que existen pocas experiencias, porque los equipos se arman cada temporada, y la realidad es que se contratan jugadores iguales a los que tenías, para nada. Hay que cambiar para una mejora clara, de lo contrario es preferible trabajar en la corrección de los defectos.


 --En esta rotación, ¿dirigiendo Ben Hur pensabas que tu destino podía estar a solo 38 kilómetros de distancia?


 --No lo había pensado hasta que Libertad me llamó para tener una conversación. Creo que se pudo concretar porque siempre hubo una convivencia educada y respetuosa como clásicos rivales.


 --En cuanto a la dificultad de cumplir proyectos, ¿cada vez que llegás proponés tu trabajo en función de estos?


 --Cuando era más pibe no me resignaba y quería hacerlo ante cualquier situación, aún sin hacer el diagnóstico adecuado. En cambio ahora, si el club me invita a un proyecto de resultado inmediato, enfoco por ahí. Y si lo que se busca es un proyecto a mediano plazo, lo hacemos juntos. No podés ir contra la realidad ni el deseo de los dirigentes y los aficionados, que son los verdaderos dueños del equipo.