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Concursos de arquitectura: Ausentes en Bahía Blanca

Por Flavio Bevilacqua.

 En "La Nueva Provincia" del día 7 de enero del corriente año, página 5, se puede leer el título siguiente: "La UNS construirá dos laboratorios" y , más abajo, "La Nación invertirá más de dos millones de pesos".




  La noticia es más que buena; sobre todo, porque es una oportunidad para que los profesionales de la arquitectura puedan expresar, mediante concursos, de manera democrática (pública), sus saberes e ideas respecto de lo que edificios tan importantes para la ciudad deben ser.




 Es específico de la arquitectura la definición y caracterización del espacio habitable construido; justamente por eso mismo, es una actividad en la que el proyecto, como visión anticipada de la obra, tiene una importancia relevante en el proceso de definición de esos espacios, y donde la cantidad y cualidad de los recursos implicados en ese proceso de desarrollo del proyecto favorece el esfuerzo por asegurar con antelación la calidad del resultado.




 Un concurso de anteproyectos de arquitectura consiste en la presentación, por equipos multidisciplinarios de profesionales, de propuestas (en forma de dibujos y maquetas) para la construcción de un edificio o conjunto de ellos. La presentación de esos anteproyectos se realiza de tal manera que cualquier persona, aunque no sea un profesional de la construcción, puede tener una idea clara de lo que esos profesionales están proponiendo construir, con sólo observar con atención maquetas y perspectivas.




 Es interesante (más que interesante, es un derecho), como experiencia ciudadana colectiva, asistir a muestras de proyectos de arquitectura que darán forma a la ciudad en la que uno vive y participar realizando críticas a los mismos proyectos allí expuestos (acá, en Bahía Blanca, no se ha hecho nunca esto...).




 Las razones que justifican realizar concursos de anteproyectos son muchas (y muy conocidas y aceptadas en cualquier lugar del mundo, menos en Bahía Blanca, donde se ignora por completo esta modalidad democrática y civilizada de trabajo), pero me limitaré a exponer tres de ellas, que considero de especial importancia.




 En primer lugar, los concursos de arquitectura, en su condición de públicos y abiertos (ya que cualquier ciudadano, sea profesional vinculado con la construcción o no, puede asistir a las exposiciones de trabajos de arquitectura y conferencias realizadas por profesionales implicados) poseen la cualidad de ser un instrumento propicio para la expresión política de apertura y publicidad, efectiva solución contra los beneficios económicos de algunos pocos profesionales que han recibido "en suerte" los encargos de realizar (con sus honorarios correspondientes) edificios públicos enteros.




 La Universidad Nacional del Sur (UNS) está frente a una posibilidad única de hacer efectiva, mediante la realización de un concurso distrital de ideas, la exposición democrática de trabajos de profesionales bahienses y de la zona y de hacer un justo y buen uso de los fondos destinados para tal fin, al no entregárselos, por puro capricho, a un solo profesional.




 En segundo lugar, los concursos dan la posibilidad a arquitectos jóvenes de expresar de manera concreta su idea sobre lo que un espacio habitable debe ser (en nuestro caso, este "espacio" depende de la UNS y contribuirá a conformar el conjunto de espacios habitables que dan forma y carácter a la ciudad de Bahía Blanca).




 Los concursos de arquitectura han actuado siempre como soporte propicio para generar diálogo entre jóvenes ideas con aquellas otras establecidas (anquilosadas, acá, en Bahía Blanca) dentro de la estructura profesional. Realizar un concurso distrital de ideas para la construcción de los laboratoriosde la UNS daría la oportunidad a las arquitectas y arquitectos menores de 40 años de exponer sus ideas; de hacer sentir su voz y de difundir y legitimar iniciativas públicas relevantes, conjuntamente con aquellas privadas.




 En tercer y último lugar, y justamente por su condición de públicos y abiertos, los concursos de arquitectura hacen posible entender mejor la problemática del tema en cuestión (en nuestro caso, se trata de la construcción de laboratorios en zonas muy importantes de la ciudad), a partir de la lectura de las variables que ofrece cada anteproyecto presentado por los profesionales participantes.




 El ejemplo de España es de destacar: una buena arquitectura va acompañada, necesariamente, de buenos y numerosos concursos. No existe el espacio suficiente, en esta nota, como para detallar la cantidad de concursos que se han realizado en aquel país con resultados óptimos, al punto tal de ser considerada hoy en día, la arquitectura que se hace en España, como una de las mejores del mundo y un referente ineludible para todo aquel profesional que desee estudiar el desarrollo de la arquitectura de los últimos 25 años.




 También en Chile se han realizado, en estos últimos años, numerosos concursos; los resultados de los mismos han sido exitosos. Vale destacar el concurso realizado por TV Nacional de Chile, para el diseño de sus sedes distribuidas a lo largo de todo el país, y el concurso de anteproyectos para la construcción del edificio institucional de Correos de Chile. A mi criterio, la arquitectura chilena es, en estos momentos, la mejor del mundo; esto se debe, sin lugar a dudas, a la realización de numerosos concursos.




 Actualmente, se está desarrollando, aquí, en la Argentina, el concurso nacional de anteproyectos del edificio para investigación y posgrado de la Universidad Tecnológica Nacional regional Mendoza; e ideas para el entorno urbano. La UTN regional Mendoza está dando el ejemplo de lo que una universidad hace cuando planifica, de manera responsable, democrática y no arbitraria, el crecimiento de sus instalaciones.




 ¿Es tan difícil entender que hacer concursos de anteproyectos de arquitectura nos beneficia a todos los ciudadanos de Bahía Blanca? ¡El proyecto para el edificio de nuestra biblioteca Rivadavia fue elegido en un concurso!




 ¿Por qué no se realizan más concursos y muestras de arquitectura, en nuestra ciudad? ¿Podremos los arquitectos y arquitectas de Bahía Blanca, al igual que aquellos de Mendoza con la UTN, participar en la definición formal (cultural) de los espacios que servirán para albergar los nuevos laboratorios de la UNS?




 Flavio Bevilacqua (flavio9171@hotmail.com) es arquitecto y reside en nuestra ciudad.