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Reconocimiento a tanta lucha

Julio Chávez, Gabriel Goity y Franklin Caicedo, Susú Pecoraro, Lito Cruz, Zulma Faiad y Carmen Barbieri. También Humberto Serrano, Juan Leyrado y Norma Pons aparecieron --entre otros nombres reconocidos del ámbito actoral nacional--, en la extensa nómina de reconocidos, el martes pasado, con un premio Podestá.
Reconocimiento a tanta lucha . Deportes. La Nueva. Bahía Blanca




 Julio Chávez, Gabriel Goity y Franklin Caicedo, Susú Pecoraro, Lito Cruz, Zulma Faiad y Carmen Barbieri. También Humberto Serrano, Juan Leyrado y Norma Pons aparecieron --entre otros nombres reconocidos del ámbito actoral nacional--, en la extensa nómina de reconocidos, el martes pasado, con un premio Podestá.


 Su honorable trayectoria fue destacada por la Asociación Argentina de Actores en Capital Federal y allí estuvo también el bahiense Alberto Rodríguez.


 Con treinta y tres años en los escenarios de la ciudad y diez como delegado local de la citada entidad gremial, el reconocimiento le llegó al protagonista del grupo Nuevodrama --y, en varias oportunidades, de la Comedia Municipal-- como una forma de confirmación sobre las convicciones defendidas y concretadas.


 "No es de orgullo, mi sensación", aclaró mientras rastreaba la palabra exacta para definir qué impresión le marcó la experiencia.


 "Resulta difícil encontrarle una definición. Produce una adrenalina que corre por el cuerpo y que genera ese buen sabor, esa cosa linda que no sucede comúnmente", comentó.


 El primer Podestá que obtuvo Bahía Blanca fue para el recordado y ya fallecido Juan Carlos Espaltro, creador del grupo de El Tablado Popular, primer grupo independiente de nuestro medio y, entre otros desempeños, primer director de Alberto Rodríguez en Los Linares, en el Club Universitario, en 1975.


 "Con aquella estatuilla como garantía, en 1992, los actores locales entramos en el Concejo Deliberante y pedimos la resolución de aprobación para la creación de la Comedia Municipal, un orgullo para Bahía Blanca. Así de importante fue. Es un premio que tiene que ver no sólo con lo que uno pudo o no brindar como actor y su trayectoria con las obras que ha realizado, sino --creo que en mi caso se da-- con la lucha, con la militancia".


 "Espero haberlo merecido. Además, en el ámbito que se nos entregó, estuvo el recuerdo de los actores desaparecidos y en nuestro caso lo recibimos por Mónica Morán, titiritera y actriz. Allí se vio a gente de la envergadura de Juan Carlos Gené, China Zorrilla, Víctor Bruno. Dirigentes de la talla de Onofre Lobero, todos recordando aquellos momentos y las conquistas que se obtuvieron en estos años, como las distintas comedias municipales y provinciales, la Ley de Teatro y la creación del Instituto Nacional de Teatro".



Iguales pero distintos








 Un racconto de décadas de trabajo y lucha condensado en un día, produce una explosión de sensaciones y Rodríguez asegura que, en esos instantes, la condición de actores famosos y no tanto se equipara.


 "Seguramente los logros que pueden tener Leyrado o Grandinetti resultan muy diferentes del reconocimiento para un actor de Bahía Blanca o de Tucumán, como es el caso de Susana Romero, quien también recibió este premio.


 "Pero en la ceremonia también se escucharon además las voces de algunos de los principales exponentes del ámbito nacional que, luego de agradecer el premio, repitieron que `a veces es triste no recibir un llamado de teléfono de los productores de televisión'".


 El hombre que rescata de entre sus obras más logradas América Paraíso, Mockimpot o Fuerzas perdidas, además de La cruz en el espejo o Un enemigo del pueblo; y entre los motivos de orgullo a la Comedia Municipal, el Teatro El Tablado y la independencia económica de la Asociación, admitió que vivir de las tablas hubiera sido el ideal, aunque no reniega de lo alcanzado.


 "En definitiva, los actores más conocidos, que realizan su actividad en Buenos Aires y viven de su trabajo, pero mantienen una gran dependencia de la televisión".


Inquietante descuido







 La situación de los actores en la provincia, que deben autogestionarse si desean actuar, es una de las mayores preocupaciones de Alberto Rodríguez.


 "Una puesta en escena que se precie demanda un mínimo de 7 mil pesos, que se duplica si se convoca a un director externo. Ese presupuesto, en Bahía Blanca, sale de los bolsillos de los actores, excepto que logren obtener algún subsidio", ejemplificó y subrayó que existe un presupuesto completo en millones de pesos para generar proyectos teatrales que nunca llegan a su destino.


 "Deberían verse plasmados en los barrios de las localidades de nuestra provincia, pero queda en La Plata, fagocitado por la burocracia de la Comedia Provincial", afirmó.


 "En el interior de la provincia (y lo mismo sucede en Capital Federal en tanto no haya ficciones en televisión), cuando los presupuestos que deberían ser dedicados al teatro se diluyen, igual que los intereses de los políticos en la Cultura, los actores se quedan sin trabajo y se ven obligados a subsistir dando clases o buscando una nueva fuente, externa al oficio de actor.


 "Bahía Blanca se incluye en esa generalidad. La ciudad no ha generado, después de la Comedia Municipal, otros espacios de desarrollo para los actores. Existió, hasta hace un año, la Comedia Provincial del Sur, que suponía el pago de cuatro sueldos para una generación de trabajo destinada a actores de toda la Sexta Sección Electoral, ¡y la dieron de baja!


 "¡En nuestra ciudad no existió un solo director de Cultura que se interesara en generar un encuentro de teatro! Tenemos una Escuela de Teatro que cada año incorpora al mercado nuevos profesionales de la actuación y una región que está produciendo, desde hace varios años, un desarrollo teatral importante. La competencia y las posibilidades van de la mano", sostuvo.


Por un espacio en la tele







 En el platillo positivo de la balanza, Rodríguez mencionó las gestiones que la Asociación de Actores viene realizando para que los artistas locales tengan cabida en los canales de cable locales. Negó, no obstante, que las recientes apariciones de actores bahienses en publicidades televisivas resulten un avance en ese sentido.


 "Lo que buscamos es abrir la posibilidad de montar algún tipo de serie semanal o mensual, en las señales de cable de la ciudad. Hubo un programa, cuatro o cinco años atrás, que hicieron las hermanas Rizzo, que obtuvo muy buena respuesta del público, más allá de la calidad técnica que podría discutirse", citó como antecedente.


 "Habrá que ver cómo, pero el actor tiene que encontrar en nuestra ciudad el espacio, también en ese medio, el respeto por su trabajo, y la televisión es una difusora indiscutible en todos esos sentidos".



Honorable trayectoria.










 Alberto Rodríguez debutó actoralmente en 1974, con Los Linares, de A. Lizarraga, como parte del Grupo Club Universitario, dirigido por Juan Carlos Spaltro.


 Desde 1979 en adelante, su trayectoria no tendría virtualmente detención. Entonces puso en escena la infantil La calle verde, y en años sucesivos La pelota mágica; Amor en serio, amor en broma, todas dirigidas por el mismo maestro.


 Les sucedió Ahí vienen los cabecitas, y más trarde La fabula del jamon cocido, dirigida por Ana Casteing.


 América-Paraíso, en 1992 --escrita por el dramaturgo bahiense Ruben Pupko, para los 500 años de la conquista--, produjo a criterio del protagonista un quiebre en el teatro local, desde el punto de vista de la búsqueda y la participación, puesto que se convocó a actores de toda la zona.


 La dirigió Víctor Mayol y fue premiada y elegida para representar a la provincia de Buenos Aires en el Festival Nacional de Teatro, realizado en la ciudad de Mar del Plata.


 Trenes, dirigida por Mayol y premio a la mejor puesta y mejor actor en el Encuentro Regional de Teatro; De cómo el Sr. Mockinpot logró liberarse de sus padecimientos, dirigida por Rubens Correa y Javier Margullis y seleccionada en el Encuentro Regional de Teatro con los premios de mejor obra y mejor puesta; Un enemigo del pueblo, dirigida por Eduardo Gondell y La cruz en el espejo, de Coral Aguirre, ambas con la Comedia Municipal de Bahía Blanca, engrosaron su currículum en esos años.


 En 2000, La isla desierta, dirigida por Graciela Mussoto y presentada por el Grupo Spaltro en homenaje al actor y director bahiense; El verso de la Mandrágora, dirigida por Julio Cardozo; Fuerzas perdidas, a cargo de Pablo Ruiz; Criminal, dirigida por Jorge Habib, se registran hasta la fecha. La mayoría participó y fue reconocida en los encuentros regionales y provinciales.


 Como director acusa Tercero incluido (2002), de Eduardo Pavlovsky, y como actor de cine, Exaltación al coraje (1975).