Adiós al maestro Cacho Tirao
BUENOS AIRES (Télam) -- El músico Oscar "Cacho" Tirao falleció en la mañana de ayer, en el Hospital Argerich de Buenos Aires, luego de que fuera trasladado por su esposa, Teresa, porque no podía recuperarse de una descompostura que sufría desde el sábado pasado.
Aparentemente, la causa de la muerte sería una infección pulmonar, aunque en la noche del último sábado, Tirao sufrió una descompensación que lo obligó a suspender una actuación, que había sido programada para el domingo en la localidad de Las Heras, y derivado a la clínica Favaloro. Le diagnosticaron una "simple descompostura gástrica".
De vuelta en su casa, Tirao no terminó de sentirse bien y debido a que "se mostraba muy cansado", su mujer decidió llevarlo ayer al Hospital Argerich, donde murió.
En el último tiempo, Tirao, uno de los más prestigiosos y reconocidos guitarristas del país, había retomado su actividad musical, que había suspendido durante cinco años, a causa de un incidente cerebrovascular que lo mantuvo inmovilizado. Desde hace dos, el artista se estaba reincorporando a la actividad de manera paulatina, con la edición de discos y presentación en recitales.
Nacido en la ciudad bonaerense Berazategui, en 1941, fue uno de los más grandes guitarristas en la Argentina. Inició sus estudios a los 5 años, junto a su padre, y debutó al año siguiente en un programa de radio. A los 12, ofreció su primer concierto como solista.
Tirao, durante su carrera realizó actuaciones y grabaciones solistas y acompañó a artistas como Josephine Baker, Raphael y George Maharis, y participó del Quinteto de Astor Piazzolla.
Después del reciente alejamiento de los escenarios, el intérprete presentó, el año pasado, un nuevo disco y en febrero pasado editó Renacer, acompañado por su hija Alejandra, en voz, un material que planeaba presentar en vivo próximamente.
Un autorretrato
"Mi padre me enseñó todo lo que sé. Yo tocaba mucha música clásica, debido a los métodos convencionales de estudio", solía recordar.
Niño prodigio, ejecutó el Concierto de Aranjuez con la Orquesta Sinfónica platense a los 16 años.
"Luego me recibí de profesor en el Conservatorio Nacional de La Plata. Ahí se inició mi carrera como músico popular".
En ella incursionó de la mano de conjuntos como Los Muchachos de Antes, que hacían tango de fines del siglo pasado. Poco después ingresaría al quinteto de Piazzolla.
Entretanto, fue músico estable de Canal 7 de Buenos Aires y de la Compañía Columbia, ejecutando la guitarra eléctrica.
En 1970 grabó su primer long play propio, Mi guitarra, tú y yo, de tango y folklore.
"Era un poco de vanguardia, porque yo venía de tocar con Astor y estaba muy compenetrado en las nuevas corrientes".
"Fue complicado ponerle el pecho a las críticas de los tradicionalistas. Pero bueno, a uno le gusta esto. En la actualidad resulta distinto, yo ya no soy más vanguardia sino tradicional. Aunque es cierto que treinta años atrás, éramos un tanto combatidos", agregó.
"Piazzolla tuvo la suerte de que lo reconocieran en los últimos diez años de su vida. Sufrió mucho con todo eso. En mí, hay un antes y un después de él".
Cerebro de laboratorio
Aquí, la transcripción del último reportaje que le realizara "La Nueva Provincia".
-- Usted se ha caracterizado por tocar muchos estilos y combinarlos, por investigar... ¿Por qué es bueno ser curioso con la música?
-- Yo soy así, me gusta investigar, ver. Ahora estoy un poco tranquilo, pero en otra época me metía con las colectividades: la armenia, la judía. Iba sacando música y otras cosas.
-- ¿Le agrada la música moderna?
-- Sí, aunque no lo comercial. Me gusta, por ejemplo, la mezcla del jazz con lo latino. Me atraen mucho las fusiones. Pero, en realidad, no escucho demasiado. Estoy más dedicado al tango, al folklore y a lo clásico, desde siempre.
Varios pasos por suelo bahiense
El sábado 8 de mayo de 1999, en el Teatro Municipal de nuestra ciudad, se registró la última presentación de Cacho Tirao en Bahía Blanca, una ciudad que visitaba regularmente y donde tenía un público seguidor.
Acompañado por la Orquesta de Cámara para el Mercosur y dirigido por el maestro Alberto Guala, el espectáculo había sido organizado por el Círculo Femenino 11 de Abril, en conmemoración de su 21º aniversario, y con el objeto de recaudar fondos para continuar su tarea de conservación y embellecimiento del principal coliseo bahiense.
Anteriormente, el guitarrista había realizado incursiones por escenarios locales, cuando animó un recital organizado por la Iglesia Cristiana Evangelista, que tuvo lugar en la Biblioteca Rivadavia; en el cierre de la Fisna de 1996, el 10 de diciembre de ese año y bajo una intensa precipitación que no le restó audiencia; o ese mismo año, pero sobre fines de abril, cuando el artista llegó a Bahía Blanca respondiendo a una invitación de la delegación local del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires, y actuó en el Salón de Actos de la Universidad Nacional del Sur.
"La primera ocasión que me presenté en Bahía Blanca fue en el 70, con Piazzolla y el éxito de Balada para un loco. Después, a partir del 71 o 72, empecé a venir como solista", señaló en reiteradas entrevistas.