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El pausado fraseo del "Tata" Floreal Ruiz

Marionetas (Armando Tagini y Juan Guichandut), Toda mi vida (Aníbal Troilo y José María Contursi) o Melenita de oro (Samuel Linning y Carlos Geroni Flores) son consagradas composiciones casi imposibles de separar de las expresivas vocalizaciones de Floreal Ruiz (29-03-1916/17-04-1978).


 Marionetas (Armando Tagini y Juan Guichandut), Toda mi vida (Aníbal Troilo y José María Contursi) o Melenita de oro (Samuel Linning y Carlos Geroni Flores) son consagradas composiciones casi imposibles de separar de las expresivas vocalizaciones de Floreal Ruiz (29-03-1916/17-04-1978).


 La trayectoria del "Tata", como dio en bautizárselo, aparece muy unida en el recuerdo a su incursión en la orquesta de Aníbal Troilo, a la que llegó en 1944 para permanecer en ella durante cinco años.


 Sin embargo, cuando llegó a la agrupación del inolvidable "Pichuco" ya era un cantor consagrado, producto de su gestión junto a Alfredo De Angelis, incursiones discográficas incluidas y figura popularizada a través del Glostora Tango Club, programa líder de la radiofonía argentina, con miles de receptores con el dial clavado en Radio El Mundo y "fanas" apiñados a las puertas de Maipú 555 esperando la salida del cantor.


 Pero, ese mencionado lustro "troiliano" --tras saltar del "Marabú" al "Tibidabo"-- lo marcó muy fuerte, como ocurriera con casi todos los vocalistas que tuvieron la suerte de sumar experiencia al lado de quien, entre otras virtudes, fuera reconocido con un gran hacedor de cantores.


 Junto a Troilo llevó al disco Marionetas, tal vez el tango que más llegaría a identificarlo en su larga trayectoria, junto a otra treintena de títulos grabados en esa etapa.

El dinero manda




 Cantor adscripto a la línea de los de fraseo marcado, al que él agregaba pausas largas y clara dicción, el "Tata" tuvo luego otro rumbo, favorecido por una fortuita circunstancia de orden económico.


 El uruguayo Francisco Rotundo --marido de Juana Larrauli, ex cancionista, amiga de Eva Perón y convertida en senadora nacional-- lo tentó para llevarlo a su orquesta, con un sueldo de 2.500 pesos contra los 700 que le pagaba Troilo.


 "¿Por qué Pancho no me lleva a mí?", dicen que masculló "Pichuco", aludiendo a la jugosa remuneración recibida por el cantor.


 Lo cierto es que Floreal disfrutó de una etapa notoriamente próspera, mientras contribuía a que la agrupación de Rotundo lograra importante consenso en importantes reductos tangueros de Buenos Aires, como "El Nacional" y la "Richmond".


 El "Tata" agregaría en ese lapso otros veinte exitosos temas a su repertorio, del que se rescata el hito marcado por Melenita de oro.


 La caída del gobierno peronista dejó también mal parado a Rotundo y la carrera de cantor de orquesta de Floreal Ruiz continuó junto a José Basso, con quien permanecería hasta 1964, con quien agregó otra versión de Marionetas, además del éxito significado por Bailemos (Reinaldo Yiso y Pascual Mamone).


 Comenzaría luego una prolongada trayectoria como solista, mientras era reclamado para dejar en disco otras casi cuarenta composiciones. Sus tres últimas fueron Sur (Homero Manzi), Toda mi vida (José María Contursi) y Una canción (Cátulo Castillo), acompañado por Raúl Garello en una placa de homenaje a Aníbal Troilo, autor de la música de los citados temas.


 Una afección en las vías respiratorias fue minando prematuramente su salud hasta el paro cardíaco que le provocara la muerte, a los 62 años, dejando un bello recuerdo de cantor de muy personal estilo. Pero, además, de un permanente ganador de afecto.

Osvaldo De Rosa/"La Nueva Provincia"