Preventiva al acusado de matar al contador Herro
BUENOS AIRES (Télam) -- La justicia de Dolores decretó la prisión preventiva a un sujeto de 26 años como presunto autor del crimen del contador bahiense Adolfo Herro, cometido el 25 de julio de 2005, en la localidad bonaerense de Cariló, informaron ayer fuentes tribunalicias.
Se trata de Bruno David Báez, que fue procesado por el "homicidio en ocasión de robo" de Herro, luego que se demostrara que la pistola con la que disparó contra dos hombres en Villa Gesell, es la misma que se utilizó para matar al profesional.
Fuentes judiciales informaron ayer que la resolución fue tomada por el juez de Garantías de Dolores, Luis Nitti, que hizo lugar al pedido del fiscal Eduardo Campos Campos, a cargo de la instrucción del caso.
Según los voceros, en el auto de prisión preventiva, Nitti tomó en cuenta los resultados de las pericias balísticas que indican que la pistola con la que el sospechoso intentó matar a dos jóvenes en Villa Gesell, a principios de agosto de 2005, es la misma que se utilizó para asesinar a Herro días antes en la vecina Cariló.
Los investigadores habían hallado en la escena del crimen del contador y en el lugar donde fue baleada una de las personas en Villa Gesell, dos vainas de sendos proyectiles tipo FN, calibre 3.80, que al ser peritados se comprobó que fueron disparados por la misma pistola, indicaron las fuentes.
La justicia también tomó en cuenta el testimonio bajo identidad reservada de un matrimonio, que dijo que en la madrugada siguiente al asesinato de Herro uno de los posibles partícipes del hecho le reveló que horas antes había matado a alguien.
En tanto, un remisero declaró en la causa que llevó a Báez a Cariló el día del crimen y que después lo fue a buscar, con lo que el fiscal Campos Campos y el juez Nitti consideraron probado que el sospechoso estuvo en el lugar y momento del hecho.
"El testigo declaró que conocía a Báez porque este último lo llamaba habitualmente para viajar", explicó una fuente de la pesquisa.
Además, en el expediente consta el testimonio de la pareja de Herro, Lourdes Giménez, quien sostuvo que antes del crimen había visto merodeadores a la altura de los hoyos 16 y 17 del Golf Club de Cariló, ubicados frente a los fondos de la vivienda de la víctima.
Según determinó la justicia, tanto Báez como los otros dos presuntos cómplices --uno de ellos sería menor de edad-- trabajaban en el golf como caddies.
Intento de asesinato
Bruno David Báez está preso desde el 17 de agosto último en la Unidad Penal de Dolores, acusado de intentar matar entre el 8 y 12 de ese mismo mes a dos hombres en Villa Gesell.
En aquella oportunidad, el imputado mantuvo una discusión con esas dos personas dentro del local bailable Pueblo Límite, tras lo cual, Báez y un cómplice se habrían dirigido hasta la casa de los hombres, para atacarlos a balazos y escapar.
Una de las víctimas resultó herida en la cabeza y en una de sus piernas y la segunda recibió un tiro en un glúteo y en un muslo, añadieron los informantes.
Tras tareas investigativas, la policía detuvo a Báez, quien reside en Villa Gesell, y el fiscal Campos Campos lo acusó de la doble tentativa de homicidio.
En base a datos aportados por testigos y peritajes balísticos, se estableció que uno de los proyectiles que había herido a una de las víctimas de Villa Gesell, era del mismo tipo y calibre que el que mató a Herro.
Con estos elementos, el juez Nitti, a pedido de Campos Campos, ordenó el 15 de enero último la detención formal de Báez, quien quedó acusado de ser prima facie "coautor del homicidio en ocasión de robo" de Herro.
Lo balearon frente a su casa
Adolfo Herro, oriundo de Bahía Blanca, pero radicado durante más de dos décadas en La Plata, fue hallado asesinado a las 2.10 del 25 de julio de 2005, dentro de su automóvil Chevrolet Astra estacionado en el ingreso a su residencia de Cariló, situada en la calle Naranjos.
La víctima, de 54 años, contador público y licenciado en administración de empresas, ocupó varios cargos durante distintas gestiones de la gobernación y la Legislatura bonaerenses.
El crimen se descubrió cuando una patrulla pasó por el frente de la casa de Herro y a un policía le llamó la atención ver a un hombre quieto en el interior de un auto, con una pierna afuera.
Cuando el efectivo se acercó, encontró a Herro con un balazo en la sien izquierda, con orificio de salida por la derecha.
En un principio, la forma en la que se encontraba el cuerpo y sumada al hallazgo de mucho dinero en la billetera y bolsillos del contador, hizo sospechar que se trataba de un suicidio, pero un hecho clave cambió esa hipótesis: no fue hallada en el lugar el arma con la que se efectuó el disparo.
Esa misma noche la autopsia estableció que Herro había sido asesinado de un balazo efectuado desde una distancia de entre 5 y 15 centímetros, con un ángulo incompatible con el suicidio.
Según las fuentes, en el auto de Herro se encontraron varios cargadores, una pistola 7,65 y papeles de esa arma y de otra, una Glock 3.80, que no estaba en el lugar, cuyo calibre se corresponde con el de una vaina servida hallada junto al cadáver.