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Lo nuevo de Julián: esta vez apuesta a la "Buena fortuna"

Julián Weich estrenará hoy, a las 15, por Telefé, el ciclo de entretenimientos Buena fortuna que basado en el tradicional juego de la lotería, definió como un espacio "para que se diviertan tanto los 160 participantes en el estudio como los televidentes que jugarán en su casa".


 BUENOS AIRES (Télam) -- Julián Weich estrenará hoy, a las 15, por Telefé, el ciclo de entretenimientos Buena fortuna que basado en el tradicional juego de la lotería, definió como un espacio "para que se diviertan tanto los 160 participantes en el estudio como los televidentes que jugarán en su casa".


 Sumando la captación televisiva con el conocido mecanismo del lance que va definiendo su ganador a partir de la coincidencia de los números que salen de un bolillero con los de los cartones asignados a cada participante, Buena fortuna le agregará otra pata al asunto integrando a la audiencia que podrá adquirir su correspondiente cartón en las agencias de juegos.


 De los 160 jugadores en el estudio surgirán ocho semifinalistas que se irán eliminando a través de lo que Weich llamó "juegos sencillos que tendrán más que ver con divertirse que con saberes y habilidades" y de allí irrumpirá un finalista que aspirará a obtener los 128 mil pesos en juego.


 Del otro lado de la pantalla, los televidentes que tengan la suerte de acertar los 12 números en juego podrán ganar una suma de 500 mil pesos.


 "Me paso a la tarde con Buena fortuna porque si seguía los domingos a la noche donde por casi dos años hice un éxito como Trato hecho, iba a ponerme a competir contra mí mismo y eso me parecía tonto", aseguró Weich.


 El descanso al juego de las valijas con valores puede no ser definitivo durante 2005 ya que, deslizó, "no está descartado que Trato hecho vuelva a la pantalla en algún momento del año".


 Aunque se corrió del consolidado espacio dominguero, el conductor no consideró su mudanza a la tarde del canal de las pelotitas como un paso a cierto estado de relajación.


 "Voy a un segmento que está competitivo, que mide muy bien y al que intentaré apuntalar. No siento que me esté corriendo a un espacio marginal sino que me sumo una grilla fuerte e interesante", se explayó imaginando cómo se insertará el envío producido entre Telefé y Promofilm en una programación donde las novelas Amor en custodia y Pasión de gavilanes diariamente rondan los 20 puntos de rating.


 El también actor que por años fue una de las caras visibles de Canal 13 donde brilló con Sorpresa y 1/2 y condujo envíos institucionales y especiales como Un sol para los chicos, se ufanó que con Trato hecho (generado entre Telefé y Endemol) que corporizó su mudanza de emisora, "le dimos forma a una apuesta con la que demostramos que el domingo a la noche había lugar para algo más que para Fútbol de primera".

Una puja de ficción




 Pese a esta nueva señal de su afianzamiento en la pantalla "enemiga" a la que se pasó en 2003, opinó que "la batalla entre canales es más mediática que real".


 "El público --fundamentó-- elige ver una pantalla, un programa, algo que lo entretenga y nada más. No se está fijando qué es lo que hay en otro canal".


 Para ponerse más a tono con un panorama que excede largamente la información sobre puntos de rating y tiene que ver con los porcentajes de la torta publicitaria que recaerá en cada emisora, concedió: "hay una rivalidad que existe pero que no nos llega a los conductores".


 "Somos parte de esa lucha, pero no somos los protagonistas aunque siempre se nos `enchufa' ese protagonismo", desmenuzó el personaje que desde fines de 2004 se integró a la pieza Cómico-Stand Up.


 Asumiendo la parte que le toca en esa disputa, comentó que "a mí me interesa que gane el programa y hacer el mejor rating posible pero a partir de sentir que hago el mejor programa".


 "En cambio --postuló el protagonista del filme Un hijo genial-- no me interesa ganar una carrera si es que estoy largando cien metros antes que los demás".


 Capaz de delinear a una criatura que cautiva audiencia y convierte en éxito aquello que toca, el profesional que se inició en el infantil El agujerito sin fin, arriesgó que al conducir no compone un personaje "sino que soy yo mismo pero elevado a una especie de máxima potencia".


 "La actitud mía cuando conduzco un programa pasa por la explícita intención de animar algo, de poseer una postura diferente a la que tendría en otra situación cotidiana", redondeó.