Otro detenido por el caso Azulay
BUENOS AIRES (Télam) -- La mujer del preso sindicado como el líder de la banda que secuestró y asesinó al despachante de aduanas Facundo Azulay, se entregó a la justicia y se convirtió en la séptima persona detenida por el caso, mientras la policía busca a dos prófugos, los 10 mil pesos que se pagaron de rescate y el arma homicida.
Se trata de Analía Verónica Rodríguez, de 29 años, quien se entregó en la Delegación de Investigaciones (DDI) de La Matanza junto a un abogado y luego fue indagada por la justicia.
Rodríguez es la mujer de Ramón Alejandro Godoy, el preso de 22 años que, según los investigadores, comandó por teléfono desde el penal de Ezeiza, el secuestro virtual que luego derivó en el rapto real y asesinato de Azulay, ocurrido el 10 de febrero pasado en una villa del partido de La Matanza.
Un investigador relató que esperaban que la joven podría ser la persona que tuviera en su poder el rescate de 10 mil pesos que el socio de Azulay entregó a sus secuestradores, pero reconoció que ese dinero "aún no apareció".
La misma fuente dijo que, luego de que se entregara, Rodríguez fue trasladada a la fiscalía federal 2 de Morón, que sigue la causa y está a cargo del fiscal Marcelo Fernández, quien le tomó declaración indagatoria.
"La mujer algo contó" y esperan que sus dichos puedan llevar a los detectives a encontrar el dinero del rescate, el arma homicida --un revólver calibre 38--, y a los dos prófugos que quedan en la causa.
Ambos prófugos son hombres jóvenes y entre ellos está el presunto autor del disparo que asesinó a Azulay.
Por el caso hay siete personas detenidas: el recluso Godoy, sindicado como el líder; su mujer Rodríguez, su primo hermano Mauro Godoy; Juan Alberto Ruiz Lasarte, quien se entregó el lunes pasado; Adriana Soria; Vanina Valderrama y un joven apodado "Johny" que dice tener 17 años, aunque la policía sospecha que es mayor de edad.
Todos los imputados pertenecen a la banda de "Los Patanes" de la villa Las Antenas de La Matanza, quienes sólo tenía antecedentes por robos y no por secuestros.
La primera víctima. Azulay se convirtió en la primera víctima de un secuestro virtual que termina muerta y el cuarto secuestrado asesinado por sus captores, como sucedió en los últimos años con Diego Peralta, Juan Manuel Canillas y Axel Blumberg.
Su caso provocó que el Ministerio de Justicia de la Nación anunciara que se filmará con cámaras a todos los presos que utilicen los teléfonos públicos de los penales del Servicio Penitenciario Federal, con el fin de evitar los secuestros virtuales o identificar a sus autores.
El despachante de aduanas de 35 años recibió, el 10 de febrero último, en su oficina del barrio porteño de San Telmo una llamada telefónica en la que le advertían que habían secuestrado a un familiar suyo, pese a que se trataba de una farsa.
Azulay, de 35 años, fue al encuentro de los delincuentes en su automóvil Fiat Siena y la presunción de los investigadores es que al verlo bien vestido y con un buen auto, transformaron lo que era un secuestro virtual en uno real, lo capturaron y lo llevaron a una casilla de la villa Las Antenas del partido bonaerense de La Matanza.
Grisado
Promesa incumplida. Los captores se comunicaron con su socio, Mario Paladino, le pidieron un rescate inicial de 20.000 pesos, pero rebajaron sus pretensiones a 10.000 pesos. Paladino entregó el rescate en el cruce de White y Eva Perón, en el barrio porteño de Mataderos, los mientras los delincuentes prometieron liberar a su socio en 20 minutos, pero Azulay apareció con un balazo en la cabeza en la avenida General Paz, del lado de provincia, y fue trasladado por un remisero al hospital porteño Santojanni, donde murió.