Alberto Lovell
Hace 65 años, en febrero de 1940, se presentó en nuestra ciudad el pugilista Alberto Lovell, campeón olímpico de los pesados en Los Angeles, en 1932, una de las grandes promesas del boxeo nacional.
Le correspondió al club Estudiantes organizar la visita de Lovell, quien por entonces ostentaba las coronas de campeón argentino y sudamericano de aquella categoría. Si bien su presentación consistió en una exhibición de cuatro rounds, dos con Salvador Cabrera y dos con Lucas Peralta, resultó por demás atractiva, sobre todo considerando su inminente partida a los Estados Unidos, con la intención de conseguir una pelea con Joe Louis, el fenomenal campeón mundial.
Los asaltos fueron suficientes para admirar las magníficas condiciones del visitante, "su depurado juego de esquives y lo poderoso de su físico y su punch", según el cronista de este diario.
Terminada la exhibición, Lovell fue ovacionado, sobre todo cuando, a través de los altavoces, declaró su propósito de traer para la Argentina la corona mundial de todos los pesos.
Aquella jornada boxística en el estadio albo incluyó varias peleas entre aficionados locales, destacándose la realizada entre Demetrio Alvarez y Osvaldo Torres. Los segundos de éste "arrojaron la esponja en el tercer round vista su inferioridad física".
Lovell, que jamás llegó a disputar la corona, se retiró en 1951, tras ser noqueado en el primer asalto por Archie Moore, y murió en 1966. Su hijo, Alberto Santiago, fallecido en 2002, siguió sus pasos y desarrolló su campaña también en la categoría máxima.