Excarcelaron al acusado de un crimen en Villa Ventana
Aldo Daniel Calderón, de 33 años, el albañil acusado de asesinar a Nilda Hebe Giusti (68), en Villa Ventana, a mediados de 1999, y condenado a quince años de prisión, recuperó ayer al libertad al ser excarcelado en los términos de la libertad condicional.
Es que el imputado, beneficiado por el cómputo privilegiado de la derogada ley del "2x1" --hoy derogada, pero aún vigente al momento del hecho--, cumplió los dos tercios de la sanción y, como los informes carcelarios fueron favorables, la justicia tuvo que concederle el beneficio.
La resolución, enmarcada en el artículo 169, inciso noveno, del Código Procesal Penal, fue dictada por el Tribunal en lo Criminal Nº 1, con los votos de los doctores Mario Lindor Burgos, Daniela Fabiana Castaño y María Eloísa Errea de Watkins, estas últimas en calidad de subrogantes.
Calderón, quien estaba alojado en la Unidad Penal Nº 4, de Villa Floresta, fue notificado en la mañana de la víspera en el Palacio de Justicia y egresó del penal bajo caución juratoria.
Fijó domicilio en la localidad de Glew, en el conurbano bonaerense --donde había sido arrestado meses después del crimen-- y deberá someterse al cuidado del Patronato de Liberados y presentarse mensualmente en la sede judicial local.
Calderón había sido sentenciado, a principios de diciembre de 2000 --el fallo, confirmado por el Tribunal de Casación, fue apelado ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense--, en resolución dividida del cuerpo judicial.
La víctima fue ultimada el 25 de julio de 1999, en la cabaña que poseía en la calle Misto, entre Pillahuincó y Cruz del Sur, de Villa Ventana, partido de Tornquist.
Giusti fue hallada, virtualmente degollada, por Raúl Alberto Martínez, un carnicero --fallecido tiempo después en un accidente de tránsito-- a quien la mujer le alquilaba parte de su vivienda.
La sentencia se sustentó, esencialmente, en una abundante prueba testimonial, integrada por declaraciones de vecinos de la villa serrana y policías.
Al término de la lectura de la misma, el hijo de la víctima, Oscar Durán, quien estaba acompañado de su mujer, María Isabel De la Chiara, dijo que "nunca tuve dudas del resultado del juicio".
Sobre el presunto complot al que aludió, para alegar la inocencia de Calderón, el defensor, doctor Juan Pablo Fernández --hoy fiscal general--, Durán aseguró que "particularmente, he podido comprobar que no hubo ninguna confabulación; es una acusación muy seria, sin fundamentos".
"Todo salió como tenía que salir, como yo esperaba en estos últimos días y los jueces me devolvieron esa confianza que uno tiene que tener en la justicia", expresó en ese momento.
Plexo probatorio
El fallo fue dividido. Mientras los doctores Hugo Alberto De Rosa y Enrique José Montironi, se inclinaron por sostener la culpabilidad del encartado, el juez Burgos entendió que existían dudas sobre la cuestión que debían resolverse en beneficio del sospechoso.
La prueba se sustentó en la declaración del hijo de la mujer, quien durante una inspección en la casa de su madre, advirtió "el faltante de un llavero con herradura en el cual estaba la llave de la puerta trasera" y "de un mate de madera con la inscripción 'Recuerdo de Sierra de la Ventana', con una bombilla plateada confeccionada artesanalmente".
El testigo, durante el debate, reconoció el mate y la bombilla, secuestrados en la propiedad del encausado, como los que faltaban de la vivienda de su progenitora.
María Isabel Della Chiara, nuera de Giusti, coincidió con el testimonio de su marido.
También se citó el relato del comisario inspector Leonardo D'Angélico, quien tomó intervención de los allanamientos en la residencia del acusado, junto con funcionarios de la fiscalía, y sostuvo que "le llamó la atención que la heladera estuviera enchufada, con alimentos y medicamentos, y prendas de vestir en el resto de la casa", dando la impresión de un intempestivo abandono de la finca por parte de Calderón.
En efecto, el procesado se fue de la localidad de manera imprevista, algunas horas después de descubierto el crimen, junto con su familia, y fue capturado meses después en el Gran Buenos Aires.
Otro testimonio tenido en cuenta fue el de Juan Alberto Buitrago, quien, sobre las 21 del 25 de julio de 1999, vio a Calderón caminando por la calle Misto, desde el lado de la casa de la víctima hacia su domicilio.
Por otra parte, los jueces mencionaron el informe pericial que indicó que "las muestras analizadas del cuchillo secuestrado del pozo (junto a la casa del procesado), corresponden a sangre humana del grupo cero, siendo este grupo sanguíneo compatible con el de la víctima".