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Abel Pintos dominó al "monstruo" y trepó a la cima en Viña del Mar

Cuando la gente escuchó que iba a actuar el representante de Argentina, Abel Pintos terminó de comprender porqué al público del Festival de la Canción de Viña del Mar le dicen "el monstruo": lo taparon con silbidos y se dieron vuelta, dejándole como única vista un interminable camino de espaldas.
Abel Pintos dominó al "monstruo" y trepó a la cima en Viña del Mar. La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca


 Cuando la gente escuchó que iba a actuar el representante de Argentina, Abel Pintos terminó de comprender porqué al público del Festival de la Canción de Viña del Mar le dicen "el monstruo": lo taparon con silbidos y se dieron vuelta, dejándole como única vista un interminable camino de espaldas.


 Esto, hasta que a la segunda o tercera estrofa del tema Bailando con tu sombra (Alelí) --compuesto por Víctor Heredia, un nombre que es una garantía para los chilenos--, la actitud de los espectadores comenzó a modificarse, al punto de volverse hacia el escenario y brindar una ovación al cantante whitense.


 Eso fue el jueves, primer día de competencia para Abel, que logró pasar a la segunda instancia del día sábado, donde ya fue recibido con aplausos y se retiró aclamado.


 El domingo era la final de la competencia folklórica. Y debía enfrentar a los artistas enviados por Colombia y nada menos que a los locales.


 A las 2 de la madrugada de ayer, se confirmó que el ganador de la Gaviota de Plata y los 30 mil dólares era el tema cantado por el "Flaco" de White, en su debut del otro lado de la cordillera. Abel, como si fuera poco, fue consagrado como mejor intérprete de la competencia.


 "Quiero agradecerle a la gente de la organización y a todos ustedes (el público), por abrazarme de esta manera en mi primera visita a Chile. Gracias hermanos por todo", alcanzó a decir, todavía sobre el escenario.

La radio de las buenas noticias. A nuestro país, la transmisión radial del Festival de Viña llegó por Cadena 3 de Córdoba, y por ese medio lo siguieron Raúl Pintos, padre de Abel, en Bahía Blanca, y Susana Marini, su madre, que por estos días se encuentra en Buenos Aires.




 Una vez que se conoció el resultado, la radio cordobesa estableció un enlace triángulo Viña-Buenos Aires-Bahía y los tres pudieron ponerse en contacto en medio de la euforia.


 "Teniendo en cuenta que las canciones de Víctor fueron varias veces elegidas, esperábamos que pudiera haber un premio, pero no imaginábamos que le darían semejante distinción a nuestro hijo", señaló Susana.


 Abel, en el momento de esa primera comunicación, sólo atinaba a soltar las frases hechas de las que seguramente nadie podría abstraerse en una situación similar.


 "Es muy fuerte, no lo puedo creer. Todo esto que me está pasando es demasiado".


 El ahora cantautor pasó las horas de ayer recorriendo distintos sitios de Chile a los que fue invitado, antes de subir al avión que lo depositó en Ezeiza alrededor de las 22. Lo acompañó su hermano Ariel, guitarrista y arreglador de la canción de Heredia y de las que empezó a componer Abel (adelantadas hace un mes en Cosquín y que formarán parte de su cuarto álbum Sentidos, a editarse el 9 o 15 de marzo),

"Ar-gen-tina". En la carpa de prensa, los periodistas argentinos celebraron la victoria como si hubiera sido una competencia deportiva.




 Con un poco de gracia y sorpresa, la cronista chilena de El Mercurio de Valparaíso Viviana Olivares describió ayer, vía telefónica, esa situación a "La Nueva Provincia", y comentó que hace apenas unos años que el rubro de folklore se abrió a la música de otros países.


 "Para Abel este triunfo es muy importante como antecedente para su carrera. Además, puede ser determinante en la proyección internacional de lo que va a ser su próximo disco, ya que tenía previsto incluir a Uruguay y Chile en los países donde promocionará Sentidos. Con este premio, se le abren varias puertas en Latinoamérica".

El orgullo de Heredia




 "En los conciertos solidarios que muchas veces nos incluyen en las giras por los diversos países, me ha tocado visitar cárceles latinoamericanas. En una de ellas, me contaron la historia que dio lugar a Bailando con tu sombra (Alelí)", relató Heredia.


 Añadió que es un ritmo de huayno sobre la historia de un hombre que, en un rapto pasional, mató a su mujer y que asegura que el fantasma de ella lo va a visitar todas las noches a su celda, para bailar juntos.


 Sin falsa modestia, el autor de Ayer te vi, que en 2003 también se impuso en Viña en la voz del santiagueño Raly Barrionuevo, declaró que aunque competían contra una canción y un cantante de Chile, pudieron ganar ampliamente por la poderosa conjunción entre el tema y la interpretación de Abel.


 "Tanto en la edición anterior, con Raly, como ahora con Abelito, mi idea es mantener vivo el caldo de estos jóvenes cantores argentinos que tienen una vocación muy íntegra", redondeó.

El resto y Fito. En la competencia internacional, clasificaron los temas de Uruguay, Méjico y Chile, que anoche disputaban el primer lugar en la última jornada de la 45º versión del principal acontecimiento musical de Chile.




 Uruguay clasificó con el tema Créditos, del autor Federico González Reynoso e interpretada por Federico Wolf; Méjico, con Siete, compuesta e interpretada por Carlos Marcelo Ferraresi; y Chile, con Tus Ojos, del autor e intérprete Alexis Venegas.


 Por su parte, Fito Páez triunfó con el público de la Quinta Vergara, dominando el escenario y ofreciendo una entrega total, muy reconocida por los presentes.


 Giros, 11 y 6, Ciudad de pobres corazones y Mariposa technicolor, fueron algunos de los temas que hicieron delirar al público. Después de Fito, el jurado pronunció el veredicto que consagró a Abel.

Bailando con tu sombra (Alelí)






 ¿Quién podrá quererte como yo te quiero amor?


 ¿Quién? pregunto ¿Quién podrá quererte como yo?


 Siempre lo decías y me atabas a tu piel con ramos de besos. Y escuchábamos caer sobre los techos de zinc lluvias de otoño en abril.


 Tengo esa nostalgia de domingo por llover,
de guitarra rota, de oxidado carrusel.



 Ay, Alelí


 Pobre de mí.




 Yo te desnudaba para ver cómo era el mar y el mar se enredaba a mis deseos de volar.


 Ibamos tan lejos que olvidábamos volver.


 Nos traía el ángel ciego del amanecer y se acostaba a tus pies como un gatito siamés.


 Tengo esa nostalgia de domingo por llover,
de guitarra rota, de oxidado carrusel.



 Ay, Alelí


 Pobre de mí.




 Esta noche quiero que bailemos otra vez la canción que el viento nos cantaba en el ayer.


 Ya sabrá el infierno cómo hacer para aceptar que baile en mi celda, con tu sombra, sin parar.


 ¿Cómo he podido matar lo que me hacía soñar?


 Tengo esa nostalgia de domingo por llover,
de guitarra rota, de oxidado carrusel.



 Ay, Alelí


 Pobre de mí.

Maximiliano Allica/"La Nueva Provincia"