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¿Se puede conocer el perfil de un homicida?

Hay crímenes que, por la crueldad y salvajismo puestos de manifiesto o la corta edad de sus autores, sobrepasan las fronteras de lo imaginable, como sucedió en una escuela de Carmen de Patagones, donde un adolescente mató a tiros a tres de sus compañeros e hirió a otros cinco menores. En Bahía Blanca, en tanto, todavía persiste la conmoción ocasionada por el brutal asesinato de Luciana Jimena Moretti (15), que fue descuartizada e incinerada en una vivienda de Ingeniero White y el presunto autor, Pablo Cuchán, está preso.


 Hay crímenes que, por la crueldad y salvajismo puestos de manifiesto o la corta edad de sus autores, sobrepasan las fronteras de lo imaginable, como sucedió en una escuela de Carmen de Patagones, donde un adolescente mató a tiros a tres de sus compañeros e hirió a otros cinco menores.


 En Bahía Blanca, en tanto, todavía persiste la conmoción ocasionada por el brutal asesinato de Luciana Jimena Moretti (15), que fue descuartizada e incinerada en una vivienda de Ingeniero White y el presunto autor, Pablo Cuchán, está preso.


 Especialistas en Psiquiatría y Psicología encuadran las conductas del homicida como "un psicópata frío desarmado" o que ha actuado en el marco de "un desorden antisocial de personalidad".


 ¿Qué se entiende por psicópata?


 "En realidad, es un desorden de personalidad. Significa individuos que han estructurado de manera anormal su personalidad y, generalmente, si son masculinos, tienen importantes carencias en la esfera afectiva, porque han sido, en algunos casos, abusados o carentes de afectos en su niñez", explicó el médico legista Miguel Angel Maldonado.


 Y agregó: "Entonces terminan siendo fríos afectivamente, calculadores; suelen tener un buen coeficiente intelectual, suelen ser inteligentes y además se ufanan, se vanaglorian de trasgredir normas sociales, es como que sienten placer en hacer mal, gozan con eso".


 "No se trata de una doble personalidad --dijo--; parece doble personalidad porque si nosotros los observamos fuera de sus episodios psicopáticos, hasta por momentos llegan a parecer personas simpáticas, agradables, pero cuando desatan sus pulsiones interiores, terminan siendo verdaderamente individuos antisociales, que transgreden, violan normas sociales sistemáticamente".

Inexplicables. A los hechos criminales mencionados al principio, cabe agregar otros tanto o más inexplicables que aquellos.




 En ese sentido, no se pueden pasar por alto casos como el del odontólogo que, el 15 de noviembre de 1992, asesinó a su mujer, su suegra y dos hijas en La Plata; la muerte de Carolina Aló, salvajemente apuñalada por su novio, Fabián Tablado, en abril de 1996, o el triple crimen de Cipolletti, entre el 9 y el 11 de noviembre de 1997, cuando fueron ultimadas dos jóvenes hermanas y una amiga.


 Precisamente, el doctor Maldonado fue uno de los peritos que trabajó en el cuádruple homicidio que perpetró el odontólogo Ricardo Barreda, quien fuera condenado a reclusión perpetua, aunque el fallo está siendo revisado por el Tribunal de Casación bonaerense.


 "Este caso --sostuvo-- es lo que justamente nosotros denominados un delito patológico. El delito siempre tiene una cuota de anormalidad; sin embargo, están los denominados patológicos, delitos 'enfermos', porque escapan a lo habitual, a lo común, a lo frecuente".


 "Los 'estadísticos' dirían 'englobado dentro de la Campana de Gauz', que abarca desde el estricto centro que es la normalidad hacia un lado y hacia otro las variables que pueden considerarse más o menos normales. En cuanto al delito, cuando escapan de esta Campana de Gauz, estamos hablando de delitos patológicos, que fue lo de Barreda", dijo.


 Afirmó Maldonado que "en su momento, cuando fue juzgado, el tribunal, en votación dividida, sostuvo que Barreda era imputable, es decir que no era un enfermo mental, a pesar de que uno de los camaristas no estaba de acuerdo y sostuvo la inimputabilidad del odontólogo, basándose en los informes que habíamos hecho nosotros, donde planteábamos que era un delirante reivindicativo".


 "Es decir, un individuo que, a través de los años, ha ido haciendo el desarrollo de una idea como que a él, de alguna manera, lo perseguían, lo hostigaban, le estaban quitando el rol de padre de familia que el creía que debía tener, y llegó un momento en que todo eso, abonado por una serie de circunstancias externas, lo llevaron a plantear la situación de 'ellas o yo'", explicó.

Delito patológico. "Para Barreda, la situación de tensión que se vivía en la casa, que era real --el dormía en un lugar y las mujeres en otro--, la vivía como una cuestión de vida o muerte; o él las eliminaba o ellas terminaban eliminándolo a él, a punto tal que cuando comete el delito, es como que siente una liberación", abundó el especialista.




 Informó que Barreda "no huye, no se esconde, no arma coartadas consistentes; va, tira la escopeta en un arroyo y después se va con su amante; sigue una vida aparentemente normal, a pesar de que unas horas antes había matado a toda su familia; esto caracteriza un delito patológico".


 Afirmó que el caso Barreda es un crimen tan patológico como lo fue la masacre de Patagones, "porque son fácilmente explicables los motivos que llevaron a quien cometió el delito a hacerlo".


 "Lo que no es habitual --aclaró--, es que un padre mate a sus hijos como hizo Barreda; no es habitual que un chico un día se levante, tome un arma de fuego, vaya a la escuela y trate de matar, porque evidentemente trató de matar a la mayor cantidad posible de compañeros; esto no se ve frecuentemente".


Amor enfermizo









 Maldonado también se refirió a la muerte de Carolina Aló, salvajemente asesinada a puñaladas por su novio Fabián Tablado, donde "todavía están discutiendo los peritos, a pesar de que ya los jueces se han expedido, si este chico es del todo normal o no, si en el momento en que cometió el crimen, realmente era imputable o no, si estaba bajo el influjo de sustancias psicoactivas que pudieron producir cuadros transitorios de demencia o no".


 A fines de abril de 1996, Carolina Aló (17) fue ultimada de 113 puñaladas por su novio Tablado, en el garaje de una vivienda en Tigre. El 14 de diciembre de 1998, la justicia condenó a Tablado a 24 años de prisión por homicidio simple, considerando que el asesino fue conciente de sus actos.


 "Todo esto es importante porque que alguien le infiera a quien fue su novia 113 puñaladas, está hablando de que algo no funciona. Si él le hubiera dado dos o tres puñaladas de bronca porque ella no quería tener su hijo, resultaría comprensible, no excusable, pero la cantidad de heridas, además de que se le rompió el cuchillo y tomó otro para seguir apuñalándola, no es del todo comprensible", destacó el profesional.


 "De la misma manera que este joven de Bahía Blanca --por Pablo Cuchán--, que mató a esa chica --Luciana Moretti--, a quien trozó, quemó, esparció todos sus restos por distintos lugares y, además, mantuvo una frialdad absolutamente llamativa; él continuó con su vida casi normal", señaló Maldonado, para añadir que, "evidentemente, estos son delitos que nosotros podemos rotular o calificar como patológicos".


 "Todo delito patológico nos sugiere, nos hace pensar --no siempre es así-- en un autor patológico; por eso cuando aparece este tipo de delitos, hay que estudiar muy bien al o los autores desde el punto de vista psiquiátrico, psicológico, criminológico", señaló.


Perfilismo: "Modus operandi" de un asesino









 Consultado sobre las características de este tipo de personalidades, Maldonado expresó que "las dan justamente las características del delito, que escapan a la normalidad, que es lo que a nosotros nos hace suponer, así como se hace hoy cada vez más, incluso se está haciendo en Argentina por un integrante de mi equipo, el doctor Humberto Lucero, el denominado perfilismo".


 "Es decir, en base a las características del hecho que comete un individuo, en base al lugar geográfico, al medio ambiente en que se comete, en base a una serie de otros elementos que vamos recolectando, podemos aventurar, suponer, cuál es el perfil, el modus operandi de ese individuo", manifestó.


 Sobre los resultados de este trabajo, aseguró que "es excelente, porque orientan respecto de las características que puede tener, por ejemplo, un violador serial y, además, descarta una gran cantidad de la población; no es que nosotros estamos buscando al azar entre 300 mil personas que viven en la zona; en base al perfilismo, vamos reduciendo el universo posible de delincuentes seriales", subrayó.
"Somos los primeros que estamos trabajando en esto --agregó--, es un equipo de profesionales que lidera el doctor Lucero, adjunto de mi cátedra, quien es médico psiquiatra, legista y perito forense del Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires".

Violador serial. A modo de ejemplo, el doctor Maldonado recordó el caso conocido como "El hombre del paraguas", un violador serial de la zona de Villa Calzada.





 "Era una persona joven, bien vestida, de buena presencia, que se acercaba a sus víctimas preguntando algún dato de la zona y después las abrazaba, las amenazaba con un cuchillo y abusaba de ellas".


 "Fue interesante cómo se fue haciendo la deducción de acuerdo al modus operandi de este hombre, que actualmente está cumpliendo su condena. El paraguas era una característica que llevaba; acá dio sus frutos el perfilismo", resaltó.


Violencia infantil, una
señal a tener en cuenta










 Por su parte, el especialista en Psiquiatría y Psicología bahiense, doctor Eduardo Mata, sostiene que hay marcadores biológicos "que se pueden detectar en la escuela primaria".


 "El psicópata que va a hacer este tipo de delitos, tiene marcadores biológicos muy tempranos; uno no se vuelve psicópata de esta manera, así de golpe; el psicópata frío, desarmado, viene de muy chiquito", afirmó.


 Sobre este punto, Maldonado expresó que "no está absolutamente confirmado que, con marcadores biológicos, se pueda determinar la presencia de una psicopatía, de un desorden de personalidad; hay experiencias al respecto, se está estudiando, pero depende de muchos factores, entre otros de que se perfeccionen las técnicas para rastrear marcadores biológicos y demás".


 "Pero es cierto --continuó--, se están haciendo experiencias que son alentadoras, aunque todavía no se puede afirmar con certeza que el desorden antisocial de personalidad, inevitablemente va a presentar trastornos, alteración, en el registro de los marcadores genéticos".


 Para Maldonado, la violencia de los niños hacia los animales "es una señal importante a tener en cuenta, pero no absoluta; hay otros tipos de inconductas que no pasan por el maltrato al animal".


 "Por ejemplo --puntualizó--, el maltrato a sus compañeros o tendencias piromaníacas (prender fuego todo lo se les cruza en el paso), alterar con expresiones fuera de lugar a gente mayor, hostigar, o la tendencia temprana a la promiscuidad, sobre todo los chicos que tratan de buscar relaciones sexuales cambiantes; todos estos son elementos que hay que tener en cuenta".


 "Cuando nosotros hacemos la historia vital de una persona y encontramos varias de estas inconductas, tenemos que sospechar que estamos en presencia de un desorden antisocial de personalidad y sobre todo que son individuos que, curiosamente, cuando no cometen esas inconductas, son seductores, agradables", resaltó.


El triple crimen de las estudiantes cipoleñas









 El doctor Miguel Angel Maldonado, con más de 30 años de experiencia en la materia, confesó que uno de los hechos que más lo impactó, por la frialdad del autor, fue el triple crimen perpetrado en Cipolletti entre el 9 y el 11 de noviembre de 1997.


 "El responsable, que fue condenado a prisión perpetua y se encuentra en el penal de Neuquén, era un chico joven, agradable, muy bonito, pero me impactó su frialdad. Lo entrevisté algunas veces y cuando vio que yo, de alguna manera, empezaba a vulnerar sus defensas durante las entrevistas, se negó a recibirme", dijo.


 El 5 de junio de 2001, los dos únicos detenidos en la causa, Claudio Kielmasz y Guillermo González Pino, fueron condenados a reclusión perpetua y a 18 años de prisión, respectivamente.


 Las hermanas Paula y María Emilia González, habían salido a caminar junto a su amiga Verónica Villar, por la zona norte de Cipolletti, el domingo 9 de noviembre de 1997.


 Ese día sus familiares las vieron con vida por última vez, dado que sus cuerpos fueron hallados el martes siguiente, semienterrados, en una zona suburbana. Las pericias comprobaron que a las hermanas las mataron a balazos, mientras Villar murió acuchillada.


 Tras una larga investigación, no exenta de algunas irregularidades que motivaron la apertura de otros procesos, sólo Kielmasz y González Pino llegaron a los estrados judiciales.


 Nunca se pudo saber cuál fue el móvil de los crímenes ni si los condenados fueron los únicos involucrados.


 "Nosotros participamos de la investigación, a dos de las chicas las ejecutaron con tiros y a la tercera, que fue la que separaron del grupo y llevaron unos veinte metros más lejos, tuvieron una suerte de juego sexual sadomasoquista: le cortaron el cuello, le provocaron heridas en todo el cuerpo, pero no se llegó a producir la violación en ninguna de ellas", explicó Maldonado.


 Y mencionó que "esto corrobora un poco la imagen del psicópata, del desorden antisocial de personalidad que muchas veces goza del sufrimiento, el sometimiento, el ejercer poder, pero no llega a tener la relación sexual".


La muerte de Nair Mostafá









 El asesinato de Nair Mostafá no sólo provocó una pueblada en Tres Arroyos, sino que además obligó al entonces gobernador provincial Antonio Cafiero a trasladarse hasta el lugar de los hechos para calmar a los habitantes.


 La niña, de 9 años, fue vista por última vez la tarde del 31 de diciembre de 1989, cuando salió de su casa rumbo a la pileta de un club donde practicaba natación.


 En los primeros minutos del año 1990, el cadáver de Nair fue encontrado en un baldío junto a las vías del ex Ferrocarril Roca.


 Durante los primeros seis años de la investigación del caso, se realizaron tres autopsias y fueron detenidos y luego liberados dos hombres de la zona: Jorge Carmelo Piacquadío, un barrendero municipal con sus facultades disminuidas, y Fernando Ignacio Bayúgar Aizpurúa, quien se autoinculpó del hecho, pero tras descartarse su intervención, fue alojado en un instituto neuropsiquiátrico.

Piacquadío contó todo. "Me bastaron pocas entrevistas para lograr que Carmelo Piacquadío, el barrendero de Tres Arroyos, me contara cómo había ocurrido todo", señaló el doctor Maldonado.




 "Después --agregó-- todo el mundo dio vueltas el caso, porque en realidad lo que querían, en definitiva, era hacerle juicio a la policía, al Estado provincial, por el descuido, pero Nair se murió en los brazos de Piacquadío; esa es la realidad".


 "Hizo un reflejo vaso-bagal del susto, porque él la tenía abrazada, la estaba toqueteando y ahí muere, tiene lo que se llama asfixia blanca", precisó el profesional.


 "Nair no estaba estrangulada ni violada, eso está en los resultados de las autopsias. No es un caso impune, no pudieron condenarlo porque Piacquadío era un oligofrénico en grado menor, comprendía muchas cosas", dijo.


 "Lo que contó Piacquadío --señaló-- era perfectamente verosímil, nunca hubo una explicación mejor para la muerte de Nair, pero hubo una serie de cosas que se probaron respecto de este caso; lo que sucedió es que los familiares nunca quisieron aceptar la realidad".


Grisado 1


Carentes de medios. "Equipos oficiales de Investigación Criminal hay pocos en el país y muchas veces adolecen de carencias, faltan elementos. En Argentina, en la mayoría de las provincias, no hay ningún laboratorio de ADN, no hay un laboratorio de Química y Toxicología Forense y no hay laboratorios de Anatomía Patológica que dependan del Poder Judicial; esto es importantísimo, sin estos elementos hoy no se puede trabajar en Investigación Criminal seriamente".


Grisado 2


Todo a La Plata. "En la provincia de Buenos Aires hay un sólo laboratorio de Genética Forense, que es el que está en La Plata, lo que significa que todo tiene que venir a 'morir' a La Plata, con el consecuente atraso. Esto es un axioma fundamental en la Investigación Criminal; a medida que pasa el tiempo, la investigación se aleja".