Una muerte reabrió viejas sospechas
LA PLATA (Télam) -- La misma bacteria que, según se presume, mató ayer a un niño de tres años en San Juan, ocasionó en junio de 2003 el deceso de otro chico de siete años en La Plata y puso en aprietos a la popular cadena de comidas rápidas McDonalds.
Alejandro Torreta sufrió un severo cuadro de intoxicación, que sus familiares atribuyeron a la ingesta de una hamburguesa consumida en un local de esa cadena, y falleció en el Hospital de Niños platense, tras permanecer en coma un mes.
El pequeño padecía de síndrome urémico hemolítico, enfermedad que se contrae por la ingesta de carne mal cocida o de leche sin pasteurizar, portadoras de la bacteria escherichia coli, lo que provoca insuficiencia renal, anemia y alteraciones neurológicas.
Familiares denunciaron que el niño contrajo la enfermedad tras comer en febrero de ese año una hamburguesa en un local de McDonalds.
En aquel momento, el vice presidente de McDonalds en
Argentina, José Fernández, deslindó la responsabilidad de la empresa en el hecho.
Después de este caso hubo varias presentaciones que derivaron en allanamientos en locales de la firma estadounidense, algunos de los cuales fueron clausurados por la presencia de la peligrosa bacteria.
El 17 de diciembre de 2003, un abogado afirmó que un informe judicial ratificó la existencia de una bacteria mortal en una muestra de carne cruda tomada en McDonalds, en el marco de la causa por la muerte de Torreta, pero la empresa desmintió la información y negó responsabilidad en el caso.
Octavio Etchegoyen Lynch, abogado de la familia Torreta,
afirmó que un nuevo informe de la Asesoría Pericial de la Suprema Corte de Justicia bonaerense confirmó la existencia de la bacteria escherichia coli en la muestra de carne.