Bahía Blanca | Lunes, 27 de junio

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Vivir para reír

---------------------------------- Más allá del escenario, de la pantalla chica o de la grande, esta alemana-uruguaya de 66 años que se define como una extraña niña adulta, dice que Dios le dio el don de hacer reír, pero que también aprendió a reírse de sí misma: "Compartirlo me sirve a mí y a los demás, que se llevan la risa puesta".


Más allá del escenario, de la pantalla chica o de la grande, esta alemana-uruguaya de 66 años que se define como una extraña niña adulta, dice que Dios le dio el don de hacer reír, pero que también aprendió a reírse de sí misma: "Compartirlo me sirve a mí y a los demás, que se llevan la risa puesta".





 --¿Me permite una sonrisa?


 Henny Trylesinski Goldemberg ofrece la suya. Henny Trailles, muchas otras; "Agripita", "Coca Garnacha" y la "Idishe mame", aportan más.


 La mujer, la artista y varios de sus personajes se agigantan en apenas un metro y 50 de estatura.


 --Metro y medio. Toda una inspectora de zócalos, aunque con la edad, pueden ser algunos centímetros menos --admite, ahora con una carcajada, esta Henny Trayles (según se la conoce en la TV, el cine y el teatro) que a los 66 años llegó por primera vez a Bahía Blanca para conducir un seminario sobre el universo oculto de la risa, su fisiología, emociones y lenguaje.


  Nada de escenarios, luces o aplausos. Una taza de té verde de por medio y con el ventoso mediodía bahiense asomándose por un ventanal como un telón de fondo, esta alemana de Hamburgo que creció en Montevideo y que vive en Buenos Aires se muestra a sí misma con palabras y, por supuesto, con sonrisas.


  --¿De qué se nutre la risa?


  --De nuestros dolores, del aprender a reírse de uno mismo y del punto de vista sobre la vida.


 --¿De qué nos reímos con mayor frecuencia?


 --De la desgracia ajena. A Chaplin le pasaba de todo: lo mataban a palos, le robaban la novia... y ese antihéroe causaba gracia.


 --¿Y la ironía?


 --También nos reímos por ella, pero es agresiva. La burla, la crítica y lo que vivimos hoy no sirven para sanar una sociedad. El otro es un reflejo de uno, como dicen los chicos: "El que lo dice lo es". Los medios de comunicación se usan para atentar contra los valores del ser humano.


 --¿Cuál es, entonces, la risa que enferma?


 --Esa que surge cuando nos reímos del otro.


 --¿Y cuándo nos reímos con el otro?


 --Es compartirse uno. Cuando media un acuerdo producto de una relación es distinto. De lo contrario, se termina envenenando como la televisión de los chismes, que fomenta el hablar del otro como si el otro no fuera yo y es, en realidad, un espejo que me refleja lo que no quiero ver de mí.


 --¿Puede recetar una risa verdaderamente terapéutica?


 --La risa fisiológica le hace bien al cuerpo físico porque, por ejemplo, levanta las endorfinas, activa la caja torácica y libera al diafragma. Pero no alcanza. Reírse de las desventuras de uno mismo es, quizá, la mejor terapia. Para eso está el humor y no para burlarse del otro.

"La vida no es tan solemne"




 Sus clases del sábado 19 de este mes marcaron el prólogo para el debut teatral por estos pagos, que Henny anunció para el sábado 6 de septiembre en el Rossini. Hará el unipersonal que titula Me permite una sonrisa y que viene de representar en varios países.


 --¿Qué tipo de humor propone?


 --El que sólo sé hacer: el reflexivo, basado en reírme de mí misma.


 --¿Se considera inteligente?


 --Un ser inteligente es quien lleva un balance de su vida en lo físico, emocional, mental y espiritual. Yo, en cambio, siempre me metí "con todo de una". El trabajo, en su momento; después, la pareja, y así hasta que comprendí que debí equilibrarme.


 --¿La vida es tan solemne?


 --Hay un malentendido que dice que el cuerpo tiene un alma, pero es al revés. El alma no se puede tocar y desde allí uno puede empezar a darse cuenta de que la vida no es tan solemne, que uno debe sentirse vivo y que tiene el poder, como individuo indivisible que es, de reírse de sí mismo.


 --¿Y de lo que nos duele?


 --Es importante detectar los aspectos que no nos gustan de nosotros, animarse a confrontarlos. No negarlos ni ocultarlos. De lo contrario, eso nos maneja la vida. Tengo que aceptar que no soy tan generosa como parezco, ni tengo tanto buen humor ni soy tan solidaria. Me "blanqueo" y empiezo a conocerme en la vida cotidiana.

Niña, adulta y rebelde




 En esta profesión, que también tiene un poco de misión de vida, Henny afirma que aprendió a hacer reír a los otros y desde hace algunos años, a reírse de ella, porque sostiene que comprobó que los cómicos no son tan alegres como pensaba. Por eso tomó los caminos de filosofías comparadas y viajó por el mundo en procura de la transformación de su conciencia.


 --¿Qué le causa gracia de la mujer de hoy?


 --Que al tomar nuevos roles haya perdido algunos esenciales, como realizarse en su hogar. Machismo y feminismo son los extremos de la misma vara. La mujer debe preguntarse cómo se complementa con el hombre y no cómo toma cosas de él para competir. Todo es trágico, pero me causa gracia.


 --¿Qué clase de mujer se siente?


 --Soy una extraña niña adulta que conserva rasgos infantiles y eso me sirve para jugar. "Agripita", esa nena machona de voz exageradamente nasal, me ayudó, pero también me llevó a cometer macanas por mi rebeldía. Creo que todos tenemos un niño interior que fue lastimado, incomprendido, muy exigido y que no le damos lugar para jugar y vivir.


 --¿Qué es la felicidad?


 --Es la edad de la fe y es de esta dimensión; un atributo de la mente que, por caso, se manifiesta ante un logro. Soy feliz sólo de a ratos. No se pueden tener 24 horas de felicidad.


 --¿La alegría?


 --Es más profunda y se puede compartir.


 --¿Y la beatitud?


 --No viene sola. Es preciso meditar y centrarse en el alma para conectarse con el Creador.
Ricardo Aure


Teatro, cine y TV








 Los más jóvenes la conocen por sus papeles en la TV (El profe, Verano del 98, Mi cuñado y Costumbres argentinas), o en el cine (Samy y yo), pero hay una larga historia detrás de esta actriz cómica que tiene a Montevideo como punto de partida.


 --Fui una "niña prodigio". Ya en el jardín de infantes bailaba y zapateaba. También estudié baile clásico y piano. A los 17 años, cuando murió mi padre, comencé a trabajar como empleada, pero viví plenamente el teatro: fui apuntadora, maquinista, boletera, utilera y hasta atendí el bar.


 Con el advenimiento de la televisión, integró los elencos de Telecataplún, Hupumorpo, Jaujarana y, entre otros, Comicolor.


 --Creamos un estilo de humor uruguayo. Había que descubrir el lenguaje de la TV y allí estábamos con Ricardo Spalter, Eduardo D'Angelo, Raimundo Soto, Enrique Almada, Gabriela Acher, Andrés Redondo y Berugo Carámbula. Cada uno mostró sus habilidades. En 1963 desembarcamos en Buenos Aires y muy pronto comenzamos a grabar bajo la dirección de David Stivel. Fue un tiempo de creatividad, una década asombrosa.


 No tiene hijos. Compartió su vida durante 12 años con el autor, director y autor Ricardo Talesnik, famoso por obras como La fiaca, La guita o Las venganzas de Beto Sánchez.


 --Fue una fructífera relación desde el punto de vista artístico. Juntos, por ejemplo, hicimos giras por los Estados Unidos y Latinoamérica.


 Henny señala que en 1987 retornó al Uruguay y que pudo cumplir un trabajo interior. Nueve meses después volvió a Buenos Aires. Hoy sigue allí.

Nacer y volver






 Henny Trayles nació en Hamburgo, pero tenía un año y tres meses cuando sus padres huyeron del nazismo y en 1938 se radicaron en la República Oriental del Uruguay.


 --Lo trágico y lo cómico vienen del mismo lugar. Los judíos hemos sobrevivido a mucho de cuanto nos ha pasado por el clásico humor que nos caracteriza y por saber reírnos de nuestra desgracia.


 Aunque se resistió a volver durante mucho tiempo, recuerda que regresó a su ciudad natal en 2000 y que los alemanes le pagaron el viaje que compartió con sus dos hermanos.

Dualidad

* "Los cómicos somos todos unos trágicos: comedia y drama. Si no hubiera dualidad en esta tercera dimensión en la que vivimos, no existirían la risa y el llanto. Sólo sería una sonrisa perenne y no se necesitaría de la risa para salir del dolor."