Bahía Blanca | Lunes, 30 de marzo

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Bahía Blanca | Lunes, 30 de marzo

Fue desgarrador el testimonio de Silvia Braun

"Matenmé, matenmé, me quiero morir. Me están punzando día por medio... ¿Por qué lo mataron? (Martín) Goyeneche, miráme, ¿por qué pediste el auto?" Desencajada, a las 14.10 de ayer, Silvia Braun interrumpió su relato y conmovió a toda la sala de audiencias, en el que resultó el más emotivo testimonio escuchado durante la reanudación del juicio oral en la causa aleatoria a la del doble crimen.
Fue desgarrador el testimonio de Silvia Braun . El país. La Nueva. Bahía Blanca


 "Matenmé, matenmé, me quiero morir. Me están punzando día por medio... ¿Por qué lo mataron? (Martín) Goyeneche, miráme, ¿por qué pediste el auto?" Desencajada, a las 14.10 de ayer, Silvia Braun interrumpió su relato y conmovió a toda la sala de audiencias, en el que resultó el más emotivo testimonio escuchado durante la reanudación del juicio oral en la causa aleatoria a la del doble crimen.


 La mujer, que hasta ese momento había alcanzado a mantener la postura, aunque visiblemente angustiada, rompió en llanto y gritó, presa de un ataque de nervios, luego de observar las fotografías de las prendas que vestía su hijo Héctor Horacio Iglesia Braun, al momento de ser hallado sin vida, en un monte de Coronel Suárez, junto con su novia María Victoria Chiaradía.


 "Esta ropa está manchada con sangre y mi hijo no se fue con sangre. Faltan los cintos y los zapatos... los zapatos que lustraba con Blem, que los cuidaba para trabajar y para ganar ¡300 pesos!, para poder subsistir. Me lo matan por un auto. No puedo, me quiero morir", expresó, antes de descompensarse y caer al suelo.


 El cuadro siguiente fue desgarrador. Su hija Josefina y su marido, el comisario mayor Héctor Horacio Iglesia, trataron de contenerla, mientras que su hijo Martín saltó el vallado que separa el público de las partes y la tomó en sus brazos, antes de que se desvaneciera por completo.


 Los jueces Pablo Hernán Soumoulou, Guillermo Francisco Glizt y Daniela Fabiana Castaño, integrantes del Tribunal en lo Criminal Nº 3, ordenaron el traslado inmediato de los detenidos, por parte de la custodia --ante la posibilidad de que se produjera algún incidente--, y decidieron desalojar el salón y pasar a un cuarto intermedio hasta las 16, cuando la mujer reanudó su relato.


 Luego de varios minutos, Braun pudo ser reanimada en una sala contigua a la principal y fue retirada del edificio judicial por Iglesia, mientras el público, aún en los pasillos tribunalicios, no salía del shock producido por las tremendas escenas vividas.

La última noche. Previamente, Silvia Braun había conseguido narrar de manera pormenorizada las últimas horas con vida de su hijo, antes de quebrarse definitivamente.




 No obstante, siempre mantuvo el tiempo presente al referirse a Horacio. Por ejemplo: "Tiene, no tenía, varios trajes, uno de ellos guardado en su cajón", o "es un nene muy rubio, prácticamente no tiene pelos en el pecho".


 De la última noche recordó que comieron en familia y que después su hijo se fue a saludar a Valeria Vitale, por su cumpleaños. "Y que iba a ir con María Victoria al cine, porque querían ir el jueves, pero no pudieron", dijo.


 "Tomó la campera y salió, no saludó, subió del lado del conductor y partió. Es la última vez que lo vi con vida", relató Braun, antes de derramar sus primeras lágrimas.


 Luego mostró un anillo de plata que era del compromiso de su hijo y que lleva el nombre de "Vicky" y que ella porta en una de sus manos desde aquel fatídico día.


 Respecto del lugar del hallazgo de los cuerpos, abonó la hipótesis de un microclima, al afirmar que "voy muy seguido. Llevamos baldes y lavamos las flores y las macetas. Hubo un ramo de flores que quedó ahí quince días o un poco más, que estaba sobre la tierra, y quedó igual. Cada vez que voy, levanto las macetas para ver si hay bichos, y no hay nada".


 Al reabrirse el debate, luego de su imprevista reacción, el fiscal Eduardo d'Empaire, el doctor Héctor Bertoncello, abogado de los familiares, y el doctor Miguel Angel Pierri, defensor de Goyeneche, optaron por no interrogar a la mujer, aunque sí lo hizo el doctor Miguel Angel Asad (abogado de Juan Antonio Corona), quien le preguntó sobre una reunión que había mantenido con el comisario inspector Rubén Omar Bahl.


 "Le pregunté por qué no había cumplido con su tarea de comisario de Patrullas y me dijo que pensó que los chicos estaban en un hotel, por ahí. Me dijo que no consideró que les hubiera pasado algo, porque ya eran grandes, y que ese día pensó que iban a cenar en familia. Le pregunté dónde estuvo él el domingo 27 a la madrugada, y me dijo que no se acordaba", declaró la testigo.


 Dijo que después consultó al comisario sobre si había estado con los chicos y éste le contestó negativamente, aunque le aclaró que "una chica de Tornquist me dijo algo, pero no le puedo precisar".


 "Sólo, sin que yo le pregunte nada, me dijo: 'La chica (por María Victoria) habló de este teléfono, aunque se equivocó de calle, me hizo un dibujito y me dijo que pasaron por acá y que fueron por la ruta 76", agregó, tras considerar que "sabía que Bahl andaba en ilícitos y hay denuncias en el 0-800".

"Tenía la sospecha de que los habían asaltado"




 La íntima convicción de que a su hijo y a la novia de éste los habían asaltado, confesó ayer que sintió, al momento de recibir la primera llamada durante la fatídica madrugada de agosto, el padre de Héctor Horacio Iglesia Braun.


 El comisario mayor Héctor Horacio Iglesia, poco después de las 11.35 --y durante más de una hora--, abrió la prolongada ronda de testigos, ofreciendo detalles de la investigación y de los contactos posteriores que mantuvo con al menos dos de los imputados.


 "Cinco y pico de la mañana (del domingo 27 de agosto de 2000), sonó el teléfono, lo atendí y era Mirta, la mamá de Victoria, diciéndome que a los chicos se les había roto el auto y que se iban a demorar. Se lo comenté a mi esposa, que pegó un salto de la cama y dijo 'cómo se rompió el auto, si era nuevo', y llamó a Mirta. Ahí nos alertamos y tomé conciencia de que, si se le hubiera roto el coche, mi hijo me hubiese llamado y yo automáticamente lo hubiera ido a buscar", explicó.


 El funcionario policial, respondiendo a preguntas del fiscal D'Empaire, dijo que "alertada la familia y la policía, fui a la (comisaría) Segunda para que me ayudaran a buscar el auto. Tenía la sospecha de que los habían asaltado y de que estaba privado de la libertad cuando llamó 'Vicky'. Fuimos a la ruta 3 sur con Chiaradía, había una llovizna-nieve, alertamos a amigos y comenzó esa búsqueda que duró hasta el lunes 4. Estuve con familiares, policías y todo el mundo".


 Profundizando su intuición, comentó Iglesia que "por mi trabajo y mi experiencia, sabía de unos asaltos que habían ocurrido en Wal Mart, en los cines. Tomé el auto en principio hacia la calle Sarmiento", agregó.


 Sin novedades, regresó a su domicilio y reanudó la búsqueda con su familia y los Chiaradía, comunicándose a distintas comisarías y hospitales.


 "Mi experiencia de 28 años en mi trabajo y casi 20 en Bahía Blanca, me permite conocer sobre los robos de autos. Hacía poco tiempo habían asaltado a una pareja en una playa de estacionamiento y los habían dejado atados. Yo no trabajo acá desde hace cinco años, pero estoy permanentemente informado a través de Internet por medio del diario y, conociendo a mi hijo, me hubiera llamado a mi, si se le hubiese roto el auto", insistió.


 Después se refirió al rastrillaje aéreo y su creciente convicción sobre el trágico final.


 "En el momento que apareció el auto en La Madrid, estaba volando con helicóptero. Ahí mi sospechas se confirmaban de que a los chicos los habían asaltado y, el martes a la mañana, tenía la convicción de que los habían matado. Interiormente, sabía que si el auto había aparecido sin los chicos, era porque los habían matado", expresó.


 Añadió que, junto con el comisario mayor Héctor Díaz, realizó un día de búsqueda por la zona de Pedro Luro y, "ante la desesperación, se le dio curso a todos los llamados, incluso de gente que era vidente y demás. No había nada fehaciente, ningún testimonio concreto".


 "El helicóptero lo utilizamos el miércoles, jueves y no sé si el sábado o domingo. Después tomé conocimiento que se había retirado de la base y se había ido a La Plata para el relevo. Eso me puso de muy mal carácter. Hablé a la base aérea de La Plata para que me manden otro y para que hagan el relevo acá. Sobre el lunes, pasó algo similar. Fue cuando me informaron que habían encontrado dos cuerpos en la zona de las sierras que, en principio, serían dos mujeres, aunque yo estaba convencido de que eran los chicos", manifestó.


 A nuevas preguntas del fiscal, aportó un detalle que podría llegar a ser trascendente: la radio del Chevrolet Corsa, según se descubrió luego de secuestrado, tenía grabada la sintonía de LU36, la AM de Coronel Suárez, memoria que antes del doble crimen no estaba registrada.


 Acerca de la cantidad de combustible del coche, indicó que al momento de retirarse su hijo de su casa, contaba con un cuarto de tanque.


 Por otro lado, negó, respondiéndole a Asad, que estuviera al tanto de un supuesto seguimiento a Horacio días antes del hecho.


 "Yo me enteré por mi mujer y si (esa situación) hubiera sido mucho tiempo antes, hubiéramos tenido una charla", afirmó.

Con los acusados. Relató Iglesia que, descubierto el grave delito, y al tomar conocimiento de las sospechas contra Goyeneche, sabiendo que el taller de éste se encuentra en cercanías de la vivienda de sus suegros, en Coronel Suárez, tomó contacto con él para tratar de profundizar la pesquisa.




 "Durante los meses que estuvieron en libertad, fuimos a hablar varias veces con él. Un día lloraba, se arrodillaba y decía 'yo no los maté' y Silvia le respondía 'te voy a traer el cajón de mis hijos para que sientas el olor que siento yo cuando llevo flores'. El admitió que había pedido un coche", confirmó.


 "Nos dijo que había hablado con el abogado Hugo Sierra, para asesorarse, por su comprometida situación. Yo fui a hablar con Sierra y me dijo que sí había atendido a Goyeneche. Me quedó grabado que en una primera indagatoria, salió el chapista de la fiscalía y le dijo que había declarado lo pactado, pero que había dicho que el coche era blanco, que con eso había mentido, y el abogado (por Sierra) le recriminó esa situación", expuso.


 También fue consultado sobre su visita, en el año 2001, a familiares de Néstor Vittadini, un ex recluso que fue ultimado en el barrio de Villa Floresta, meses después del doble asesinato, quien poco antes buscó a Iglesia para contarle algo, posiblemente relacionado con la muerte de su hijo.


 "La visita fue porque mi esposa me dijo que había pasado por mi casa para hablar conmigo Vittadini, que es un ex boxeador que tenía algunos antecedentes. Después falleció víctima de un homicidio, y sin dejar nada librado al azar, fui a verlos", expresó.


 En ese sentido, consideró "probable" que durante esa reunión haya exhibido fotografías de delincuentes de Suárez y de nuestro medio.


 "Lo que sí hablamos es de la coincidencia de que Vittadini fue a mi casa y después murió. Quería saber si los familiares sabían algo", sostuvo el funcionario policial.

Volvieron a reconocer el pañuelo y la bufanda




 Tanto Mirta Peralta como el ingeniero Roberto Chiaradía, padres de María Victoria, no dudaron en reconocer como de su hija el pañuelo y la bufanda que fueron secuestrados durante un operativo en un domicilio de Rubén Martín, uno de los tres acusados.


 "Trajeron un montón de cosas de un allanamiento y fuimos con mi esposo, era como la 1. La bufanda y el pañuelo eran de mi hija. El pañuelo, por la manera de estar plegado, en forma de triangulito, que se lo hacía mi mamá", recordó Peralta, luego de ratificar --sin titubeos--el reconocimiento en la sala de audiencias, ante el tribunal.


 El tramo más dramático de su declaración se registró cuando mantuvo el último contacto telefónico con su hija, cuando ésta ya se encontraba en manos de los asesinos.


 "Me habló todo corrido, me dijo 'fuimos al cine, al shopping de la calle Sarmiento, se nos rompió el auto, esperamos al mecánico, avisále a Silvia'. No te preocupes mamá' y yo le dije 'un beso querida, cuidáte'", relató.


 A preguntas de Pierri, acerca de si sospechó de la llamada de María Victoria, Peralta respondió: "Ella no tenía motivos para mentir, siempre venía a la hora que decía; cuando ella llamó, me quedé tranquila, pero después, cuando hablamos con Silvia, me empecé a preocupar".


 "A las 3.30 yo siempre me levantaba y la esperaba, porque, cuando llegaba, nos sentábamos a tomar un café, pero ese día me acosté y, pese a que puse el despertador, no lo escuché. Cuando me levanté, vi luz en la pieza de 'Vicky' y era mi mamá, que le estaba abriendo la cama. Ahí tuve una opresión muy grande, como la que estoy sintiendo en este momento", dijo.

"Algo grave había pasado". Al igual que el comisario mayor Iglesia, Roberto Chiaradía admitió que, desde el momento que advirtió la demora en el arribo de su hija, pensó que "algo grave había pasado".




 "Estábamos seguros de que no había ocurrido nada de lo que nos sugerían en ese momento", comentó, en relación con el supuesto traslado de la pareja a un hotel.


 Después de describir a la perfección la vestimenta de su hija y algunas actividades de la noche del 26 de agosto de 2000, volvió a individualizar el pañuelo y la bufanda secuestrados y respondió con un rotundo "sí, efectivamente", cuando los jueces lo consultaron para saber si pertenecieron a María Victoria.

Otros testimonios

Luis Alberto Ferrari (perito químico de la Suprema Corte): Fue quien realizó el estudio del humor vítreo en las víctimas. Determinó una data de muerte de "69 horas, más o menos 20, para el joven, y 53, más o menos 20, para la chica". El "más o menos 20" tiene que ver con el margen de error en cada extremo. El horario se cuenta desde la extracción de las muestras --supuestamente al momento de la necropsia--, hacia atrás. No obstante, aclaró que ese "no es el único método de determinación de la fecha de muerte".

Atilio Gabriel Berger (fumigador, quien halló los cadáveres en un campo de Coronel Suárez): "Empecé a la mañana a fumigar y venía escuchando por la radio del tractor el caso. No sé si tenía un presentimiento, porque venía escuchando que llegaba (el ex ministro de Seguridad Ramón) Verón, y caminé unos metros para adentro del monte, vi unos bultos y pensé que era basura, y después un croto, y me dio un poco de miedo. Avancé y vi a la chica tirada". Dijo que salió corriendo, avisó a su compañero de trabajo y al encargado del establecimiento y no volvió jamás al lugar. "Ese día (4 de septiembre) a la mañana, hacía mucho frío; había helado", completó.

Subcomisario Julio César Cazeaux (perito de Azul): Concurrió al lugar de hallazgo del automóvily también trabajó en el sitio donde aparecieron los cadáveres. Manifestó que el día que encontraron el auto, no vio en el lugar al periodista Enrique Sdrech, tal como sostuvo Asad. Afirmó que el monte era tupido y de difícil acceso. "Se notaba la baja temperatura". Participó del operativo de arresto de Corona. "Compañeros míos escucharon que el detenido le dijo a su hijo que se hiciera cargo de todo, como que hiciera de cuenta que él había muerto".

Comisario inspector Daniel Salcedo (ex subdirector de Policía Científica): Informó que el auto había sido "trapeado" de huellas, que las ropas de los jóvenes estaban prolijas y limpias, y que estar dentro del monte "era como estar en una heladera. Tenía una temperatura baja y seca".

Guillermo Omar Polischuek (perito geólogo): Declaró "compatibles" tierras halladas en el guardabarros del auto y del camino donde aparecieron los cuerpos y de otro que comunica General La Madrid con Coronel Suárez. Determinó, a través de los restos vegetales en el calzado de las víctimas, que los chicos ingresaron caminando al lugar donde los ejecutaron.

Lineamientos de las partes
















 Antes de iniciarse la ronda de testigos, las partes realizaron un adelanto de los alegatos, en el que fijaron sus respectivas posturas:

Eduardo d'Empaire. Para el fiscal, se va a acreditar la participación de los acusados y que, para la sustracción del automotor y la privación de la libertad de las víctimas, se emplearon armas de fuego. Calificó el delito como robo agravado por el uso de armas, en calidad de instigación.

Héctor Bertoncello. Adhirió al planteo del fiscal, aunque discrepó con la calificación respecto de Rubén Martín (autopartista de La Matanza), ya que, en su criterio, tiene relación con el homicidio en ocasión de robo, ya que en su vivienda se hallaron un pañuelo y una bufanda que serían de María Victoria Chiaradía.

Miguel Angel Pierri. Sostuvo que el chapista suarense Martín Goyeneche, es ajeno a los hechos y que no debe responder como instigador al robo con armas, circunstancia que, dijo, quedará acreditado en el curso del juicio.

Miguel Angel Asad. Afirmó que demostrará que no está probada la existencia de un robo con armas y que "no puede haber instigación de un hecho no probado". Agregó que la instrucción estuvo "focalizada y, lamentablemente, parcializada y casi enamorada de una hipótesis absurda".

Eduardo Zalba. Rechazó la acusación de Bertoncello contra su defendido Rubén Martín, y pidió que se declare la nulidad de ese planteo, "principalmente porque no tiene facultades procesales para hacerlo".

"Un detalle menor". Luego de un cuarto intermedio a las 18.30, la audiencia se reanudó a las 19.15 y el fiscal propuso un reordenamiento de testigos, así como desistió de otros. Tras unos minutos de evaluación, los integrantes del tribunal advirtieron la ausencia de los tres imputados en la sala. "Un detalle menor", dijo en voz alta el juez Soumoulou, comentario que despertó algunas sonrisas entre el público y las partes.