Juan Carlos Copes: “El tango es la hermosa angustia del pueblo"

16/1/2021 | 14:46 |

"Lamento no haber podido ser profeta en mi tierra", había dicho en el 2000 el tanguero que falleció a los 89 años.

Foto: Clarín

   El carácter de Juan Carlos Copes, bailarín tanguero que popularizó esa danza por el mundo y falleció a los 89 años, puede también observarse en su palabra, que la agencia Télam recogió a lo largo de su impactante trayectoria.

   Conocedor del pulso y la entidad de un género al que aportó desde el baile, Copes le dijo a Télam en junio de 2003 que "el tango es la hermosa angustia del pueblo".

   Y sobre su especialidad añadió entonces: "El tango te obliga a una mística especial, te obliga a que vos hagas lo que puedas con una mujer en los brazos".

   Capaz de sumar miradas a su popularidad a la hora de danzar, el creador de Tango Argentino aseguró que en el baile se sintió siempre "tan transgresor como Piazzolla en la música".

   Poco más de un año antes, en febrero de 2002 y en otra entrevista, el milonguero dijo que "el sentido que tiene la danza en el tango es el del romance, cuando simbólicamente el hombre va conquistando a la mujer en un acercamiento sensual y ritual, mientras crece una sensación que recorre el cuerpo entero".

   Sobre su estilo, en enero de 1995 sintetizó: "Descubrí que el que hacía muchos pasos perdía elegancia. El tango-salón era elegante, y el orillero abundaba en movimientos y piruetas. Me pregunté por qué no fundir ambas cosas: tener prestancia y hacer figuras. Así definí mi estilo".

   Consultado acerca de su éxito, en noviembre de 2000 alertó: "Si bien es cierto que soy un bailarín reconocido, también es cierto que siempre tuve que irme afuera para poder trabajar. Lamento no haber podido ser profeta en mi tierra".

   En esa charla se mostró preocupado y resignado por la poca difusión e importancia que se le da al tango en la Argentina y opinó que la música ciudadana "afuera es considerada cultura popular, mientras que en nuestro país todavía sigue siendo una cosa marginal".

   "En la Argentina —agregó— no hay incentivos ni espacios para aquellos que quieren ser profesionales tanto del baile como de la música. Hay conjuntos locales que son una maravilla, y que acá tocan esporádicamente y afuera son reyes".

   Sin embargo, se mostró esperanzado en la recuperación de esa cultura de mano de las nuevas generaciones porque, sostuvo, "en el tango no hay magistratura, no hay reglas, solo códigos y ejercicios, es un índice de libertad que los chicos están valorando porque en él encuentran su raíz y su idiosincracia". (Télam)

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