En primera persona: de a pie, en cuarentena

3/7/2020 | 08:09 |

Personalidades de distintos ámbitos de Bahía Blanca hablan de su vida en tiempos de pandemia. Hoy, Ricardo Aure.

Ricardo Aure.

   Camino, con mis pesadas miserias a cuestas, mucho más visibles desde mediados de marzo, cuando dejé de escaparme y abrí los ojos para adentro.

   Camino, entre luces débiles, por veredas congeladas y con olor a lavandina.

   Camino, dispuesto a no transar con la oscuridad.

   Camino, sin apuros, por espacios que sólo llenan mis pisadas.

   Camino, porque no me resigno a que el Coronavirus intente atacarme en la quietud.

   Camino, en camino a los 70 años, por la inmensidad de una noche que me permite atravesar los límites de mi inconsciencia.

   Camino, con la bufanda blanquiceleste tapándome las orejas, para no aturdirme con las recurrentes voces de quienes me recuerdan que “estoy en el sector de mayor riesgo”.

   Camino, entre deliverys vertiginosos y patrulleros que me enceguecen con sus luces azules.

   Camino, entre farmacias abiertas las 24 horas y siempre llenas.

   Camino, callado, porque el tapabocas pretende sumergirme en el silencio.

   Camino, además, porque mi médico de cabecera me lo recomendó para bajar el colesterol.

    Camino, porque entre tanto confinamiento, trato de no contagiarme de los “pregones” de los medios de manipulación masiva.

   Camino, para distanciarme de la “normalidad” que impone un sistema que, incluso agonizante, empuja a producir, producir y producir hasta consumirte.

   Camino, entre los derroches y las carencias extremas.

   Camino, entre las grietas que supimos conseguir desde Saavedra y Moreno.

   Camino, porque esta "cuarentena" me ha permitido darme cuenta del valor de poder caminar.

   Camino por los caminos que no tienen fin.

   Camino, por fin, tratando de llegar a mí mismo.

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