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Diario de viaje, día 0: dos talentos bahienses, un furcio olímpico y una noche espectacular

Sensaciones, experiencias, comentarios y mucho más de lo que implica cubrir los XIII Juegos Suramericanos.

Fotos: La Nueva.

Escribo estas líneas, ya pasada la medianoche, con el pecho inflado por haber presenciado una Ceremonia de Apertura extraordinaria.

Después de haber asistido a otros Juegos uno cree que ya conoce ciertas sensaciones. La espera, la ansiedad, el desfile de las delegaciones, los discursos, el encendido del pebetero. Hay una liturgia que se repite, una manera de poner en marcha el deporte que, con el tiempo, se vuelve familiar.

Pero cada Ceremonia tiene su propia música. Su propio paisaje. Y esta, la de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, tuvo al río Paraná como testigo y a Rosario como anfitriona.

Fue sencilla y espectacular a la vez. Combinó melancolía con alegría, color con identidad y música con sensibilidad. Una fiesta capaz de abrazar a la multitud sin perder de vista que, detrás de cada persona, hay una historia.

El día 0 de los Juegos —en este caso, los Suramericanos— está dedicado exclusivamente al inicio oficial, al encendido del pebetero, a ese fuego que permanecerá vivo hasta el último día de competencias.

La cita era a las 18. Sin embargo, en un breve comunicado, muy escaso de información, la organización estableció para las 19:30 el comienzo protocolar.

El escenario elegido fue el Monumento a la Bandera. Para la prensa, en cambio, el lugar asignado fue La Fluvial, un salón ubicado a unos 200 metros, sin vista directa al escenario.

Con 5° de sensación térmica a esa hora en Rosario, varios colegas observamos la primera parte desde allí, encerrados y lejos del escenario. El lugar no estaba mal, pero poco tenía que ver con presenciar una Ceremonia.

Uno puede seguir un acto por una pantalla, escuchar los discursos, tomar apuntes y hacer su trabajo. Pero estar en una apertura es otra cosa. Es sentir el clima, observar cómo se acomoda la gente, escuchar el murmullo de las delegaciones antes de salir y entender que, en algún momento, la espera se termina.

Ya entrada la noche, con el comienzo del desfile de las delegaciones, los que desfilamos fuimos nosotros. Eran las 19:45 cuando comenzaron a pasar, en orden alfabético, las 15 delegaciones, con la Argentina cerrando la marcha.

Ahí aparece una de las imágenes que uno se lleva de estos acontecimientos: los deportistas caminando junto a su bandera, algunos filmando, otros sonrientes, muchos mirando la gente, como queriendo abrazarse con todos.

Es una escena que vi en otros Juegos. Y, sin embargo, nunca es exactamente igual.

Después llegó el reconocimiento a deportistas argentinos, mayormente santafesinos, elegidos para portar las banderas de Odesur —Ayelén Stepnik, Germán Chiaraviglio, Maximiliano Rodríguez y Walter Herrmann— y del Comité Olímpico Internacional —Walter Pérez, Sebastián Crismanich, Cecilia Carranza y César Delgado—.

El viento, para ese entonces helado y molesto, le movió los papeles del discurso a Mario Moccia, presidente del Comité Olímpico Argentino y de Odesur. Aun así, su alocución fue prolija.

Quien tuvo un lapsus fue el gobernador Maximiliano Pullaro. A la hora de declarar abiertos los Juegos, dijo: “En este acto dejo abiertos los Juegos Olímpicos Suramericanos Santa Fe 2026”.

El funcionario venía envalentonado con lo conseguido por la provincia y tuvo un acto fallido, en un sermón más parecido a una campaña que a una presentación deportiva. El sonido, por cierto, fue impecable. No hacía falta gritar.

Pero no quiero quedarme con eso. Lo más importante del día —la fiesta y el encendido del pebetero— fue sensacional.

Luciana Aymar, leyenda del deporte mundial y orgullo de Rosario, tuvo el honor de encenderlo a las 20:50. Antes, un mix de canciones de Fito Páez había acompañado el recorrido de la antorcha por toda la provincia de Santa Fe.

Ver llegar ese fuego, después de haber recorrido Santa Fe, tuvo algo especial. No solamente por lo que representa para el deporte, sino por el lugar donde estábamos. El Paraná a un lado, el Monumento a la Bandera como telón de fondo y miles de personas compartiendo una misma escena. Argentina siendo anfitriona y todo saliendo diez puntos.

En otras aperturas, el pebetero se enciende en estadios, rodeado de tribunas y de una arquitectura pensada para el espectáculo. Esta vez, el cielo abierto fue parte de la ceremonia, como aquella de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, junto al Obelisco.

Y entonces llegó la fiesta.

Las voces, perfectamente elegidas. Las coreografías, a la altura. La fluidez, gratamente satisfactoria para una jornada demasiado invernal.

Podrán gustarte más o menos, sobre eso no hay mucho que discutir. Pero los bahienses Agustín “Rada” Aristarán y Abel Pintos, junto con Soledad Pastorutti, Juan Carlos Baglietto, Luck Ra, Rubén “Cacho” Deicas, Valentino Merlo y la rosarina Mery San Dámaso, la descosieron toda.

Hubo canciones que invitaron a cantar, otras que llevaron a mirar en silencio y algunas que, por un rato, hicieron olvidar la temperatura. 

Es difícil encontrar algo semejante en Juegos anteriores. No digo Olímpicos, porque van por otro camino, con un presupuesto y un armado que nos exceden largamente. Pero sí puedo incluir los Suramericanos y también los Panamericanos.

Que haya sido en un lugar abierto y no en un estadio, finalmente fue un acierto. Dicen que hubo cerca de 200.000 personas. Puede ser. No soy bueno contando gente, pero había mucha.

Y un fuego que, desde esta noche, ya no pertenece solamente a quienes lo encendieron. Es de todos los que llegaron hasta Rosario para verlo nacer.

Después de tantas coberturas, uno aprende que las aperturas no son solamente el punto de partida de una competencia. También son una forma de medir lo que viene. De percibir si una ciudad está preparada para recibir a sus atletas, si la organización encontró su ritmo y si el público entendió que, durante unos días, algo importante está pasando.

Esta noche, Rosario entendió.

Si lo que veremos durante estas dos semanas se parece, aunque sea un poco, a lo ofrecido en la Ceremonia, todos nos iremos satisfechos.

Hasta mañana.


La Nueva. está presente para cubrir las alternativas de los XIII Juegos Suramericanos desde el lugar de los hechos.

Podés seguir la información al instante en:

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-Programa de LU2 Radio Bahía Blanca Allica y Prieta (lunes a viernes de 13.30 a 15)


Calendario de eventos del ciclo olímpico

2026
12/9 al 26/9 - XIII Juegos Suramericanos (Santa Fe, Rosario y Rafaela, Argentina)

31/10 al 13/11 - IV Juegos Olímpicos de la Juventud (Dakar, Senegal)

2027
1/4 al 10/4 - I Juegos Argentinos de Alto Rendimiento Junior (Rosario, Argentina)

23/7 al 8/8 - XX Juegos Panamericanos (Lima, Perú)

2028
14/7 al 30/7 - XXXIV Juegos Olímpicos (Los Ángeles, Estados Unidos)

2029
II Juegos Argentinos de Alto Rendimiento

III Juegos Panamericanos Junior (Rosario, Argentina)

V Juegos Suramericanos de la Juventud

2030
XIV Juegos Suramericanos

V Juegos Olímpicos de la Juventud (Santiago de Chile, Asunción del Paraguay o Bangkok)

2031
II Juegos Argentinos de Alto Rendimiento Junior

XXI Juegos Panamericanos (Asunción, Paraguay)

2032
23/7 al 8/8 - XXXV Juegos Olímpicos (Brisbane, Australia)

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