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De la renuncia masiva al bronce mundial: a 20 años del histórico acuerdo de Los Pumas

La trastienda de la crisis financiera de UAR y los contratos que dividieron al rugby de selección.

Agustín Pichot un líder de juego que también tomó la palabra fuera de la cancha. Fotos: Archivo La Nueva.

Un día como hoy hace 20 años, los jugadores del seleccionado argentino de rugby llegaron a un acuerdo con la Unión Argentina de Rugby para poner fin a la crisis de los contratos. Quedó resuelto así un enfrentamiento que se prolongó durante seis meses aproximadamente y que llevó a una renuncia masiva de Los Pumas, liderados por el brillante Agustín Pichot.

El conflicto estalló en mayo de 2006. La UAR atravesaba una severa crisis financiera con un pasivo estimado en $3.700.000 pesos e incumplimientos de balances previos. La decisión de ir a un concurso preventivo de acreedores y la falta de infraestructura provocaron la renuncia en masa de casi 60 jugadores del Seleccionado. En realidad, la crisis de la UAR ya tenía un trasfondo institucional y económico muy serio, anterior incluso al enfrentamiento abierto con los jugadores...

Los referentes de Los Pumas, encabezados por Pichot, exigieron que la dirigencia escuchara su pedido de otorgarle al seleccionado una estructura profesional elemental a la altura de las exigencias del rugby internacional. Es decir, el conflicto no fue solamente económico. Los reclamos incluían preparación, logística, continuidad del plantel, relación con la dirigencia y el modelo de organización del seleccionado.

En julio se vieron las primeras reacciones del consejo por controlar la situación: tras la clasificación al Mundial de Francia 2007, la dirigencia encabezada por el presidente Alejandro Risler buscó destrabar la crisis proponiendo contratos individuales solo para los profesionales en el exterior.

Los referentes Puma del conflicto 2006: Pichot, Felipe, Scelzo, Ledesma (de espaldas) y más atrás Fernández Lobbe.

"Los futuros contratos son un escrito en el que se especifican los derechos y obligaciones de las partes, pero sólo para aquellos que son profesionales", declaró el titular de la UAR, cuya figura estaba ya políticamente debilitada, al punto que un mes antes distintas uniones provinciales (URBA, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, San Juan, La Rioja y Tierra del Fuego) planearon una asamblea para pedir su renuncia. En aquel momento la Unión de Rugby del Sur, en la figura del presidente Pablo Fasano, venía alineada con la conducción de Risler.

Por su parte el capitán Agustín Pichot -acaso con sentido común e intentando controlar la escalada- respondió y valoró aquel el intento de acercamiento, resaltando también el apoyo al manager Ricardo Handley, quien oficiaba de mensajero de los jugadores. 

"Es importante que el 'Gato' (Handley) siga en su cargo, ya que en el peor momento de la relación dirigencia-jugadores fue el único que intentó encontrar una solución a la crisis", dijo el medio scrum.

"Nunca se había hablado de contratos. Ojalá que no sea un palo más en la rueda. Si está todo bien y en blanco no habrá ningún problema. Nosotros firmamos. No tenemos doble discurso, estuvimos siempre disponibles", agregó.

La "letra chica" no convenció

Pero tras revisar la famosa "letra chica", en agosto del 2006 el panorama cambió y los referentes del plantel (Pichot, Felipe Contepomi, Gonzalo Longo, Mario Ledesma, Martín Durand e Ignacio Fernández Lobbe) emitieron un comunicado en el que rechazaron los contratos, confirmando un nuevo quiebre con la dirigencia.

Pablo Fasano apoyó la llegada de Alejandro Risler a la UAR, donde el dirigente bahiense ocupó cargo de vocal suplente.

"Los contratos no se firman porque no estamos de acuerdo con la forma de la redacción, que era una ridiculez. Ese documento fue una junta de cosas escritas de una manera muy poco profesional y sin conocimiento alguno del rugby profesional", indicaron en la carta.

Además, Los Pumas plantearon y solicitaron igualdad y evitar las divisiones, sin distinguir entre jugadores del primer y segundo equipo albiceleste (en ese momento denominado Argentina A). Y recordamos que dentro de ese grupo enorme de Pumas transitaba sus últimos años el bahiense Bernardo Stortoni, cuya carrera deportiva en el seleccionado se extendió entre 1998-2008 (26 caps).

"No hay profesionales y amateurs, ni jugadores de Argentina 'A' distintos a los de Los Pumas. Somos todos iguales y es por eso que firmaremos el acuerdo que ya había sido acordado con Rolandi y Handley. Los contratos individuales generarán problemas dentro del equipo y no queremos correr con ese riesgo", dijeron los jugadores en el comunicado.

Además acusaron el destrato por parte de Alejandro Risler y Raúl Sanz durante las cinco semanas de estadía del equipo en el país.

"Esperábamos que quienes habían empezado este proceso se acercaran a hablar con nosotros... Uno de ellos prefirió el Mundial de Fútbol y el otro no fue capaz de hablar en ningún momento y ni siquiera felicitar a los jugadores en algún vestuario o tercer tiempo donde fue parte como presidente", indicaron.

Pero con el correr de los días, el 17 de agosto llegó el esperado acuerdo que cerró la grieta y le dio impulso deportivo definitivo a Los Pumas.

Alejandro Risler estuvo a la cabeza de UAR en un momento delicado de la institución. El rosarino murió el 13 de agosto de 2013.

La UAR aceptó las demandas vinculadas a condiciones y remuneraciones para todos los jugadores y los referentes oficializaron el acuerdo definitivo.

"Este acuerdo garantiza la situación hasta la finalización del Mundial y marca un precedente para los equipos futuros y para que el rugby argentino no tenga que pasar por momentos como los de los últimos seis meses", dijeron los jugadores en un nuevo y último mensaje.

Envión deportivo

Tras la resolución del conflicto, la unión entre el plantel y el cuerpo técnico conducido por Marcelo Loffreda dio paso a una de las etapas competitivas más fructíferas e históricas del seleccionado argentino de rugby. Y con la tranquilidad de haber acordado las condiciones contractuales y de logística, el equipo afrontó la gira por Europa a finales de 2006.

Los Pumas vencieron por primera vez en su historia a Inglaterra como visitantes en el mítico estadio de Twickenham por 25-18, el 11 de noviembre y con Federico Todeschini decisivo al ingresar desde el banco para conseguir 22 puntos. El equipo argentino completó el periplo europeo con una ajustada victoria frente a Italia en Roma (23-16) y una derrota agónica contra Francia en París (27-26).

El envión se proyectó al año mundialista, porque durante la ventana de mediados de 2007, Los Pumas vencieron a Irlanda en dos oportunidades en el país (22-20 en Santa Fe y 16-0 en Buenos Aires). También disputaron un test memorable ante los British & Irish Lions en Cardiff (empate en 25) justo antes del debut en el Mundial de Francia 2007, demostrando que el plantel estaba en un punto de madurez y fortaleza mental óptimo tras las turbulencias institucionales vividas un año antes.

Después llegó el podio histórico (3º puesto) en Francia, pero esa es otra historia.

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