Pedro Troglio: “Hay que dejar de inventar, Argentina perdió la final porque llegó físicamente fusilada”
De invitado en La Nueva Play, el actual entrenador de Banfield no pudo dejar de hacer una comparación con aquella definición del Mundial de Italia 90, que lo tuvo como protagonista poniéndose cara a cara con el inefable árbitro Edgardo Codesal.
Después del Mundial le empezó a tomar un cierto “odio” a la palabra “conspiración” y remarca convencido que “con la Selección no pasó nada, ni antes de la final en el vestuario ni en los días previos, que la sarta de inventos que se replicaron no hicieron más que venderle pescado podrido a la gente”.
Desde la concentración de Banfield, equipo al que dirige desde abril del año pasado y con el que renovó contrato hasta diciembre de este 2026, Pedro Antonio Troglio habló a corazón abierto y mostró la autenticidad que a veces el ser entrenador o el mismo modismo del fútbol no lo permiten.
“Es una locura pensar que a Argentina le hayan dicho que tenía que perder, que se iba a comer una suspensión de 10 años por una bandera que apareció tras el triunfo frente a Inglaterra o escuchar que Messi fue para atrás por un pedido de la FIFA porque el campeón debía ser España”, explotó en el programa El Diario Deportivo, que se emite, de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.
“La Argentina llegó vacía a la final, fusilada físicamente, y España mostró frescura y nos ganó bien. Hay que dejar de fabular y de buscar cuestiones extrafutbolísticas, el título del Mundial se definió en la cancha y quedó para el que mejor jugó”, expresó el volante surgido en River que en cinco días cumplirá 61 años.
“Esta definición se la puede asemejar a la de Italia 90, porque nosotros llegamos a ese campeonato con varios jugadores lesionados y algunos `tocados', y en la final ante Alemania nos faltaron Caniggia, Olarticoechea, Batista y Giusti. Y como si fuera poco nos expulsaron a Monzón y nos bombeó un árbitro (Edgardo Codesal) que no tenía nada para ganar ni para perder porque después de esa cita mundialista pasaba al retiro”, contó el nacido en Luján, que en ese certamen en suelo italiano disputó 6 encuentros y marcó un gol (de cabeza ante Unión Sovietica en la fase de grupos).
“Ojo, el referí esloveno que pitó Argentina-España no incidió para nada en el resultado”, aclaró por las dudas.
Dice que extraña muchísimo a Diego, con el que terminó siendo amigo después de idolatrarlo como ídolo y de tenerlo como compañero.
“Jugar con él fue lo más grande que me pasó en la vida”, declaró, reconociendo que ponerse la albiceleste de la Selección y cantar el himno genera un sentimiento indescriptible e incontrolable.
Aseveró que disfruto más de su etapa como jugador pero que fue más determinante como entrenador.
“Más allá de haber jugado un Mundial, siempre estuve abajo o atrás de la marquesina del fútbol, en cambio como técnico pude desarrollar mis ideas y comprobar los resultados en un grupo de jugadores que supieron interpretar un mensaje y un estilo”.
Mirá la nota completa: