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El Otoño de Rodrigo

Un fotógrafo de La Nueva. capturó una serie de imágenes que muestran a la perfección a la Bahía Blanca de este momento del año.

Colores contrastantes bajo un cielo gris. (Fotos: Rodrigo García-La Nueva.)

El otoño bahiense se desató en los últimos días con todo su esplendor. A pesar de que su opuesto en el equinoccio, la primavera, es la estación del florecer y la alegría, el otoño también tiene un encanto único.

Las hojas marchitas formando colchones de colores pálidos, el gris del cielo, la humedad del suelo. Un paisaje universal que inspiró a músicos, pintores y escritores durante siglos.

En el clásico de jazz Autumn Leaves podemos escuchar a Nat King Cole cantar "The falling leaves drift by my window / The autumn leaves are red and gold" (Las hojas que caen a la deriva por mi ventana / las hojas de otoño son rojas y doradas).

Rojo y dorado son las tonalidades dominantes en muchas calles, plazas y parques de Bahía Blanca, tal como capturó la lente de Rodrigo García, fotógrafo de La Nueva., en el paseo de avenida Cuyo.

Es un fenómeno visual que regresa todos los años y, sin embargo, siempre es irrepetible.

El otoño es un período de días cortos, de soles tibios, de comidas calientes bien condimentadas. De encuentros de amigos en cocinas, livings, bares. De intimidad al abrigo de una habitación levemente templada.

Es la estación de la reflexión, del repaso introspectivo de la propia vida. De la desnudez de la soledad luego de una borrachera de poder, tal como la describió Gabriel García Márquez en El Otoño del Patriarca.

También es el óleo de Prendergast, ese paisaje de formas difusas dedicado a estos mediodías de temperaturas indefinidas, donde se siente el fresco a la sombra pero están de más las camperas en las veredas de sol.

Seguramente, se trata de la obra que mejor pinta a un artista que sirvió de nexo entre el realismo impresionista y la distorsión expresionista. Prendergast, como el otoño, es una estación intermedia pero indispensable.

Sobre todo, en este caso, el otoño es la mirada del fotorreportero bahiense que se corre de la urgencia diaria para regalarnos su otro enfoque.

Aquí su virtud no es enmarcar la noticia, lo inmediato, el "momento justo". La destreza del Otoño de Rodrigo es devolvernos la imagen de nuestra cotidianidad, pero en forma de pausa, de detalle, de emoción.