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Construir una cancha de pádel: cuánto cuesta, qué materiales se usan y por qué la superficie se volvió clave

La profesionalización de la infraestructura deportiva se está convirtiendo en un nuevo diferencial para los complejos que buscan destacarse en un mercado cada vez más competitivo.

Fotos: Archivo La Nueva y prensa Brand.

El boom del pádel ya no se explica solamente por la cantidad de jugadores o por el crecimiento de los clubes. Detrás de la expansión del deporte también aparece otro fenómeno: la profesionalización de la infraestructura deportiva. 

Hoy, construir una cancha dejó de ser únicamente montar cuatro paredes de vidrio y césped sintético. La calidad de la superficie, el nivel de absorción de impacto, la velocidad de juego, la iluminación y la resistencia al uso intensivo pasaron a definir tanto la experiencia del jugador como la rentabilidad del negocio.

Según el Global Padel Report 2025, elaborado por Playtomic junto a PwC Strategy & Analysis, en el último año se inauguraron 3.282 clubes nuevos en el mundo -casi nueve por día- y se construyeron más de 7.000 canchas, un 26% más que en 2023. Hoy existen más de 50.000 activas, más de 30 millones de jugadores en 130 países y una tasa de retención del 92%, una cifra excepcional en el universo deportivo.

Argentina se ubica entre los tres países con más canchas del mundo, detrás de España e Italia, y consolida su lugar como uno de los polos históricos y actuales del pádel, en un contexto donde hace apenas cinco años el deporte se practicaba en poco más de 50 países.

Según empresas del sector, una cancha profesional puede costar entre 20 y 25 mil dólares ya instalada, incluyendo estructura metálica, césped sintético, iluminación LED, cristales templados y base de hormigón nivelada. En complejos techados o premium, el presupuesto puede escalar considerablemente por la incorporación de cubiertas, espacios gastronómicos, gimnasios y áreas sociales.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que uno de los factores más importantes —y menos visibles para el usuario— está en la superficie.

“La definición de una superficie deportiva ya no pasa únicamente por el material, sino también por la configuración técnica adecuada para cada actividad y nivel de exigencia”, explican desde Mapei, compañía especializada en tecnologías y soluciones para la construcción y la infraestructura deportiva.

La evolución del deporte obligó a desarrollar superficies capaces de soportar tránsito intensivo, cambios climáticos y diferentes estilos de juego sin perder prestaciones técnicas. Variables como elasticidad, absorción de impacto, nivel de fricción y velocidad de desplazamiento hoy forman parte central del diseño de una cancha moderna.

En ese contexto, comenzaron a ganar terreno sistemas acrílicos y soluciones técnicas específicas para espacios deportivos multipropósito. La línea Mapecoat TNS, desarrollada por dicha firma, se utiliza en canchas de tenis, áreas recreativas, gimnasios y superficies deportivas de alto rendimiento, permitiendo adaptar cada espacio según el tipo de disciplina y exigencia física.

El cambio también responde a una nueva lógica de negocio. Los complejos actuales ya no venden solamente horas de juego: buscan ofrecer experiencia, comunidad y permanencia. Por eso aparecen canchas panorámicas, iluminación profesional, superficies premium y espacios híbridos que integran deporte, wellness y gastronomía.

“La infraestructura de calidad va a marcar la diferencia cuando el mercado termine de madurar”, explican desde empresas constructoras del sector. La advertencia aparece en un contexto donde la oferta de canchas crece rápidamente y donde la diferenciación pasa cada vez más por el confort, la durabilidad y la experiencia de uso.

Además, las nuevas superficies permiten reducir costos de mantenimiento y extender la vida útil de las instalaciones sin necesidad de reemplazar completamente el pavimento, algo clave para clubes con alta ocupación diaria.

En paralelo, el auge del pádel también empuja la transformación de otros espacios deportivos y recreativos. Skateparks, canchas multipropósito, gimnasios urbanos y desarrollos inmobiliarios con amenities deportivos incorporan cada vez más soluciones técnicas de alto rendimiento para responder a un usuario que combina deporte, bienestar y vida social dentro de un mismo espacio.

Así, el renacimiento del pádel no solo reactivó un deporte que parecía parte del pasado argentino. También abrió un nuevo capítulo para la infraestructura deportiva, donde la cancha dejó de ser un soporte básico para convertirse en una pieza central del negocio, la experiencia y la evolución del deporte urbano. (Con información proporcionada por Brand).