“Gracias a Dios esta vez nos fue bien": el parador "La Escuela" de Monte Hermoso resistió la tormenta
El espacio creado por la nadadora de aguas heladas, Daiana Farrer, y su marido, el instructor de surf y sup adaptado, Jonatan Millán no se vio afectado en su estructura aunque el avance del agua modificó el acceso.
Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad de La Plata. Docente en nivel superior. Redactora de La Nueva desde 2010. En LU2 Radio Bahía Blanca tiene la columna "Buenas buenas" y se desempeña como redactora creativa. Es especialista en cubrir historias humanas de superación. Además, es profesora de yoga.
El Parador La Escuela, creado por la nadadora de aguas heladas Daiana Farrer y por su marido, Jonatan Millán, no se vio afectado durante la última sudestada y esta vez su estructura pudo resistir aunque la erosión modificó el acceso y parte del entorno costero.
El fuerte temporal que afectó distintos sectores de la costa volvió a poner en alerta a quienes viven y trabajan junto al mar.
“Gracias a Dios esta vez nos fue bien. La escuela está en pie”, expresó Farrer al describir el estado del lugar luego de la sudestada.
La situación fue muy distinta a la ocurrida tiempo atrás, cuando el mar había provocado importantes destrozos en el espacio y tuvieron que rehacer gran parte del proyecto. En esta oportunidad, aunque la estructura permaneció intacta, el paisaje cambió de manera significativa.
“La escuela estaba hecha a nivel del camino y el ingreso también. Ahora nos quedó una diferencia de casi dos metros para entrar pero no tuvimos daños”, explicó.
Farrer contó además que durante los peores momentos del temporal se encontraba en Buenos Aires con su esposo, quien también gestó el espacio y da clases en el lugar, y su hija Juana, y que fueron alumnos, familias y amigos quienes comenzaron a enviarle imágenes y mensajes sobre lo que estaba ocurriendo en la costa.
“Nos iban avisando y transmitiendo tranquilidad”, recordó.
También destacó la solidaridad que comenzó a generarse entre vecinos y comerciantes de la zona, especialmente con aquellas personas que sufrieron mayores pérdidas materiales.
“Hay gente que perdió todo. El mar se llevó muchas cosas”, lamentó.
La referente de este espacio consideró además que este tipo de episodios obliga a pensar nuevas formas de adaptación para quienes desarrollan actividades junto al mar.
“Los que trabajamos en la playa sabemos que estas cosas pueden pasar y que probablemente sigan pasando”, sostuvo.
En ese sentido, aseguró que el objetivo será seguir adelante, aunque en algunos casos sea necesario revisar ciertas decisiones vinculadas al uso del espacio costero.
"Hay que quitarle la connotación negativa al mar que sólo está recuperado lo que le venimos sacando durante todos estos años", añadió.